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Heidi Hevia, académica de Enfermería de la Sede Viña del Mar de la Universidad Andrés Bello (UNAB), es experta en estomaterapia. Especialidad de enfermería por la cual decidió apostar y dedicarle gran parte de su vida.

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Se estima que en Chile se realizan anualmente más de 5 mil ostomias, sin embargo, poco se habla de esta condición y la mayor parte de la comunidad desconoce su significado. La ostomía consiste en una cirugía en la cual se exterioriza un órgano o una parte del cuerpo. Se puede exteriorizar parte del colon o de las vías urinarias, conectándolas con el exterior como parte del tratamiento de una enfermedad de base, por ejemplo, el cáncer de colon, el cual se ha duplicado durante los últimos 20 años.

La persona ostomizada es portadora de un orificio en su abdomen por el que va a eliminar heces u orina sin control. Cualquier dispositivo no será el adecuado como se piensa con frecuencia, sino que precisará de una adaptación correcta que se ajuste a su estoma, configuración abdominal, forma de vestir, edad, manejo, condiciones físicas y   necesidades. Heridas que, por lo mismo, van más allá de lo físico y afectan profundamente el estado emocional y la inserción social del paciente y sus familias.

Especialidad de enfermería que adquirió mayor visibilidad, una vez que se introdujo la participación de una enfermera especializada/ estomaterapeuta en la Guía GES  del cáncer de colon y recto, y por la que Heidi Hevia, académica de Enfermería de la Sede Viña del Mar Universidad Andrés Bello (UNAB), también decidió apostar. Así fue como llegó a a Inglaterra y se integró  al St. Mark’s Hospital, recinto donde se especializan en el cuidado intensivo de los pacientes con ostomía,  y dedicar gran parte de su vida a curar las heridas físicas y ayudar a curar aquellas que también quedan en el alma.

_ ¿Por qué quisiste especializarte en esta técnica tan compleja y que hace algunas decanas no era popular en Chile?

_ Apenas me titulé, comencé a trabajar como enfermera y me di cuenta que los pacientes con ostomía necesitaban de un cuidado especial y que yo no contaba con las competencias suficientes para  entregárselos. En ese momento, decidí viajar a Inglaterra para especializarme en el St. Mark’s Hospital.

_ ¿Qué tuviste que hacer para que te aceptaran en este hospital?

_ Le escribí directamente al director del St. Mark’s Hospital  professor Jhon Nicholl solicitando capacitación. Me respondió que había  una lista de espera de 2 años de médicos de todo el mundo para ir a formarse a dicho hospital. Sin embargo, me vio tan interesada que me invitó a ir una semana antes de partir con el curso. Mis padres me apoyaron siempre y me financiaron el viaje a Inglaterra. En el hospital había que cancelar 100 libras a la semana para especializarse. Sin embargo, el director, al ver mi motivación, me permitió estudiar gratis y tener acceso total a los recintos del centro clínico para poder formarme. Seguimos siendo amigos con el profesor Nicholl y Bárbara hasta el día de hoy, así como también continuo asistiendo al hospital para seguir incrementando mis conocimientos, traer nuevas ideas y material bibliográfico.

_¿Cuándo llegaste a Chile valoraron tu nueva especialidad? ¿Cómo te recibieron?

_Cuando volví de Europa, mi especialización en Chile era totalmente desconocida, nadie me dio la hora. El único que entendió lo que hice en el extranjero fue el Dr. Jaime Conteras, ex Decano de la Facultad de Medicina de la UNAB, quien me invitó a trabajar en el Hospital San Borja Arriaran de Santiago. Lugar donde trabajé gratuitamente por 5 años y pude demostrar la importancia de una enfermera especializada en el equipo de coloproctología, crear la necesidad y realizar mis primeras investigaciones, las que fueron presentadas en el congreso mundial de estomaterapia en Lyon Francia 1992.

_ ¿Por qué crees que no valoraron la especialidad siendo tan esencial para un grupo de pacientes que va en aumento?

-En nuestro país no fue fácil introducir el concepto de la especialidad en estomaterapia, primero, porque, Chile es lento en adquirir cambios en algunos temas como lo fue el concepto de la estomaterapeuta, por otro lado faltaron las personas claves que influyeran en introducir este concepto en las bases como son en las universidades y desde el mismo Ministerio. Las universidades deben formar a los especialistas y el Ministerio crear la necesidad incorporando este profesional dentro de un programa, esto no ocurrió hasta 2013 fecha en que se publicó la guía GES.

– ¿Por qué a ti te interesaba tanto?

-Personalmente siempre estuve convencida de la necesidad  de tener esta especialidad al ver los problemas que sufrían a diario los pacientes,  pero si uno no cuenta con el respaldo suficiente que apoye este proyecto difundiendo y enseñando los conceptos y contenidos de la especialidad no se da visibilidad a lo que representa esta especialidad y los beneficios que conlleva.

-¿Crees que se deberían cambiar algunos procedimientos para los pacientes con enfermedades de deterioro?

-Nuestro país debería de preocuparse más por este tipo de problemas que cada vez son más comunes en la población. A nivel mundial se hacen cambios y creo que Chile debe avanzar, junto a los demás países para mejorar. Cuando volví de Europa, ni siquiera se le daban los insumos a los pacientes, estos eran fabricados por ellos o comprados por familiares, regalados para el cumpleaños repercutiendo en el presupuesto familiar.  No existía la marcación del sitio del estoma antes de la cirugía y tampoco el seguimiento luego de su operación, cosa que si se hacía en el St Mark’s y los muchos hospitales que visité

_ Por esos años conociste a tu esposo, paciente trasplantado que te tocó cuidar ¿cómo has compatibilizado tu vida personal con tu vida profesional que ha sido tan intensa? 

_A mi marido lo conocí cuando volví de Europa, llegue a trabajar a la Clínica de la Universidad Católica y fue ahí donde lo vi. Él había sufrido de una miocardiopatía idiopática, me tocó atenderlo  antes que entrara al pabellón, se tenía que someter a un trasplante cardíaco. Mientras se recuperaba hablábamos de la vida, lo invité a un grupo religioso y así fuimos amigos por 5 años. Cuando llegó el momento, pololeamos y tras un año, nos casamos. Somos el uno para el otro. Llevamos 23 años de casados y tenemos un hijo que es otro regalo de Dios. Ambos saben lo que hago y con la pasión que me entrego  a mi profesión y a mis pacientes  y me apoyan en todas mis locuras.

-¿Cuándo partiste siendo profesora?

_Hice el magister de enfermería en la UNAB  para ser docente, finalizado el 2008, pero desde el año 2003 y antes que vengo haciendo clases esporádicas en diferentes universidades. En mis clases es donde trato de entregar mi mayor esfuerzo y traspasar a mis alumnos todos mis conocimientos y herramientas para poder luego desempeñarse de la mejor forma, les transmito mi pasión por lo que hago, pues sé que ellos serán el futuro del mañana, deseo que lo que ellos hagan lo  hagan con la  misma fuerza. Trato que mis estudiantes se entusiasmen con pasión por lo que hacen y luchen por alcanzar sus metas y sepan superar todos los obstáculos.

_También llevas una agenda intensa en el extranjero, ¿qué viene en tu futuro?

_He presentado en Japón, Malasia, Australia, Francia, Singapur, Italia, España, Brasil, Colombia, México, entre otros. En Francia presente el perfil del paciente ostomizado en el congreso Mundial donde fue la primera vez que pude presentar mi investigación. De hecho ahora me toca ir a Estados Unidos a presentar una investigación sobre los desgarros de la piel que afecta a los niños y a los adultos mayores.

¿Qué hobbies o deportes te gustan?

Me encanta la pintura, el impresionismo francés, lo estudié en el colegio y luego en la universidad, cuando puedo trato de ir a los museos a deleitarme con los grandes genios. El deporte me apasiona, es una filosofía de vida, realicé montañismo durante toda mi carrera universitaria y luego comencé a correr, pertenezco a un grupo de Viña llamado “Full Maratón” donde nos reunimos los fines de semana y durante la semana cuando puedo. Este fin de semana desafié los 21K, tarea que estuvo difícil, pero lo logré, mientras voy corriendo voy rezando por todos mis seres queridos, pacientes amigos y conocidos y doy gracias a Dios por todo.

Por Marcio Vivanco

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