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Este 25 de mayo se instauró el día del completo, un producto que prácticamente pertenece al patrimonio nacional. Lo consumen personas de todas las edades, todas las clases sociales, porque en definitiva es barato, saciador y rápido de ingerir.

 

En los últimos años, el completo se ha reinventado. Ya no sólo encontramos los típicos con tomates y palta, sino que cada vez aparecen más ingredientes que apuntan a deleitar el paladar de  muchos. Definitivamente a los chilenos nos gusta el completo ¿las razones? En parte porque es accesible al ser barato, es saciador y es rápido de ingerir.

Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, explica que la clave está en la mezcla de ingredientes que es muy apetitosa: el pan, la vienesa (que posee un alto contenido de grasas y sal), el tomate, chucrut, americana, mayonesa y ahora la palta.  En la actualidad, sin embargo, existen más de 15 variedades de completo y la creatividad ha aumentado de acuerdo al consumo de este producto.

El completo, agrega la experta, es un producto que lo consume todo el mundo, no tiene clase social, pese a las incomodidades para su consumo. Se debe aprender toda una técnica para no perder sus ingredientes y con un uso promedio de 5-10 servilletas por completo. Muchos chilenos lo utilizan para reemplazar un almuerzo, por su alto contenido calórico y saciedad que, sin embargo, es sólo transitoria.  “Nuestro cerebro registra que no hemos almorzado y luego trasgredimos comiendo más en el horario siguiente”, asegura la nutricionista.

Cuestión de precio

El costo también es un factor determinante a la hora de convertirlo en un alimento emblema del consumo nacional. “Es barato, incluso por $1.500 pesos se obtienen dos unidades más una bebida, lo que sería más económico que un menú casero, el cual resultaría más nutritivo y equilibrado”, asegura Claudia Rojas. Además, para comerse un completo no se requiere de cubiertos, lo cual facilita y agiliza su consumo. Muchos, en menos de 10 minutos lo ingieren, lo que obviamente no es recomendable por los expertos.

El completo se ha transformado en un “manjar” para adultos y niños, pero se debe tener ciertos cuidados, porque el principal problema nutricional del completo es su alta densidad calórica. “Si cuantificamos sus ingredientes entre vienesa, palta, mayonesa y pan, este  supera las 600 calorías, éstas multiplicadas por dos completos son 1.200 calorías, lo que supera el 50% de las calorías del día de un adulto. Hay que considerar, además, que faltan 2 horarios de comida aún”, dice la especialista.

La experta la alerta que actualmente está de moda consumirlos al desayuno lo cual genera un mayor peligro para la salud: “Nuestro hígado y vesícula biliar no están preparados para recibir en este horario esta sobrecarga de grasas y lípidos. Además  ‘sobrecargamos’ el funcionamiento de los jugos gástricos del estómago con alimentos irritantes como chucrut, mostaza, ají, salsa americana, en este horario”.

Consumo diario

Por lo mimos, el consumo diario o semanal de este producto, desde un punto de vista nutricional es absolutamente inaceptable. “Estamos ‘contagiados’ por esta pandemia llamada obesidad y con más del 60% de nuestra población con problemas de malnutrición por exceso. Por eso es necesario educar sobre el correcto consumo de estos productos y alejar su frecuencia”, dice la nutricionista Claudia Rojas.

Un completo más “saludable”, también ayuda. Esto se logra mejorando sus ingredientes y reduciéndolo los más calóricos, por ejemplo, reemplazar la salchicha por vienesa de ave o pavo, prefiriendo el consumo de palta, en reemplazo de otros ingredientes como la mayonesa y aderezos. Si en definitiva se utiliza mayonesa optar por las de baja en calorías.

Un factor que debe ser considerado a la hora de consumir un completo es en la higiene en la manipulación de alimentos e ingredientes del completo, en especial, la mayonesa, que no puede estar expuesta a altas temperaturas. El riesgo del consumo de “mayonesa casera”, no es menor, sobre todo la preparada con yema de huevos y aceite, por sus riesgos de contaminación biológica con salmonella, además que requiere almacenamiento refrigerado. Por lo mismo, hoy se utiliza mucho la mayonesa envasada, que es más seguro su consumo, porque es mayonesa pasteurizada, sin riesgos de salmonellosis pero que una vez abierta hay que mantenerla en cadena de frio.

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