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Valeria Jorquera, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, alerta sobre el alto consumo de medicamentos contra el estrés.

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Cuando ya estamos en el último trimestre del año, donde se comienzan pensar en evaluaciones para cumplir metas laborales, se incrementan las actividades académicas, los gastos asociados a festividades, organizar las vacaciones, entre otras actividades, lo cual sumado al ritmo de vida y trabajo ajetreado, competitivo y demandante, puede generar en muchos un alto nivel de estrés.

Según detalla Valeria Jorquera, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, “el estrés crónico puede provocar insomnio, dolores musculares, dolor abdominal, taquicardia, entre otros efectos. El Ministerio de Salud (MINSAL) señala que alrededor del 40% del ausentismo laboral es provocado por enfermedades mentales ocasionadas, muchas veces, a las condiciones de trabajo”, detalla.

Para aliviar el estrés muchas personas recurren al consumo de medicamentos y, por lo general, sin solicitar la ayuda experta de un profesional. “Los medicamentos más solicitados por la población para controlar el estrés, son las benzodiacepinas y los relajantes musculares”.

Según datos del Instituto de Salud Pública (ISP), se han incrementado en los últimos años en Chile las ventas de medicamentos utilizados para aliviar contracturas musculares como la ciclobenzaprina y los ansiolíticos como las benzodiacepinas. “Se estima que al año se venden cerca de 4 millones de cajas, siendo el alprazolam, clonazepam y diazepam los más solicitados. Somos el cuarto país de Latinoamérica que más consume este tipo de fármacos, después de Venezuela, Uruguay y Argentina”, subraya la químico farmaceútica.

La profesional dice que una explicación de esta alza estaría en la automedicación y la venta ilegal de estos fármacos. “Lamentablemente, la población está expuesta a múltiples efectos adversos, ya que tanto los relajantes musculares como las benzodiacepinas, ejercen su acción en el sistema nervioso central. Es por ello, que se comercializan bajo venta con receta médica”, dice.

La académica de la UNAB define que entre los efectos adversos, es decir, respuestas nocivas que puede experimentar el paciente, se encuentran mareos, disminución de la presión arterial, inestabilidad, problemas de visión, somnolencia, sudoración fría, sequedad bucal, disminución de los reflejos, problemas de concentración y particularmente, los efectos adversos de Ciclobenzaprina, incluyen la toxicidad cardiaca, en algunos casos algunos pacientes hacen abuso desmedido de estos medicamentos, corriendo el riesgo de convertirse en dependientes de este tipo de fármacos.

“El estrés es un mecanismo de protección que si no se maneja adecuadamente puede generar efectos muy nocivos, existen estrategias para controlarlo como hacer ejercicio, alimentarse adecuadamente, dormir bien, entre otros. Si estas medidas no son suficientes, se debe acudir a un especialista, pero nunca automedicarse, ni acceder a fármacos a través del mercado ilegal, ya que puede generar efectos muy dañinos en su salud”, concluye.

El Mostrador | Experta alerta por el aumento de medicamentos para combatir el estrés

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