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Como un acontecimiento enriquecedor fue catalogada su primera visita a campo clínico que tuvo Nicolás Marín Guerrero. Efectivamente, este futuro médico tuvo su primer acercamiento con pacientes del CESFAM Canciller Orlado Letelier.

A sus 22 años, Nicolás Marín camina con paso tranquilo, orgulloso, un tanto nervioso pero sonriente y comprometido al encuentro de su primera paciente en el Centro de Salud Familiar Canciller Orlando Letelier.

Esta es la primera salida a campo clínico de los alumnos de primer año de la carrera en una actividad final del ramo Introducción a la Medicina, que ratifica el objetivo del curso, introducir al alumno a lo que es la medicina a grandes rasgos.

Así este joven, como muchos que quieren dedicarse a la salud, comienza a trazar su camino a ello.

–       ¿Cómo defines tu experiencia en el CEFAM?

–       Fue un acontecimiento enriquecedor. La visita  al CESFAM fue una gran experiencia, básicamente porque esta fue mi primer acercamiento a las personas como pacientes. Además me gustaría destacar el cariño que me entregaron, para mí fue lo mejor de todo, inclusive sin conocerme y más aún siendo sólo un alumno. Las personas están abiertas y cercanas, además que  la visita me permitió reconocer los atributos del establecimiento y, sobre todo, el sistema de trabajo de los  CESFAM en general; lograr distinguir las diferencias al compararlo con su homólogo el consultorio.

–       ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?

–       Definitivamente me impresiona el cariño, la disposición y la simpatía de las personas que visitan y se atienden en el CEFAM Canciller Orlado Letelier, además el alto grado de organización que posee este nuevo sistema de atención primaria. Me gustaría hacer hincapié en que la recepción del grupo de estudiantes fue por parte de dos internas de séptimo año de la UNAB, lo que me da una idea de hacia dónde apunta la formación de médicos en mi escuela. Así, logré descubrir que no sólo hay una buena formación académica, sino que se complementa con una formación ética fuerte, que para mí es algo fundamental para el desarrollo de profesionales.

–       ¿Cómo ha aportado la enseñanza de la Escuela para enfrentar la realidad del CESFAM?

–       La variedad de temáticas que se trataron a lo largo curso introductorio, aportó para el correcto desarrollo de la actividad, además que durante el semestre asistí a unos talleres de responsabilidad social universitaria de la fundación MEDARE, una organización formada por alumnos de la escuela de medicina, los cuales me brindaron otras herramientas necesarias para enfrentar la actividad de la manera adecuada.

–       ¿Cómo vislumbras tu futuro, en qué te gustaría especializarte?

–       Me gusta el desarrollo embrionario. Ginecología es una de mis opciones por la cercanía, aunque el tema de salud familiar es un área que también me interesa y creo que en estos tiempos es muy necesaria. Con ella se facilita la posibilidad de lograr grandes cambios en los sistemas de salud y la atención de la población.

Finalmente, Marín subraya que la visita al CESFAM Canciller Orlando Letelier le brindó en general una imagen de lo que consiste la atención primaria en Chile. “La forma de trabajo que se emplea en estos centros de salud brinda una atención íntegra, digna y enfocada totalmente hacia la persona en su globalidad,  logrando un gran  avance en el desarrollo de la atención de los pacientes”, concluye.

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