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Una vez que los pescadores se encuentren capacitados en el cultivo de la especie, el programa contempla transferirles el proyecto de inversión necesario, para que puedan postular a distintos tipos de financiamiento gubernamental que les permitan concretar procesos acuícolas de pequeña escala.

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Considerado durante mucho tiempo, un lugar de recursos ilimitados, la contaminación y el cambio climático que afecta significativamente a los ecosistemas marinos y las comunidades costeras que de ellos dependen, están teniendo un impacto significativo en pesca artesanal a nivel mundial. En ese sentido, la búsqueda de enfoques de desarrollo acuícola, capaces de abrir oportunidades de diversificación productiva para la pesca artesanal implica un enorme desafío.

Realidad frente a la cual, el Centro de Investigación Marina Quintay (CIMARQ), perteneciente a la U. Andrés Bello, ha desarrollado diferentes iniciativas y proyectos que contribuyen a un manejo ecosistémico de pesquerías emblemáticas, así como la conservación y recuperación de especies sobre explotadas. Acciones entre las cuales destaca el fomento del desarrollo de la acuicultura extensiva o de pequeña escala, a través de procesos de Transferencia Tecnológica.

Transferencia Tecnológica

En esa línea, durante el mes de noviembre, CIMARQ UNAB, concretará el proceso de trasferencia tecnológica contemplado en el proyecto “Caletas Rurales: innovando con erizos”, cuyo objetivo es convertir a pescadores artesanales de la Región de Valparaíso en acuicultores extensivos o de pequeña escala de erizo rojo, quienes, mediante un proceso de difusión, capacitarán a otros pescadores pertenecientes a 13 o 14 caletas.

Sobre la etapa de transferencia tecnológica que conlleva el proyecto, el Dr. Juan Manuel Estrada, director del CIMARQ, comentó que “nuestro objetivo es lograr que varias caletas puedan producir sus propias semillas, o al menos, llevar a cabo alguna parte de la producción de semillas, por ejemplo, recepción de pre semillas y el cultivo AMERBs de la misma. Esto significa que ellos poco a poco se van a transformar en acuicultores extensivos o de pequeña escala, es decir, podrán preengordar sus semillas y luego sembrar en el mar, lo que en definitiva aumentará la sostenibilidad de la pesquería y contribuirá a la diversificación productiva de las caletas”, explicó Estrada.

Esta etapa del proceso será desarrollada, mediante tres módulos distintos: inducción a desove, cultivo larval y producción y siembra de semillas. Etapas mediante las cuales, los pescadores participantes quedaran capacitados con experiencia práctica en los tres tópicos antes descritos. “Dicho esto comienza la difusión de los resultados y ahí vamos a tener a final de mes manuales completos de la producción de semillas, ajustados y esos manuales son los que quedaran disponibles para estos pescadores. En total nosotros esperamos impactar del orden de 800 a 1000 pescadores”, agregó el Director del CIMARQ.

“Luego de eso y teniendo en cuenta que ya van a estar capacitados y al final del proyecto No solo le vamos a transferir los manuales de cultivo sino que también le vamos a transferir el proyecto de inversión necesario para que ellos puedan postular a financiamiento externo. Teniendo en cuanta que ellos ya saben cultivar erizos. Entonces es poner en contacto a los sindicatos y a las organizaciones con los órganos gubernamentales más importantes que tiene que ver con el tema, por ejemplo, Sernapesca, Subpesca, entre otros.

Inducción a desove, cultivo larval y producción y siembra de semillas

Respecto del desarrollo de los talleres, Carolina Vera, investigadora del CIMARQ y una de las encargadas de los módulos, comentó que en un primer taller de transferencia tecnológica se trabajó con pescadores del sindicato de Quintay, a quienes se les preparó en reconocimiento de equipo de laboratorio, técnicas de inducción al desove en erizos, para finalizar con ejercicios prácticos donde los pescadores realizaron por si solos la inducción, es decir, reconocieron los gametos, macho y hembra y después realizaron la fertilización.

 “Nosotros aprendemos mucho de su experiencia, porque son gente que ha dedicado toda su vida a la pesca, conocen los lugares donde están los parches, los hábitos etc. Todos sus conocimientos enriquecen mucho nuestra experiencia, son un verdadero apoyo a nuestra experiencia de educación de una manera más eficiente. Conocer su experiencia y juntarla con lo que nosotros conocemos de ciencia es fundamental”, puntualizó la academia.

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