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Los docentes de la U. Andrés Bello Jean Romagnoli, de la carrera de Ingeniería en Seguridad y Prevención de Riesgos  y Gabriela Sarrat, de la Escuela de Nutrición y Dietética, están trabajando en la preparación física y en la dieta de los obreros atrapados en la mina San José, que el 5 de octubre cumplirán dos meses viviendo bajo tierra.

Un plan de entrenamiento especial que les permita resistir las “particulares” condiciones en las que se encuentran los 33 mineros es el programa de trabajo físico que preparó el doctor especialista en medicina del deporte y académico de Ingeniería en Seguridad y Prevención de Riesgos U. Andrés Bello, Jean Romagnoli.
El médico experto en entrenamiento militar explicó que “primero hubo una parte  básica de entrenamiento consistente en movimiento de articulaciones, media sentadillas y movimientos de estocada”.

Los mineros comenzaron esta semana la segunda etapa de ejercicios, consistente en una mayor intensidad y que comprenden actividades anaeróbicas, con una frecuencia de 170 a 180 latidos por minuto.
Para evitar deshidrataciones, los mineros consumen un litro y medio de bebidas isotónicas, lo que se complementa con el adecuado plan alimenticio que están recibiendo. De acuerdo al especialista, los trabajadores “harán una posta con relevo en parejas, donde uno camina y el otro lo afirma con una banda elástica para generar resistencia de las extremidades inferiores”.
Romagnoli, agrega que también se trabajará con un entrenador de resistencia pulmonar, para que no sufran desmayos ni un estancamiento de sangre en las piernas durante el ascenso.

La alimentación gramo a gramo
Desde Santiago, la nutricionista Gabriela Sarrat, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética, es la encargada de realizar la minuta que día a día reciben los mineros que se encuentran a 700 metros de profundidad en la mina San José.
La especialista realiza el programa que consiste en el desayuno, colación, almuerzo, once y comida. La dieta se calcula gramo a gramo para conformar la minuta con 2.200 calorías y 100 gramos de proteínas. “Consiste en alimentos elaborados con un 60% de proteínas de origen animal. La comida es envasada en bolsas al vacío y de ella misma comen, ya que debemos evitar la manipulación. Por ejemplo, pueden comer carne molida o picada”, comenta la nutricionista.
Agrega que son 33 bolsas de alimentos individuales y que como hay dos mineros con diabetes, ellos reciben una alimentación especial.
Los trabajadores que están atrapados sólo han comido ensaladas dos días –para el 18 y 19 de septiembre- ya que estas son de bajo aporte calórico. Toman yogurt y leche cultivada, descartándose estimulantes como alcohol, café o té.
Finalmente, la nutricionista de la UNAB reconoce la gran labor que está realizando: “Este es un momento especial y una buena experiencia, ya que es algo que único en el mundo. Siento una gran responsabilidad, ya que día a día hay que calcular gramo a gramo lo que comerán los mineros”, comentó.

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Sonia Tamayo

stamayo@unab.cl

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