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* Héctor Sánchez R.  

El Tribunal Constitucional ha dictaminado que no hay inconstitucionalidad en el uso de las tablas de factores de riesgo en las Isapres, pero también ha dicho que seguirá viendo caso a caso los reclamos por inconstitucionalidad que hagan los afiliados. Algunos parlamentarios, en tanto, ya han anunciado un recurso de reposición para que éste tribunal reconsidere su posición.

Este dictamen u otro, en el sentido que pretenden los recurrentes, no resolverá el  problema de fondo, ya que éste proviene del concepto de seguros de Isapres; seguros individuales financiados con primas ajustadas por riesgo. Más aún producirá un problema mayor que obligaría al sistema ajustarse en forma poco regulada o a cambiar la ley de Isapres, para generar un fondo compensatorio por riesgo para un plan de salud complementario al AUGE.

Esta solución también sería parcial. Una definitiva y técnicamente más apropiada implica abordar el diseño del sistema de seguros en Chile, el cual ha generado éste y otros problemas: segmenta la población por riesgo e ingreso entre Fonasa e Isapres, produce sensación de injusticia y discriminación en los afiliados, provoca pérdida de grados de libertad de las personas para trasladarse entre Isapres y una importante inequidad entre ambos sistemas. 

La reforma aprobada el año 2005 previó esta situación y no hubo voluntad política para aprobar una solución de fondo al sistema en esta dirección. Hoy hay nuevas condiciones políticas, un nuevo parlamento y futuro nuevo gobierno, por lo que es oportuno insistir en una solución con acuerdos técnicos transversales. De esta manera se podría trabajar en un “Fondo Compensatorio” por riesgo de carácter nacional que elimine el traspaso a los afiliados del riesgo por edad y sexo y libere a las personas para moverse dentro y entre ambos sistemas de salud.

Una solución viable política y financieramente es incorporar al “Fondo Compensatorio” a los cotizantes de los grupos C y D de Fonasa y a afiliados a Isapres. Este Fondo debiera garantizar un plan definido de salud, complementario al AUGE y suficiente para cubrir las necesidades de una persona en patologías no AUGE. Pero, además, financiarse con el pago de una prima promedio para cotizantes y cargas en forma independiente de la edad, sexo y condición de salud, recibiendo subsidios públicos cuando el 7% del cotizante no es suficiente.

Por su parte, tanto Fonasa como las Isapres reciben de este “Fondo” primas ajustadas por riesgo, lo que asegura su sustentabilidad financiera en el tiempo. Esta solución implica que en las Isapres no haya selección de riesgos al ingreso, se terminen las preexistencias y afiliados cautivos. En el sistema público, en tanto, se elimine la cautividad de estos segmentos de población, la cual se está rompiendo de facto a través de la elección de estas personas de prestadores privados  y/o compra de seguros complementarios para obtener dichos servicios. 

El cheque en garantía, el problema de las licencias médicas y ahora el tema de la discriminación por edad y sexo, son ejemplos claros del costo económico, político y social que significa para el país y las personas no abordar los problemas en su origen y oportunamente.

 *Director Instituto de Políticas Públicas y Gestión Salud y Futuro, Universidad Andrés Bello.

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