The Clinic | Estudio UNAB revela que casi la mitad de los jóvenes chilenos tienen miedo a envejecer
Alejandra Ríos, directora del Observatorio para la Inclusión de la U. Andrés Bello, explicó porque los jóvenes muestran miedo a la vejez.

En una nota publicada el 29 de octubre por The Clinic, la directora del Observatorio para la Inclusión de la U. Andrés Bello, Alejandra Ríos, explicó porque los jóvenes tienen miedo a envejecer.
En Chile hay más personas mayores de 60 años que niños y adolescentes. De hecho, según el último Censo, el 19,8% de los habitantes del país son personas de la tercera edad, y se proyecta que al 2070, el 50% de los habitantes del país tendrá más de 60 años.
Esta es una tendencia global, debida al aumento aumento en la esperanza de vida y la caída de la natalidad. Sin embargo, con esto, hay nuevos desafíos para la salud pública, pensiones, mercado laboral y sobre todo, para la convivencia y actitudes que tiene la juventud hacia la vejez.
En ese contexto, el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés (UNAB) llevó a cabo un estudio titulado “Percepciones y actitudes hacia el envejecimiento en Chile”, que reveló que, al pensar en una persona mayor, más de la mitad de los encuestados cree que la falta de ingresos, fragilidad y enfermedad son las principales características de esta etapa de vida.
El estudio aborda cómo las personas imaginan esta etapa de la vida, sus percepciones hacia lo que será vivir la vejez y las oportunidades de trabajo y desarrollo que tienen las personas mayores.
La vejez se tiñe de una mirada negativa. Hay un sesgo mucho más cargado a lo negativo como, por ejemplo, la asociación que se hace con la fragilidad, la enfermedad y la falta de recursos. Lo que es curioso es que en la medida que las personas se van acercando a esa edad, la mirada cambia.
Qué se piensa de la vejez en Chile
La distancia aparece también al preguntar qué ilusiona de llegar a esa etapa. Entre quienes tienen entre 18 y 29 años, el 45,6% respondió que no le ilusiona envejecer. La proporción disminuye al 11% entre los mayores de 65 años.
Sobre esto, Ríos expresa que hay varios elementos que lo explican: “Uno es el constructo social con el que se va entregando información. Si tú miras cómo la sociedad describe a la vejez, por ejemplo, te subes a un medio de transporte y dice, ‘Reservado’ la figura a la que se asocia la persona mayor es encorvada con un bastón».
Se instala una idea de fragilidad, de enfermedad, de pérdida de autonomía, de pérdida de capacidad solo con el mensaje que estás entregando.
“Entonces, creo que las personas en la medida que se van acercando a esa edad se dan cuenta que esa no es su realidad, que no se sienten así. Hay un porcentaje que efectivamente va adquiriendo alguna enfermedad. Pero en el fondo no es el total de la población”, agrega.
Entre los resultados, destaca que el 82,7% de los consultados considera que el mercado laboral no ofrece oportunidades a quienes quieren trabajar en la vejez. A pesar de esto, un 58% quisiera seguir trabajando después de la jubilación, suponiendo que pueden elegir libremente.
Sin embargo, la académica plantea que efectivamente hay barreras en el mercado laboral para los adultos pertenecientes a la tercera edad, siendo el límite etario para postular una de ellos.
Sobre esto, Ríos plantea que: “Hay dos elementos. Por un lado, que las personas se van encareciendo. Hay que trabajar con el mercado laboral para que se flexibilicen la mirada, que esta experiencia no sea una barrera y tenga el peso que merece”.
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