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En entrevista con Diario Concepción, Erik Tarp Hansen, cuenta como probó el ajedrez y el básquetbol antes de anotar y dar en el blanco con el deporte que hoy lo tiene cosechando victorias: El rugby.

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“Llama la atención por su metro y 84. Fuera y dentro de la cancha. Su apellido tiene origen europeo, pero aclara de inmediato que “soy chileno, chileno. De Conce”. A sus 19 años, Erik Tarp Hansen es el líder del equipo de rugby de la Unab, que pelea los puestos de arriba en Adesup. Pero también es uno de los grandes valores de proyección de Old John’s, “llevando la contra” a su papá, que jugó en Troncos. Y todo esto mientras se acomoda a la carrera de Medicina”.

El párrafo entrecomillado corresponde al inicio de la entrevista realizada a Erik Tarp Hansen por el periodista Paulo Inostroza, de Diario Concepción. Inostroza lleva varios años en esto del deporte, como reportero de los principales medios de prensa regionales y como autor de “No puede pegar siempre en el palo”, el libro de 17 cuentos y 256 páginas que está en manos de medio Chile.

Por eso hay que poner atención en el ojo experto de Inostroza al ver en el deportista Unab una promesa. “A sus 19 años –dice el periodista- es el líder del equipo de rugby de la Unab, que pelea los puestos de arriba en Adesup. Pero también es uno de los grandes valores de proyección de Old John’s, “llevando la contra” a su papá, que jugó en Troncos. Y todo esto mientras se acomoda a la carrera de Medicina”, describe en la entrevista.

¿Y cómo fueron sus inicios con la ovalada?, le interroga. “Empecé desde bien chico en el rugby, porque mi papá jugaba en Troncos y en mi casa siempre se habló de rugby. Yo partí primero jugando ajedrez y también practiqué harto básquetbol, pero el rugby me gustó más. No sé bien cómo me fui cambiando a un deporte que es tan distinto. En Tercero Medio ya me tomé esto bien en serio, me puse mis metas y me propuse llegar a la selección M20. Y llegamos”.

En el texto el estudiante describe su periplo en lo deportivo, con dos opciones desechadas y ésta, el rugby, como definitiva. No puede pegar siempre en el palo. De mover caballos en “L” y alfiles en diagonal pasó a algo totalmente opuesto. “Y en el ajedrez me iba súper bien. Creo que fue el 2009 cuando se hizo un campeonato internacional, donde vinieron de Argentina, Perú y otros países. Salí segundo y jugaba harto, pero esos eran los tiempos en que pensaba. Ahora ya no. El básquetbol, en cambio, era más algo que me gustaba, pero no sentía que era tan bueno. Me dejaban más en la banca que dentro de la cancha”, bromea.

Entre el rugby y la Medicina esta su futuro.  “Este año me tocó viajar al Sudamericano M20 en Paraguay y salimos segundos tras perder la final con Uruguay. Ojalá pueda jugar un Sudamericano más porque sigo ahí en la selección. Y a futuro, no sé qué pasará. Me gustaría haberme dedicado al deporte, pero en Chile no se puede. Estoy disfrutando de jugar rugby local y también estudiar Medicina, que es una posibilidad que se me dio. Disfrutando. En eso estoy”.

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