Concepción

En el auditorio poeta Gonzalo Rojas se reunieron representantes de las distintas organizaciones vinculadas a estas jornadas. Esta vez centraron su mirada en temas de trabajo, estigma y Derechos Humanos.

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“Uno puede incluir sin reconocer. Hay procesos de inclusión asimétricos que no dignifican”, asegura Alejandro Guajardo, terapeuta ocupacional y director diplomado de inclusión laboral de personas con discapacidad en la USACH en el marco de las jornadas Antiestigma que este año tuvieron nuevamente como institución anfitriona a la Universidad Andrés Bello sede Concepción.

Si bien el grueso de los expositores, que se presentaron este jueves 18 en el encuentro, coincide en que ha habido avances en materia de inclusión persiste una mirada todavía muy crítica respecto de la realidad nacional y regional. “Sigue habiendo una mirada asistencialista, paternalista que no garantiza plenamente la dignidad y el reconocimiento de la persona y se entiende que sólo importa que ésta ingrese a un empleo, aunque muchas veces no se cumplan todas las garantías”, explica el académico.

Ejemplo de ello es el espectro de trabajo que están disponibles para personas con discapacidad, la mayoría de ellos destinados a funciones menores. “Hay estigma…. Pienso en alguien que estudió ingeniería comercial, pero que tiene una discapacidad psiquiátrica, a esa persona la contratan en un supermercado y lo ponen como reponedor. Lo que hay detrás de esto es una mirada de no reconocimiento, de mirar siempre al otro con menos valor, menor condición para el trabajo”, critica.

Derechos Humanos

La nueva legislación impulsada en el país, agrega Recaredo Gálvez, investigador de la Fundación Sol, se generó pensando exclusivamente en estándares mínimos para los derechos  de las personas con discapacidad, lo que supone un importante listado de tareas pendientes a nivel país. “La mayoría de los espacios productivos se encuentran altamente fragmentados, hay un fuerte control de la posibilidad de organización y queda fuera todo lo que se refiere al trabajo doméstico que tienen que ver con personas que realizan labores de cuidados o con poder sostener a personas que han sido excluidas por sus condiciones de discapacidad y relegadas a su hogar”, manifiesta.

Para Gálvez, todas estas materias, así como otras relacionadas a temas de acceso en salud son fundamentales para que Chile pueda transitar a un estado de mayor inclusión.

Guajardo propone además que, lejos de la cuota del 1% de inclusión que incorpora la ley actual tanto para el sector público como el privado, el Estado debiera constituirse como el principal empleador con estándares como los de España, que alcanzan el 4%, pero fijando un aumento gradual en la incorporación de estas personas al mundo laboral de manera de llegar al 100%.

Empleo Precario

Cristián Valderrama, director de la carrera de Terapia Ocupacional UNAB, que organiza tradicionalmente este encuentro, destacó las reflexiones realizadas en el curso de la actividad y el valor de esta instancia de encuentro. “Hemos analizado además el comportamiento del trabajo en Chile y los tipos de trabajo, donde hay una preferencia por los empleos por cuenta propia, en un país en que cada vez hay menos contratos indefinidos o con protección social y esa también es una condición que, si queremos hablar de inclusión laboral tenemos que considerar, para ver si éste es el camino que se quiere trazar para las personas con discapacidad”.

Las jornadas Antiestigma son una actividad que materializa la intersectorialidad, representada por el mundo de la salud, de la academia, de las organizaciones sociales y organizaciones no gubernamentales (ONG), quienes en conjunto desarrollan una propuesta alternativa al abordaje del estigma con el propósito de acercar a los asistentes al mundo del estigma y principalmente a la superación de éste, de una manera amigable y cercana, pero por sobre todo real y concreta, de seres humanos que al relacionarse entre sí, pueden convivir en la diferencia y el respeto.

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