Concepción

La derrota de Brasil en los Panamericanos tuvo un nombre clave, el de Felipe Barrientos, sindicado como uno de los principales responsables de que la selección volviera portando una medalla. El deportista llegó este viernes a Concepción para dictar una clínica en la Unab.

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Un medio de comunicación brasileño lo ubicó en el equipo ideal a nivel mundial, luego que su actuación significara la derrota de ese país en los panamericanos en el balonmano, y los rankings lo posicionan en el lugar 11° entre los mejores del mundo en su disciplina. Por eso, el arquero de la selección chilena de hándbol que brilló en los Panamericanos de Perú, Felipe Barrientos, fue recibido este viernes 9 de agosto con entusiasmo por los niños y jóvenes que participaron de la clínica dictada por el deportista en la Universidad Andrés Bello sede Concepción-Talcahuano, organizada por la carrera de Educación Física del plantel en conjunto con la Federación de Balonmano de Concepción.

Portando la medalla de plata obtenida recientemente en Lima, se fotografió con quienes le manifestaron su admiración por este logro que dijo, “fue el resultado del trabajo de 20 años”. “Ha costado muchas horas de entrenamiento, mucho sufrimiento, así es que súper contento orgulloso del equipo, de lo que logramos y con el sueño olímpico intacto. Tenemos desafíos en abril para el preolímpico y seguiremos luchando para llevar el balonmano lo más lejos posible”, adelantó.

En el contexto de la actividad que tuvo lugar en el Polideportivo Unab, Barrientos evaluó el escenario en cuanto al respaldo para las actuales y futuras generaciones en el deporte profesional. “La cosa ha mejorado. Hay que ser justos con el comité olímpico y el IND y con alguna gestión de la Federación, en que los equipos adultos estamos compitiendo a buen nivel y tenemos estructuras casi profesionales, con algunos detalles que pueden ser mejorables, indudablemente. Lo que a mí me preocupa es cómo seguir abasteciendo o cómo llegar a esa instancia de privilegio, como es la selección adulta. El período del deportista entre los 14 y 20 años es muy duro, porque lo solventa la familia, y está la presión social de los estudios… Ahí perdemos gente con mucho potencial”, analizó.

Argumentó que la cobertura de las necesidades básicas, entre las que enumeró un seguro médico nacional e internacional, becas para los deportistas en términos de traslado, y que los deportistas se preparen en países en que la disciplina está desarrollada, es clave para continuar incentivando la formación de nuevos talentos. “Con esto seguro que no abandonarían”, apostó.

La clínica deportiva, enmarcada dentro de las actividades de Vinculación con el Medio que realiza la carrera de Educación Física Unab,  continúa hoy con los talleres de Fundamentos e Intenciones defensivas, Medios Tácticos Defensivos para porteros y “Modelo de juego selección juvenil en el Mundial de Polonia”, entre otros.

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