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La Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello cuenta con un laboratorio de toxicología, en el que se trabaja muy similar a los laboratorios de la Policía de Investigaciones o del Servicio Médico Legal.

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En 2000 la cadena de televisión estadounidense CBS transmitía CSI (Crime Scene Investigation) una serie que se centraba en torno a un grupo de peritos forenses y criminólogos que trabajan en la ciudad de Las Vegas (Nevada), investigando los crímenes que en ella sucedían.

Ya no en la ficción, sino que en la realidad, los estudiantes de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello cuentan con un laboratorio de toxicología en donde se trabaja muy similar a la mencionada serie, a los laboratorios de la Policía de Investigaciones o del Servicio Médico Legal. Los alumnos estudian en un laboratorio con equipos de última generación los métodos de investigación toxicológica y médico-legal en los casos de envenenamiento y muerte.

Existen sustancias tóxicas que no generan ninguna lesión visible, lo que una investigación visual no sería suficiente para cerrar un caso, por ello si se sospecha alguna intoxicación  se recurre a un perito, quién debe realizar análisis de laboratorio específicos, estudiar todos los antecedentes del caso y “armar el rompecabezas” que permita llegar a una conclusión, tanto para orientar al equipo médico en cuanto al tratamiento que debe recibir el paciente intoxicado, como a contribuir con la justicia, en caso de que se trate de un sujeto fallecido y sea necesario esclarecer la causa de la muerte.

En el laboratorio de la Escuela, se aprende simulando con equipos como Cromatógrafo Líquido de Alta resolución con detector de diodos y de fluorescencia, Microscopios, Lupas estereoscópicas, Espectrofotómetros con control cinético, Alcotest, Digestores, Lámparas UV para detección de manchas, electroforesis, entre otros.

Según explica Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia UNAB, “los estudiantes pueden realizar en este mismo laboratorio exámenes que determinen la naturaleza de alguna sustancia ingerida, las identifican y pueden medir sus concentraciones; posteriormente, discuten cual o cuales serían los efectos de dichas sustancias en el organismo humano, como relacionan los resultados de sus análisis con los síntomas y signos de los casos clínicos presentados por sus profesores, proponen pautas de tratamientos, antídotos”.

La autoridad agrega que “en el caso de los análisis forenses, hacen supuestos sobre la probable causa de la muerte, interpretando resultados y emitiendo informes, de similares características a los que se utilizan en el ámbito médico legal”.

Para Alejandro Gayán, estudiante de Química y Farmacia que realiza su trabajo de titulación en Instituto Médico Legal, estos laboratorios fueron determinantes en su gusto por el ámbito forense. “Desde chico quise dedicarme al área de la salud y pensé en primera instancia en Medicina, pero siempre me llamó la atención el tema de los medicamentos y de producir medicamentos. Mientras que la toxicología siempre me ha gustado porque hay momentos cruciales en que uno pude hace un cambio en una persona, que la puede disipar de un problema que puede derivar en la muerte. Estos laboratorios hicieron el vínculo para poder quedarme en esta área”, destacó el futuro químico farmacéutico de la UNAB.

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