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La simulación clínica cada vez está teniendo más importancia en el mundo. Esta herramienta utilizada en la formación de médicos con el objetivo de disminuir el riesgo en los pacientes ya está con fuerza en nuestro país con el desarrollo que están teniendo universidades como la Andrés Bello.

El uso de la simulación en los procesos educativos en carreras de la salud constituye un método de enseñanza y de aprendizaje efectivo para lograr en los estudiantes el desarrollo de un conjunto de competencias necesarias que posibiliten alcanzar los objetivos del perfil del futuro profesional.

En su visita para participar en la jornada denominada “Tendencias actuales en educación médica: simulación clínica para riesgo cero”, organizada por el Centro de Simulación de la Facultad de Medicina de la U. Andrés Bello, el Dr. Juan Manuel Fraga del Centro de Simulación Clínica de la U. del Valle de México, entregó su visión del tema y abordó algunas claves para que nuestro país pueda potenciarse en este rubro.

“Chile no está arrancando en esta área”, es la primera reflexión del experto que visita por tercera vez nuestro país. “La simulación está naciendo en el mundo, todavía no hay alguien que tenga la razón absoluta de cómo tiene que ser la simulación, queda mucho campo para averiguar, cómo se puede diseñar mejor o cómo el alumno aprender mejor”, dice el doctor Fraga.

Tecnología y metodología

Sin duda que uno de los elementos que llama la atención es la diferencia que existe en el desarrollo de la simulación de América Latina y países europeos o Estados Unidos. Según explica el académico de la U. del Valle de México si bien en naciones latinoamericanas falta tecnología, lo cierto es que se apuesta a mejorar la metodología, la docencia.

“Acabo de estar en un centro en Virginia, Estados Unidos, y el gasto al año sólo por mantener el centro es de dos millones de dólares, es decir, pago de personal e insumos. Mientras que un centro en América Latina puede costar eso o menos. Por lo cual tenemos que resolver algunas cosas con menos recursos, lo que nos hace ver otros aspectos de la simulación, como apreciar la metodología por sobre la tecnología”, reflexiona.

Según comenta el profesional, “no se ha demostrado que el uso de una alta tecnología sirva sin una buena metodología. En cambio la metodología con poca tecnología es posible que sí sirva. En Latinoamérica tenemos esa oportunidad, por necesidad”, dice.

Bajar el riesgo

La simulación clínica es una herramienta que favorece a bajar el riesgo de los pacientes en dos sentidos, dice el Dr. Fraga. “Primero, el alumno está practicando en alguien que no está vivo y obviamente que si comete errores no le afecta a nadie, a diferencia de cómo era antes. Segundo, la simulación es una magnífica herramienta para que se aprenda ciertas conductas que ayudan a prevenir riesgos en la vida real o a identificar patrones que existen en el sistema que predisponen a la generación de errores que al final se convierten en efectos adversos o muerte de los pacientes”, comenta.

Según lo expuesto por el experto, está la ventaja que el alumno estudie en un ambiente seguro, donde puede cometer errores y analizarlos sin poner en riesgo a una personas real y ayuda a que cuando el estudiante llegue a la vida real sea más consciente de las estrategias para prevenir errores médicos, mejorar la comunicación, apoyarse mutuamente con el equipo médico.

Replicar la realidad

Cada vez se hace más frecuente montar escenarios reales, es lo que se denomina “simulación de alta fidelidad”. “Tratamos de replicar las condiciones reales en la medida de lo posible. Esto permite que en la mente de los alumnos sea más fácil conectar esta experiencia con un paciente en el mundo real. Mientras más realismo haya más fácil será esa conexión”, dice.

Uno de los puntos clave, detalla el académico, es la capacitación del docente en simulación. “Una vez que el docente conoce la simulación, la ve como una herramienta única y quiere aprender a usarla, aprenden a trabajar en equipo, a trabajar en equipo. El límite es la creatividad. Creo que hay muy pocos escenarios que no se puede recrear”, concluye.

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