Concepción

El médico Aulio Castillo apuesta por introducir el concepto de humanitario al quehacer cotidiano del médico, poniendo la vida y la dignidad de la persona como primera prioridad.

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Reclutado por Médicos Sin fronteras en 2014, el médico cirujano, Aulio Castillo, participó en misiones en Sudán del Sur, Ucrania, Irak y Yemen, también en Haití como voluntario durante su paso por América Solidaria.  En cada uno de estos países, el elegido en 2015 como uno de los 100 jóvenes líderes de Chile por El Mercurio, conoció de cerca la vulnerabilidad extrema, con guerras, hambre, pobreza.

En todos ellos, además, confirmó que la actividad del médico no está acotada a las paredes asépticas de un hospital o una clínica, sino que también puede desarrollarse en una tienda de campaña, en un bus adaptado como sala de urgencias, en el medio del barro o bajo bombardeo, siempre poniendo en primer plano la vida y dignidad del paciente

Por eso ante la pregunta ¿es la medicina humanitaria una utopía? Planteada en la clase inaugural de la carrera de Medicina de la Universidad Andrés Bello sede Concepción, el “no” de Castillo fue categórico. Para él sí es posible, aunque requiere de principios básicos para que sea eficaz, principios como los que consagra Médicos Sin Fronteras: Humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia.  Debe ser “medicina para humanos hecha por humanos”, reafirma.

Sin embargo, agrega el expositor, para hacer medicina humanitaria no es requisito estar en medio de un conflicto bélico o en la pobreza más extrema. “Si hacen la diferencia con su paciente, uno a la vez y le ponen la paciencia, la atención y le otorgan la dignidad que merece, entonces no es necesario ir al África”.

Formación

La experiencia y la perspectiva alcanzada por el médico invitado es, precisamente, lo que la carrera de medicina busca mostrar a sus alumnos. Su director en la sede Concepción, Helmuth Goecke, destacó que “el perfil de profesionales que queremos formar está caracterizado no solamente por los conocimientos científicos, las capacidades y destrezas que debe tener un médico, sino por un profesionalismo en que el sentido humanitario es un elemento fundamental. Eso significa tener empatía con el paciente en las circunstancias en las cuales vive y en las distintas realidades” argumenta la autoridad académica. Agrega que “en nuestro país donde tenemos una realidad de avanzado desarrollo, el médico está especializándose, tecnificándose en áreas muy particulares, pero eso conlleva el riesgo de perder ese humanismo de ver a la persona de forma integral”.

En este sentido Castillo tiene una mirada crítica respecto de la formación actual de los profesionales médicos que, en buena parte de las instituciones, no tienen acceso a conocer realidades distintas a la convencional atención de hospital, consultorios y clínicas.  “Me parece que en Chile y en general en la educación médica estamos muy atrasados en poder abrir los horizontes a los nuevos estudiantes en términos a que existe mucho más que solamente 5, 6 o 7 carreras y especialidades o subespecialidades. La medicina es un crisol de oportunidades y si se deciden por la medicina humanitaria me parece que es una de las formas más bellas de poder ejercer esta profesión. Es noble, pero, sobre todo, te da una idea de que existe una esperanza en el mundo y eso es muy satisfactorio”.

 

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