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En plenas labores de rescate la psiquiatra infanto juvenil de la facultad de Medicina de la U. Andrés Bello, Leticia Cortés, recomienda que los menores no se expongan al estrés de la prensa y a la incertidumbre de saber si todos saldrán ilesos desde el fondo de la tierra.

Horas muy intensas se viven en Copiapó. El mundo entero sigue en directo el rescate de los 33 mineros que comenzó ayer a la medianoche y que pondrá fin a un episodio inédito en la minería mundial. Mientras todo el planeta vibra con la emotiva cobertura, las familias de los obreros sienten de manera especial el regreso de sus seres queridos y sobre todo lo perqueños que ven emerger de la tierra a sus padres, luego de 70 días.

La ansiedad, la pena, la alegría y la emoció se entremezclan. Ante este escenario la psiquiatra UNAB, Leticia Cortés, llama a proteger a los niños “para evitar posibles efectos emocionales”, explica. 

La experta comenta que, aunque las familias de los mineros están acostumbradas a estar lejos de sus padres debido a que ellos cumplen turnos de un mes y descansos de diez días, lo más intenso de estos dos meses radica en la situación de riesgo que viven los trabajadores hasta último minuto. “La angustia de la familia y de los niños se concentra, por lo tanto, en el riesgo de muerte, de que algo pueda resultar mal”, dice Cortés.

Por lo tanto, complementa, se debe cuidar particularmente a los niños de la sobre exposición mediática que se se está viviendo tras el rescate. “Por nada del mundo los medios de comunicación deben entrevistar a los niños. La familia debe conversar con ellos, que dibujen, que expresen lo que les está pasando, pero que no los expongan a emociones fuertes como aparecer en televisión”, recomienda la académica de la facultad de Medicina de la U. Andrés Bello.

Experiencia en la mina

Tras el rescate el escenario siguiente es el de los mineros en la intimidad de sus hogares, sin cámaras y sin periodistas. En esa instancia Cortés recomienda que los trabajadores cuenten su experiencia vivida a 700 metros de profundidad. Los padres, indica la siquiatra, “deben crear una buena instancia de comunicación y relatar lo que vivieron bajo la mina, pero omitiendo las cosas más graves. Lo importante es que sepan cómo transcurrió todo y que el problema ya se resolvió”.

Agrega que “sin duda que habrá un antes y un después de este trascendental episodio en la vida de estas familia y de sus hijos. Es probable que los niños no quieran que sus padres vuelvan a trabajar más en las minas, es algo que se debe conversar y negociar en familia. Lo importante es que cuenten con un apoyo terapéutico que les permita evaluar a los niños y así pesquisar algún cambio de conducta importante”.

Finalmente Leticia Cortés descarta categóricamente que los niños estén en el lugar físico del rescate, solo necesitan ser informados y que tal vez sigan todo el proceso por televisión. Pero de ninguna forma deben estar en pleno escenario donde aún no existe certeza de que todo saldrá como esperamos, con todos los mineros ilesos.

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 Sonia Tamayo

stamayo@unab.cl

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