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Llega la época de más frío y sin duda que un plato de sopa es uno de los productos más apetecidos, pero cuando son productos artificiales, deshidratados y muy concentrados puede provocar problemas de salud, advierte Gabriela Sarrat, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.  

La sopa es un plato favorito de muchos. Calientes y nutritivas para el frío invierno y tibias para el verano, reconstituyentes, refrescantes y llenas de vitaminas. Pero sin duda que es en la época de bajas temperaturas cuando este líquido sabroso tiene mayor demanda.

Las sopas deshidratadas y caldos concentrados, sin embargo, advierten los expertos, tienen un muy alto contenido de sodio. En general, todos los alimentos elaborados, sean estos dulces o salados, lo contienen en cantidades importantes, ya que éste se utiliza en la industria alimentaria como preservante.  “El exceso de sodio es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya que asociado a otras variables como el tabaquismo, niveles de colesterol sanguíneo elevado, diabetes mellitus, obesidad y antecedentes familiares, pueden elevar el riesgo de padecer hipertensión arterial (elevación de la presión sanguínea)”, explica Gabriela Sarrat, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.

Sal en exceso

Para las personas hipertensas o portadoras de otras patologías cardíacas o renales, el sodio produce un daño mayor, agrega la nutricionista. La recomendación de consumo diario de sodio es de 2.000 a 4.000 mg en un adulto, que es equivalente  a 5 y 10 gramos de sal, sin embargo, nuestra dieta habitual suele contener alrededor de 15 gramos de sal.

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Gabriela Sarrat, nutricionista y académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la UNAB.

La sopa deshidratada, en tanto, aporta 3.337 mg de sodio por envase (pollo con arroz).  Esto por porción representa alrededor de 667 mg, es decir 1,5 gramos de sal por plato. Los caldos concentrados, por otro lado, contienen 2.266 mg de sodio cada uno (caldo de verduras), que rinde 5 porciones, lo que por porción equivale a 453 mg, un poco más de 1 gramo de sal.

Por eso, indica la nutricionista, al utilizarlo como aliño complementario, debe considerarse que a la preparación que ya contiene sal -por ejemplo arroz graneado, carnes al jugo, estofados, charquicán, cazuelas, etc- se le adicionan 5 gramos extras por cada caldo concentrado.

 Sopa saludable

La académica de la U. Andrés Bello explica que una sopa saludable debe elaborarse a partir de un caldo base casero preparado con carcasa de pollo (huesos del esqueleto), agua fría y verduras aromáticas como zanahoria, cebolla, ajo, pimentón, apio, perejil o verdura surtida, especies y aliños como pimienta y sal en pequeña cantidad.

Estos ingredientes deben someterse a cocción por largo tiempo (idealmente 1 hora) y luego filtrar el caldo resultante. Con este caldo base puede prepararse cualquier sopa, a través de la adición de una verdura cocida como espinaca, acelga, zanahoria con pimentón o naranja, espárragos, alcachofas u otras. Además se puede agregar una pequeña cantidad de leche o de crema si se desea una consistencia más suave o algún espesante como sémola, arroz o fideos.

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