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Estudiantes de las tres carreras de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación pusieron en práctica sus conocimientos usuarios de Centros de Salud Familiar de Concepción y Talcahuano.

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Genoveva Oportus se jubiló hace cinco años como paramédico del Hospital Higueras y desde entonces ha intentado mantener una vida saludable, haciendo ejercicio regularmente, tres veces a la semana como mínimo. Sabe que, de no mantenerse activa, su salud podría deteriorarse y por eso hizo hasta el último esfuerzo para ser parte del grupo que participaría de los “Talleres de intervención multidisciplinaria para adultos mayores insertos en la comunidad”, organizados por la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello sede Concepción Talcahuano.

“Cuando supe de esta iniciativa estaban todos los cupos tomados y me quedé esperando a que alguien cancelara hasta que pasó”, contó tras la sesión de ejercicios realizada en la que, entre otros desafíos, midió su destreza y velocidad con aplicaciones de realidad virtual. “Es fantástico tener acceso a estas actividades, porque además de ser entretenidas son muy personalizadas y ayudan a los adultos mayores”, agregó.

Las palabras de la usuaria del Cesfam Paulina Avendaño del sector Villa las Araucarias en Talcahuano coinciden con los objetivos perseguidos por el proyecto de Extensión Académica a cargo de la profesora adjunta de Kinesiología María José Medel y concretado en conjunto por las carreras de Kinesiología, Fonoaudiología y Terapia Ocupacional. “Buscamos entregar mayores conocimientos a los adultos mayores participantes acerca de las medidas prácticas de autocuidado para la conservación de la salud, funcionalidad y calidad de vida a través de distintas técnicas y actividades prácticas”, señaló la académica.

El proyecto consta de dos fechas de trabajo con usuarios de centros de salud, el primero, el Cesfam Paulina Avendaño y, el segundo, el de Lorenzo Arenas, con los que la Universidad mantiene un estrecho vínculo.  En cuanto a los beneficiados está destinado a adultos mayores no institucionalizados, autovalentes, pero con distintas patologías. “Participó un grupo con parkinson, pero que no son dependientes severos, es decir no requieren de un apoyo mayor para realizar sus actividades de la vida diaria”.

“Las distintas actividades tienen distintos objetivos, sin embargo, el principal es mantener y mejorar la calidad de vida y la salud de las personas a través de estimulación cognitiva, técnicas de arte terapia, algunas estrategias de realidad virtual para mejorar la condición física. También se les enseñó a realizar ciertos ejercicios físicos en el hogar y cómo hacerlos sin que tengan una lesión o una caída”, agregó Medel.

Entre las dinámicas, estuvo también el trabajo con instrumentos de ayudas técnicas para su desplazamiento, en caso que llegaran a ser necesarios. “Queremos que sepan que un bastón, un andador o una silla de ruedas no son sinónimo de acercarse a la discapacidad o a la muerte, por el contrario, en caso de ser necesarios estos les ayudan a ser mucho más independiente”.

Víctor Sanhueza, de 71 años, jubilado de una empresa de químicos de la zona, fue parte también de los beneficiados: “Yo tengo un problema de manguito rotatorio y tendinitis y eso me quita movilidad, pero sé que no puedo quedarme echado en la casa, porque no va a ser bueno para mí. Por eso me interesa ser parte de estas actividades, porque puedo aprender cómo hacer mis ejercicios y transmitirle a mi comunidad también lo que he aprendido”, argumentó.

Los talleres prácticos multidisciplinarios se realizaron en los distintos laboratorios de la Facultad, por lo que se puso a disposición de los usuarios toda la tecnología con que cuentan las distintas carreras, y en ellos participaron también los estudiantes de las distintas carreras. “Estaban muy comprometidos y resultó muy motivador para ellos tomar contacto con los adultos mayores, ayudarlos, compartir y hasta jugar con ellos”, comentó la profesora.

 

 

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