Facultad de Odontología

El Dr. Rodrigo Gaete tiene un compromiso social que se gestó cuando cursaba quinto año en la Facultad de Odontología de la U. Andrés Bello. Hoy, a sus 35 años este cirujano dentista y académico lidera la Corporación Acción Social Odontológica UNAB (ASOUNAB).

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En 2011, el Dr. Rodrigo Gaete Muñoz participó en su primer mini operativo en un campamento al frente del Aeropuerto Arturo Merino Benítez. Desde entonces, este santiaguino titulado en la Facultad de Odontología de la U. Andrés Bello y actual académico, no se detuvo en su compromiso social, instancia que se relaciona con  vinculación con el medio y que hoy lo tiene como presidente de la Corporación Acción Social Odontológica UNAB (ASOUNAB).

¿Por qué decidió estudiar Odontología?
Siempre me llamaron mucho la atención las carreras del área de la Salud. Tuve la oportunidad de hacer un bachillerato en ciencias de la salud donde pude conocer un poco más acerca de las distintas carreras de la salud. Me gustó mucho la mezcla que tiene la odontología entre la medicina con un poco de arte, ya que uno permanentemente está viendo pacientes con distintas enfermedades, lo cual conlleva una responsabilidad muy grande. A su vez, los pacientes odontológicos en su mayoría tienen un elevado requerimiento estético. La odontología es mucho de pensar, pero también de hacer. Para resolver problemas debemos ejecutar procedimientos directamente en el paciente, donde además hay que ser muy meticuloso, ya que hay un elevado componente estético y esa mixtura de elementos para mí fue muy llamativa.

Rodrigo Gaete ASOUNAB¿Qué le ha entregado esta carrera en tu desarrollo personal?
La odontología es una carrera muy versátil que tiene demasiadas áreas en que desarrollarse.  En relación a esto, me ha permitido adquirir algunas competencias y conocimientos en distintas áreas.  En el desarrollo personal, me tiene muy contento porque hago lo que me gusta y eso es impagable.  Pero más allá de eso, al estar en contacto con pacientes y en cada uno de ellos ver distintas realidades, problemas y formas de abordarlos, te hace desarrollar la empatía, de alguna manera adquieres habilidades blandas, aún que muchas veces no es fácil, son cosas por las que se lucha por que finalmente te sirve en todo ámbito de la vida.

¿Cómo nace la idea de la acción social?
Desde pequeño participé en un grupo que hacíamos algo parecido, con otro objetivo, pero de alguna manera se ofrecía ayuda a quienes participaban, en eso estuve por 10 años.  Luego de esto, cuando estaba en quinto año de la carrera, dos compañeras y amigas me invitaron a participar de los operativos odontológicos sociales que organizaba nuestra escuela a través de ASOUNAB y es así que en 2011 participé en mi primer mini operativo, fue en un campamento al frente del Aeropuerto, una muy linda experiencia. En verano de 2012, participé de mi primer operativo en la comuna de Diego de Almagro, en la región de Atacama. Ese evento duró una semana, y ahí sí que me encantó el proyecto y me transformé en un voluntario bastante activo, tanto así que a la semana siguiente sin pensarlo mucho me sumé al segundo operativo, en Parral.  Luego, pasaron algunos años donde era un voluntario más y en 2014 me invitaron a formar parte del equipo que organiza esta hermosa iniciativa, donde hasta hoy en día formo parte.

“Me encantaría seguir trabajando para que mucha más gente se motive con nuestro proyecto y se pudieran involucrar, de manera que esto crezca mucho más para que podamos seguir por mucho tiempo con este lindo proyecto de ayudar a la gente que normalmente no tiene la posibilidad de ser atendido por profesionales de la odontología. En esto tenemos mucho por hacer aún, ya que nos gustaría poder hacer mucho más de lo que hoy hacemos por los pacientes”.

¿Qué momento de todos los operativos que has realizado, recuerda con más cariño por el impacto, el trabajo, por lo que significó para ti?
Son múltiples los momentos que nos han marcado, ya sea en forma directa o indirecta. Somos un grupo bastante unido y la verdad estas cosas nos llegan a todos, ya que todas las vivencias las asumimos como grupo. Recientemente, en un operativo en Peralillo, Vicuña, el mes pasado, un señor muy humilde, de muy escasos recursos, luego de que uno de los voluntarios, el Dr. Jaramillo, le realizara un tratamiento, quiso dejar 20 mil pesos en agradecimiento al trato recibido con el fin de que tuviéramos comida para nuestra estadía. Eso fue sumamente potente y una carga de pilas muy grande.  En otro momento, en una ceremonia de cierre de un operativo en San Vicente, una paciente hizo ver a la Dra. Schifferli que con su tratamiento le había vuelto su dignidad, son cosas imposibles de olvidar. A mi me tocó atender un paciente en un pueblo rural muy alejado de la zona urbana con una lesión degenerativa en su espalda, que lo mantenía severamente encorvado y con imposibilidad en recostarlo para la atención. Él tenía una infección compleja y fue sumamente gratificante saber que estábamos en el lugar indicado y en el momento justo, porque eso se pudo haber transformado en algo bien difícil de tratar si hubiese evolucionado el cuadro sin manejo alguno.  Afortunadamente, lo pudimos resolver, con un poco de ganas de adaptarnos a la situación, terminamos todos muy emocionados luego de la atención.  Ese fue otro momento sumamente fuerte que nos tocó vivir hace algunos años en Parral. Todas estas vivencias, que son muy gratificantes, nos hacen pensar que estamos en el camino correcto y son estas mismas las que nos motivan a seguir trabajando para realizar operativos e ir en ayuda de la gente que más lo necesita, ojalá cada vez con más herramientas y capacidades para entregar algo aún más integral.

¿Cuáles son sus expectativas para futuro tanto en lo laboral como en lo profesional?
En lo que respecta mi área profesional, debo decir que tengo la fortuna de tener un lugar donde desarrollar mi área de especialidad.  Trabajo en el Hospital San Juan de Dios de Los Andes y tenemos mucho por hacer ahí. Solo espero seguir formándome para tener más competencias, mi especialidad es la Cirugía Maxilofacial y es un camino muy largo y complejo, por lo que hay que tomarlo con tranquilidad, pero intentando aprender todo lo que uno pueda para resolver gran parte de las dolencias con las que se presentan los pacientes.  Afortunadamente, estamos haciendo un buen equipo y eso es muy bueno, ya que la cirugía es en grupo, difícilmente se pueden resolver cosas complejas solo, somos un equipo joven y estamos empezando a desarrollar la especialidad de buena manera, por lo que esperamos a futuro ser una referencia en la región en lo que respecta a la cirugía maxilofacial.  Otra de mis áreas de desempeño es la docencia,  realizo clases a los alumnos de odontología de tercer y quinto año en la UNAB, donde también estoy muy contento, ya que hago lo que me gusta, y a futuro quiero seguir perfeccionándome y poder mantenerme en ese cargo, ya que el contacto con los estudiantes es algo para mi bastante grato y a uno le permite desarrollar algún tipo de habilidades que la cirugía misma no entrega, además te obliga a estar permanentemente al día para entregar un conocimiento actualizado. En el área un poco más personal o voluntaria, me encantaría seguir trabajando para que mucha más gente se motive con nuestro proyecto y se pudieran involucrar, de manera que esto crezca mucho más para que podamos seguir por mucho tiempo con este lindo proyecto de ayudar a la gente que normalmente no tiene la posibilidad de ser atendido por profesionales de la odontología. En esto tenemos mucho por hacer aún, ya que nos gustaría poder hacer mucho más de lo que hoy hacemos por los pacientes.

Rodrigo Gaete ASOUNAB¿Qué le gusta hacer en sus tiempos libres?
Me gusta mucho jugar fútbol. Usualmente juego con mis amigos de toda la vida y también tenemos un grupo con mis amigos y profes de la Universidad con quienes jugamos todas las semanas. Además, en este último tiempo he tenido la oportunidad de bucear y, realmente, es algo que me tiene muy cautivado, es un mundo nuevo y la sensación es indescriptible, porque es algo completamente diferente. También parte de mi tiempo libre lo destino a organizar o gestionar algunas cosas para ASOUNAB, lo que conlleva bastante trabajo, pero es parte del compromiso que uno adquiere cuando decide ingresar a este tipo de instituciones.

¿Cómo se definiría en una frase?
Como un tipo comprometido, perseverante, trabajólico, quizás.

¿Qué es lo más complicado de ser un odontólogo?
La odontología es una hermosa carrera que entrega muchas satisfacciones, muchas veces uno soluciona patologías de toda índole, desde cosas muy simples hasta algunos casos bien complejos y el paciente lo agradece enormemente, eso es muy grato. A su vez, tiene un elevado componente de estrés porque tienes la salud del paciente en tus manos y todos los pacientes son diferentes, cada uno es un desafío y una gran responsabilidad. Además, estamos estigmatizados de ser quienes usualmente hacemos tratamientos que provocan dolor o molestias, por lo que el paciente en primera instancia muchas veces es bastante aprensivo, pero  hoy en día las cosas han cambiado bastante, afortunadamente para todos.

¿Algo más que quiera decir?
Sí, agradecer fundamentalmente a mi familia por haberme dado todas las oportunidades de estudiar lo que quería y apoyarme en todo.  Mis padres realmente se han portado un 7 conmigo, les debo todo.  Por otro lado, me encantaría que mi querido profesor el Dr. Jorge Blanco viera esto, ya que gran parte de lo que soy y hago hoy en día, es debido a su ejemplo, le debo mucho y le estoy muy agradecido.  Él me dejó el gusto por la cirugía y la docencia. Hay muchas otras personas que han influido en la formación y que les estaré muy agradecido, pero seguro se me olvida alguno si los nombro, así es que prefiero dejarlo así. A mi querido equipo  ASOUNAB y también a nuestros voluntarios, que sigamos trabajando mucho y poniéndole el corazón a este proyecto.

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