Sócrates y Confucio frente al siglo XXI: seminario UNAB abordó los desafíos de la ética, la educación y la IA
El encuentro, organizado por el Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China de la Universidad Andrés Bello y la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile, reunió a académicos nacionales e internacionales para poner en diálogo dos de las grandes tradiciones del pensamiento universal y analizar su vigencia ante los desafíos contemporáneos.

¿Qué pueden aportar Sócrates y Confucio a un mundo marcado por la inteligencia artificial, la desinformación, la polarización, los conflictos internacionales y una creciente pérdida de confianza en las instituciones?
Para dar respuesta a esa interrogante, especialistas nacionales e internacionales se reunieron en el seminario “Sócrates y Confucio: proyecciones al siglo XXI”, una instancia organizada por el Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China (CELC-UNAB), dependiente de la Vicerrectoría de Asuntos Internacionales de la Universidad Andrés Bello (UNAB), junto con la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile.

El coloquio contó además con la presencia de representantes diplomáticos de China y Grecia, y convocó a especialistas de distintas disciplinas para analizar los puntos de encuentro y las diferencias entre dos pensadores que construyeron tradiciones intelectuales que continúan influyendo en la reflexión sobre la ética, la educación, la política y la vida en comunidad.
Al inaugurar el seminario, Fernando Reyes Matta, director del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre China de la UNAB, destacó el valor de generar este tipo de espacios de reflexión.
“La posibilidad de trabajar en conjunto con el Instituto de Chile, y en particular con la Academia de Ciencias Sociales, Morales y Políticas, es también un paso más de la urgencia por pensar el Chile que viene y el mundo que viene dentro de la realidad en que estamos”, sostuvo.

Reyes Matta enfatizó que reflexionar con una perspectiva de futuro constituye actualmente “un deber, un desafío y la necesidad”, especialmente en un siglo XXI que señaló-, presenta “más preguntas que respuestas”.
Dos tradiciones para pensar los problemas contemporáneos
El seminario contó con las exposiciones de la Dra. Elena Avramidou, filósofa y profesora de la Cátedra UNESCO sobre Amenazas al Patrimonio Cultural de la Universidad Jónica de Grecia; el Dr. Sun Xintang, profesor y director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing; y el Dr. Jorge Peña, filósofo, profesor titular y emérito de la Universidad de los Andes.

La jornada contempló además una mesa redonda interdisciplinaria que permitió ampliar la discusión hacia la educación, la literatura, la vida pública y las relaciones entre Oriente y Occidente.
Uno de los planteamientos centrales del encuentro fue que la vigencia de Sócrates y Confucio radica precisamente en las diferencias entre ambos. Mientras el pensamiento socrático sitúa en el centro el cuestionamiento, el examen crítico y la conciencia individual, la tradición confuciana enfatiza los vínculos, la responsabilidad hacia los demás, la educación moral y la armonía social. Esa tensión entre autonomía y pertenencia, conciencia individual y responsabilidad colectiva fue presentada como uno de los grandes dilemas que atraviesan al mundo contemporáneo.
La Dra. Avramidou abordó precisamente la renovada actualidad de estas ideas ante un escenario marcado por los conflictos bélicos, la crisis ambiental, el deterioro de la confianza institucional, la crisis de sentido y la polarización. Desde esta perspectiva, planteó que las enseñanzas de ambos pensadores permiten volver a preguntas fundamentales sobre la virtud, la convivencia, la educación y el liderazgo.
Sócrates y Confucio en la era de la inteligencia artificial
La irrupción de la inteligencia artificial fue uno de los ámbitos contemporáneos abordados durante la jornada.

Desde la tradición socrática, la discusión puso énfasis en la importancia de desarrollar la capacidad de formular preguntas, contrastar afirmaciones y examinar críticamente la información, especialmente en un ecosistema marcado por redes sociales, algoritmos, noticias falsas y sobreabundancia informativa.
En ese sentido, se planteó que el método socrático adquiere una nueva dimensión en tiempos de IA: si las máquinas pueden entregar respuestas, una de las capacidades humanas fundamentales pasa a ser aprender a preguntar y evaluar esas respuestas.
Desde Confucio, en tanto, la reflexión se orientó hacia la dimensión relacional de la tecnología y las preguntas que plantea la creciente incorporación de sistemas artificiales en ámbitos tradicionalmente humanos. La discusión abordó, entre otros aspectos, cómo estas tecnologías pueden afectar la reciprocidad y los vínculos sociales, así como la responsabilidad ética asociada a su utilización.
La literatura como puente entre civilizaciones
Desde China, el profesor Sun Xintang profundizó en la influencia que el confucianismo ha ejercido durante más de dos mil años sobre la literatura y la cultura de su país.
El académico explicó que, desde esta tradición, la literatura no constituye únicamente una expresión estética, sino también una herramienta de formación moral, reflexión social y construcción de comunidad. Asimismo, destacó su capacidad para acercar civilizaciones y permitir comprender cómo otras sociedades sienten, recuerdan, sueñan y construyen su experiencia colectiva.

“Si la filosofía constituye la estructura conceptual de una civilización, la literatura representa su memoria emocional, su imaginación colectiva y la expresión más viva de sus valores” afirmó.
A partir de su experiencia de trabajo entre China y América Latina, Sun sostuvo que la literatura puede generar espacios en los que las diferencias culturales dejan de constituir obstáculos y se convierten en oportunidades para la comprensión mutua.
Por su parte, el profesor Jorge Peña profundizó en la universalidad del pensamiento de Sócrates y en su compromiso con la búsqueda de la verdad.
“¿Qué caracterizaba a Sócrates, por lo cual es un paradigma de la filosofía? La búsqueda incondicional de la verdad. Los sofistas hicieron del lenguaje un verdadero arte, pero junto con eso lo desvirtuaron, porque no se puso al servicio de la verdad”, sostuvo.
Diálogo entre Oriente y Occidente
Más allá de establecer equivalencias entre ambos pensadores, el seminario buscó generar un diálogo entre dos tradiciones que ofrecen aproximaciones diferentes, y potencialmente complementarias, a problemas universales.

La reflexión final apuntó precisamente hacia esa complementariedad: el siglo XXI requiere tanto ciudadanos capaces de cuestionar y examinar críticamente la realidad como personas conscientes de sus responsabilidades hacia los demás y hacia la comunidad.
Para Fernando Reyes Matta, este diálogo entre tradiciones también permite comprender las diferencias culturales que siguen influyendo en la relación entre China y Occidente. En ese contexto, recordó una conversación con un académico chino que, al discutir sobre participación, democracia y ciudadanía, le planteó una diferencia fundamental:
“Hay algo que a ustedes se les olvida. Nosotros no somos hijos de la Revolución Francesa (…) Somos hijos de las raíces profundas que dieron lógica a nuestra convivencia como sociedad. Son raíces profundas que tienen que ver con la armonía. Ustedes a la armonía no le dan importancia. Para nosotros no es posible pensar el mundo sin la armonía”, relató.
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