03 Junio 2026

TVN | Académico Pablo Galain analiza golpe a banda del Tren de Aragua y desafíos para combatir crimen organizado en Chile

Tras el desbaratamiento de una red vinculada al lavado de activos del Tren de Aragua, el académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello, Pablo Galain, explicó la importancia de seguir la ruta del dinero para comprender y enfrentar las estructuras financieras que sostienen a las organizaciones criminales.

El académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello, Pablo Galain, se refirió este martes 3 de junio a la denominada Operación Tokio, que marcó uno de los mayores golpes contra las redes de lavado de activos asociadas al Tren de Aragua en Chile.

El operativo, liderado por la Fiscalía, la Policía de Investigaciones y Gendarmería, permitió detectar movimientos financieros que superarían los 78 mil millones de pesos y culminó con la detención de 19 personas, entre ellas un ejecutivo bancario que habría facilitado la apertura de cuentas utilizadas por la organización criminal.

A raíz de este caso, Pablo Galain analizó en TVN  las implicancias de esta investigación y los desafíos que enfrentan las instituciones para combatir estructuras criminales cada vez más sofisticadas.

Según explicó, el lavado de dinero constituye uno de los elementos centrales del crimen organizado, ya que estas organizaciones persiguen principalmente objetivos económicos. “La estrategia es seguir la ruta del dinero”, señaló, destacando que comprender cómo circulan los recursos obtenidos ilícitamente permite identificar las redes que sostienen estas actividades y generar intervenciones más efectivas.

Para Galain, uno de los aspectos más relevantes del caso es que la investigación logró avanzar más allá de los delitos visibles y concentrarse en la estructura financiera de la organización. A su juicio, perseguir únicamente a quienes ejecutan delitos en los niveles más bajos de la cadena criminal tiene un impacto limitado, ya que suelen ser rápidamente reemplazados. En cambio, afectar los mecanismos que permiten mover y ocultar recursos ilícitos representa un golpe más significativo para estas organizaciones.

El académico también explicó que la participación de personas vinculadas a instituciones formales no constituye un fenómeno excepcional dentro de las dinámicas del crimen organizado. Estas redes suelen buscar espacios de infiltración o colaboración en distintos ámbitos para facilitar sus operaciones financieras y logísticas.

“Las personas que participan en estos entramados muchas veces no responden al estereotipo tradicional del delincuente. Son individuos que se mueven en zonas grises entre lo legal y lo ilegal y que cuentan con conocimientos técnicos o profesionales que les permiten operar dentro de estructuras complejas”, indicó.

Respecto del debate sobre el levantamiento del secreto bancario, Galain señaló que Chile dispone de herramientas legales para investigar delitos económicos y de lavado de activos, aunque planteó que el principal desafío radica en fortalecer los sistemas de inteligencia financiera, las capacidades de fiscalización y los mecanismos de detección temprana. En ese sentido, sostuvo que el secreto bancario no puede transformarse en un obstáculo para la persecución de delitos vinculados al crimen organizado, aunque cualquier acceso a información financiera debe realizarse dentro de los marcos legales y judiciales establecidos.

Otro aspecto destacado por el académico es la creciente importancia de la cooperación internacional. Considerando que organizaciones como el Tren de Aragua operan a nivel transnacional, la coordinación entre fiscalías, policías y organismos especializados de distintos países resulta fundamental para seguir las rutas del dinero y comprender la dimensión real de estas estructuras.

Asimismo, advirtió que la tecnología se ha convertido en una herramienta que puede favorecer tanto a quienes cometen delitos como a quienes los investigan. La utilización de plataformas digitales, transferencias electrónicas y nuevas formas de circulación de recursos exige capacidades cada vez más especializadas para detectar operaciones sospechosas y reconstruir los movimientos financieros.

Para Galain, investigaciones como la Operación Tokio reflejan la necesidad de fortalecer estrategias preventivas, sistemas de control y mecanismos de autorregulación dentro de las instituciones, complementando la labor del sistema penal. En ese contexto, enfatizó que la respuesta frente al crimen organizado requiere una mirada integral que combine inteligencia financiera, cooperación internacional, transparencia institucional y fortalecimiento de los mecanismos de supervisión.

El caso, concluyó, demuestra que seguir la ruta del dinero continúa siendo una de las herramientas más efectivas para comprender y desarticular organizaciones criminales que buscan ocultar sus actividades tras estructuras financieras cada vez más complejas.