Concepción
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Mientras más pegajoso sea el dulce, más daño puede causar a los dientes, asegura la coordinadora de Odontología del campus Concepción, Nicole Teillery. Los riesgos, además, van desde aumento de caries hasta pérdida de piezas.

Ni las máscaras ni los disfraces de brujas pueden ser tan terroríficos como un exceso de pastillas en una sola noche. Desde el riesgo de asfixia hasta la pérdida de piezas dentales al morderlas, son algunas de las consecuencias de una “travesura” cargada al dulce y los excesos.  nico

 Nicole Teillery Fiegelist, Coordinadora de Odontología del campus Concepción, explica que las pastillas son dañinas para la dentadura en general, ya que la mayoría de éstas contienen azúcar, cuyos residuos, en contacto con bacterias bucales, producen ácidos, los cuales actúan en la superficie dentaria provocando la caries. Esta enfermedad puede aumentar en los niños, ya que consumen una mayor cantidad de dulces, con una mayor frecuencia y aún no tienen un correcto manejo del cepillo de dientes.

“Hay que fijarse en la frecuencia con la cual son consumidas. A menor frecuencia de consumo, menor será el daño por caries que pueden producir, sobre todo si son consumidas entre las comidas principales, ya que es en estos momentos donde los mecanismos de defensa del organismo que tienden a eliminar los restos de comida y a neutralizar los ácidos, funcionan al máximo”, explica.

Las más dañinas

Aunque todos pueden ser igual de sabrosos, los caramelos a base de sucedáneos no cariogénicos del azúcar como sorbitol, xilitol, sacarina, aspartamo, sucralosa y acesulfamo, reducen el riesgo de caries dental.

La odontóloga entrega un práctico consejo: mientras más pegajoso sea el dulce, más daño puede causar a los dientes. Sin embargo, hay otros peligros. “Al morderlas, sobre todo si son muy duras, existe riesgo de fractura dentaria, especialmente si un diente ya se encuentra debilitado por caries”.

Para reducir estos riesgos, Nicole Teillery aconseja disminuir el exceso de consumo de dulces comunes, viendo la posibilidad de reemplazarlos por otros a base de sucedáneos del azúcar no cariogénicos o por otro tipo de alimentos más nutritivos y sin azúcar. Reduzca la frecuencia de consumirlas en el día, tratando de integrarlas en las comidas principales y no entre ellas, mantenga una buena higiene dental, monitoreando a los niños tanto en la frecuencia como en la técnica de cepillado.

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