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Karina Rainiqueo se tituló hace tres años en la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello. Actualmente es académica de la asignatura salud mental comunitaria en la UNAB, da clases en un instituto para alumnos de TENS y es voluntaria de un centro de salud mental. Esta es su historia.

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Tiene 27 años y hace tres que se tituló en la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello. Siempre me interesó el área de la salud y el área social, cuando estaba en cuarto medio investigué sobre la carrera de enfermería y me di cuenta del enfoque social que tenía, eso finalmente me hizo decidir estudiar esta carrera”, admite Karina Rainiqueo.

Además de buena estudiante, la joven destacó, durante sus estudios, como una motivadora en el área de los voluntariados y fue como llegó, posteriormente, a la Fundación Rostros Nuevos del Hogar de Cristo, que recibe 1.400 personas anualmente con discapacidad mental que además se encuentran en situación de pobreza.

¿Qué recuerdas de tu vida universitaria?
Tengo recuerdos muy gratos, ya que hice un grupo de amigos que hasta hoy nos seguimos viendo e incluso trabajando juntos. Recuerdo los estudios en grupo tanto en la biblioteca como en la casa de alguno de ellos y, sobre todo, recuerdo las experiencias clínicas que tuve, todas fueron muy enriquecedoras, aportándome tanto conocimiento sobre mi área como experiencias de vida. La que más recuerdo fue mi internado de salud comunitaria, la que hice junto a una de mis mejores amigas de la universidad y terminó por convencerme de que quería trabajar en atención primaria de salud.

Karina Reiniqueo¿Qué herramientas te proporcionó la UNAB para tu desarrollo profesional?
La universidad, además, del conocimiento científico me proporcionó herramientas para desarrollar habilidades blandas y, sobre todo, responsabilidad social. Dentro de la malla de la carrera, habían electivos que uno podía escoger, de los electivos que más me aportaron, recuerdo “La maleta surrealista” y “Responsabilidad social”, del primero aprendí a desarrollar mis habilidades blandas, artísticas, enfrentarme a hablar en público, atreverme a hacer cosas nuevas; del segundo aprendí lo que realmente significa la responsabilidad social y me motivó a querer aportar a la sociedad de una forma significativa a través de mi profesión.

¿Cómo ha sido tu desempeño laboral hasta ahora?
Al principio fue difícil, ya que tuve algunas malas experiencias laborales durante el primer año, pero luego cuando pude desempeñarme en el área que me gusta (atención primaria) me fue mucho mas gratificante. Esto, sumado a realizar docencia, me ha hecho crecer más como profesional, descubrir otra área, perfeccionarme y sentirme conforme con lo que estoy haciendo.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Lo que más me gusta es tener la posibilidad de poder trabajar directamente con la comunidad y, al mismo tiempo, trabajar en conjunto con los alumnos. Es muy gratificante cuando ellos se motivan a realizar intervenciones que terminan siendo un gran aporte para los pacientes y comunidad.

¿Cómo se gestó la instancia del voluntariado en Centros Rostros Nuevos y en qué consiste?
Conocí la Fundación Rostros nuevos el año 2017 cuando fui docente clínica de salud mental, fui junto con alumnos al centro diurno Quinta normal a realizar la pasantía de salud mental, fue una excelente experiencia para todos. Ahí fue cuando me hice voluntaria y empecé a realizar intervenciones con los usuarios del centro, las intervenciones consisten en psicoeducaciones que fomentan el autocuidado en los pacientes con patologías de salud mental, además participo en los eventos que ellos realizan, como encuentros deportivos y salidas recreacionales en calidad de voluntaria. La última intervención fue en julio de este año, la cual realicé en conjunto con mis colegas y amigos Camila Besoain y Manuel fuentes, también ex unabinos. La actividad fue una psicoeducación para prevenir enfermedades respiratorias, la cual fue exitosa y muy grata.

¿Cuáles son tus máximos logros en lo profesional?
Creo que aún me faltan muchos logros y metas por cumplir, pero hasta ahora ha sido un logro haber tenido la oportunidad de realizar un diplomado en docencia universitaria, lo cual significó un impulso en mi desarrollo profesional. Lo anterior fue posible mediante una beca UNAB que postulé y gané.

“Lo que más me gusta es tener la posibilidad de poder trabajar directamente con la comunidad y, al mismo tiempo, trabajar en conjunto con los alumnos. Es muy gratificante cuando ellos se motivan a realizar intervenciones que terminan siendo un gran aporte para los pacientes y comunidad”.

¿Cuáles son tus planes en lo profesional?
Mi plan es comenzar a estudiar un magister, ojalá el próximo año, del área que me gusta (salud comunitaria) y seguir perfeccionándome, no quiero dejar de estudiar y aprender cosas nuevas, ya que el conocimiento es poder.

¿Qué significa para ti ser Unabina?
Ser unabina para mi es ser una profesional con responsabilidad social, habilidades interpersonales para enfrentarse a nuevos desafíos y querer innovar siempre.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
En mis tiempos libres principalmente estudio inglés, voy al gimnasio y me gusta ver series.

¿Qué le dirías como consejo a los jóvenes que actualmente estudian Enfermería en la UNAB?
Les diría que ejerzan la profesión no tan solo como un medio para ganarse la vida, sino que también como un bien social, con las ganas y el compromiso de querer aportar a la salud pública del país que es donde más se necesitan profesionales con calidad humana y responsabilidad social.

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