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En una colaboración global con científicos provenientes de 65 países en seis continentes -uno de ellos el Dr. Nicolás Villagra, académico de la Facultad de Medicina de la UNAB-, se encontró que existe un virus común, llamado CrAssphage en aguas residuales de más de un tercio de los países del mundo. El estudio apareció recientemente publicado en Nature Microbiology.

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Todos somos iguales, pero a la vez todos diferentes. Una nueva investigación en la que participa el Dr. Nicolás Villagra, académico de la Escuela de Tecnología Médica de la Facultad de Medicina de la U. Andrés Bello, demostró cómo una familia de pequeños virus vive en el intestino de los seres humanos en todo el mundo, pero cambia según el país de origen.

En una colaboración global con más de 115 científicos provenientes de 65 países en seis continentes, se encontró que existe un virus común, llamado CrAssphage en aguas residuales de más de un tercio de los países del mundo. El estudio apareció recientemente publicado en Nature Microbiology.

Dr. Nicolás Villagra, académico de la Escuela de Tecnología Médica de la Facultad de Medicina de la U. Andrés Bello.

“Esta es una colaboración global única, donde todos contribuyeron a la comprensión de cómo nuestro microbioma, una parte esencial de lo que somos, cambia con el tiempo”, dice el Dr. Villagra.

El líder del proyecto, el profesor Robert Edwards, de la Universidad Estatal de San Diego en California, EE.UU., quien expresó que “estamos en deuda con todos los increíbles colegas del mundo que nos ayudaron a explorar la diversidad global de este virus único. Esta es verdaderamente una primicia mundial en el alcance global y la naturaleza del proyecto”.

Según lo descubierto por los científicos, CrAssphage no parece tener ningún beneficio directo, por ejemplo, para nuestra salud. “Sin embargo, pensamos que el virus podría en un futuro utilizarse para aliviar trastornos como la enfermedad de Crohn y, posiblemente, la diabetes y la obesidad, ya que hay indicios de que los desequilibrios en la población bacteriana intestinal están involucrados en tales trastornos. Por lo tanto, las cepas del virus CrAssphage podrían modificarse para administrar medicamentos o bien restaurar el equilibrio en la microbiota intestinal”, explica el Dr. Villagra.

El académico de la UNAB además sostiene que “estos son temas interesantes que se deben estudiar. De hecho, la terapia de fago (virus que infectan bacterias) ha existido durante más de un siglo. En los últimos años, ha recibido más atención, ya que la resistencia bacteriana a los antibióticos prolifera”.

El virus llamado CrAssphage.

Además, este estudio encontró que el virus está estrechamente relacionado en muestras fecales de gorilas, monos y otros primates silvestres. Sobre la base de estos resultados, los científicos creen que ha evolucionado con nosotros durante millones de años y se ha extendido entre los seres humanos en todo el mundo. “Esta es la primera vez que alguien ha demostrado que los virus intestinales humanos pueden ser al menos tan antiguos como el linaje humano. También, en este estudio se encontró una fuerte correlación entre el virus y el género bacteriano Bacteroides y una débil asociación con distintos tipos de dietas”, manifiesta el Dr. Villagra.

El científico destaca que “fue una experiencia gratificante formar parte de un consorcio global dedicado a investigar este inusual virus. Si bien este virus no se encuentra en nuestro país, pensamos que es cosa de tiempo para que se agregue al microbioma de los chilenos. Por último, otro alcance del estudio del virus CrAssphage es que funciona como un poderoso indicador de contaminación fecal lo que pueda impactar positivamente en actividades humanas, además, puede que algún día ayude a los científicos a manipular el microbioma intestinal al destruir bacterias dañinas presentes en nuestro intestino”, concluye.

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