Ciencias de la Rehabilitación

Valentina Salinas, académica de la Escuela de Terapia Ocupacional de la U. Andrés Bello, conoce las dos caras: el lado profesional y aquel emocional que significa tener un hijo en situación de discapacidad. A sus 32 años, cuenta su historia de vida, un relato sencillamente inspirador.

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Actualmente, en nuestra sociedad, ser mujeres, madres, profesionales y alinearse para sacar adelante a un hijo en situación de discapacidad no es fácil, pero Valentina Salinas González, académica de la Escuela de Terapia Ocupacional de la U. Andrés Bello, es un claro ejemplo de que todo se puede.

Esta santiaguina de 32 años llegó el año pasado a la UNAB, según ella en el momento adecuado, “cuando había decretado que el 2018 sería el año en el cual retomaría el área laboral”. Fue en ese instante en que tuvo que decidir si continuar en el área clínica o innovar en la docencia. Y aquí está.

¿Por qué estudió Terapia Ocupacional?
Había comenzado la carrera de Obstetricia en la Universidad de Chile, cuando estando dentro de la institución fui conociendo la carrera de Terapia Ocupacional a través de sus estudiantes, los cuales poseían una mirada distinta de Valentina Salinashacer Salud, orientada a una atención integral, donde la persona/familia y su contexto socio cultural son fundamentales para el cumplimiento de los objetivos propuestos como profesional. Además, las y los estudiantes de Terapia Ocupacional se diferenciaban enormemente de los demás estudiantes de la Facultad, eran más participativos, aventurados en la generación y desarrollo de propuestas innovadoras y muy sociables. Todo esto, me hizo conocer la carrera desde la perspectiva que tenían sus estudiantes, y decidí cambiarme el siguiente año de carrera.

¿Qué significa para usted la docencia?
La docencia siempre ha sido para mí un área de interés, siempre pensé realizar en algún momento -más tarde que temprano- actividades de docencia. Sin embargo, me consideraba aún sin el conocimiento suficiente para lograr un desempeño efectivo en el aula que tuviese un impacto en los estudiantes. Esa era mi percepción, pero la vida decidió que me aventurara en la docencia a los 32 años, respondiendo a mis necesidades de volver a desarrollarme como profesional y también a reincorporarme en el área de educación como estudiante de postgrado, fortaleciendo mis habilidades en docencia y potenciado mis conocimientos a favor de los y las estudiantes que participan en mis clases.

¿Cómo es su relación con los estudiantes?
Ha sido un proceso. Yo soy muy autocrítica y creo que mi desempeño docente ha ido mejorando a medida que voy conociendo los aspectos administrativos, a los docentes de cada asignatura y mi participación en clases. Actualmente, me he ido desenvolviendo en la forma de cómo realizar las clases y en cómo se va desarrollando cada una de ellas, y eso los y las estudiantes lo agradecen, siendo más participativos durante las clases y realizando preguntas al término de ella.

Mamá al ciento por ciento

¿Cómo complementa ser mamá de un hijo en situación de discapacidad y además terapeuta ocupacional?
Como llevo menos de un año en la UNAB, pocos saben que tengo un hijo con parálisis cerebral, con el cual he vivenciado el rol de madre de una manera absolutamente distinta a como lo había pensado. Sin embargo, mi profesión y mi familia me han permitido valorar a mi hijo como es, es decir, para nosotros no es ningún problema la situación de discapacidad que posee mi hijo, él cuenta con una red de apoyo potente y logrará lo que pueda, y en ese camino lo estaremos apoyando siempre. No obstante, cuando nació mi hijo hace 5 años, decidí renunciar a mi trabajo en el hospital de Valparaíso y volver a Santiago con la finalidad de potenciar su desarrollo a través de diferentes entidades que poseen profesionales de la salud competentes y maravillosos y que han transitado en este camino junto con nosotros. En estos últimos años, con mi hijo ya más grande, nuevamente decidí retomar mi rol de Terapeuta Ocupacional y empoderarme en mi profesión, y lo he logrado gracias al apoyo familiar y las instituciones que apoyan a mi hijo, los cuales me permiten asistir con tranquilidad a mi trabajo día a día.

“Mi profesión y mi familia me han permitido valorar a mi hijo como es, es decir, para nosotros no es ningún problema la situación de discapacidad que posee mi hijo, él cuenta con una red de apoyo potente y logrará lo que pueda, y en ese camino lo estaremos apoyando siempre”.

¿Qué opina de la Inclusión en Chile?
Es una palabra que aún queda grande en este país. Todavía no estamos preparados para incluir a personas en situación de discapacidad de manera plena en la sociedad. Por ejemplo, la infraestructura de las ciudades no se encuentra desarrollada para permitir la participación de todas las personas de manera independiente. Existen barreras actitudinales que dificultan el proceso de inclusión de personas en situación de discapacidad. El sistema educacional aún sigue segregando o limitando las matrículas a estudiantes con alguna situación de salud.
En lo personal, fue una búsqueda concienzuda y con apoyo de educadoras el ingreso de mi hijo a un jardín infantil con un sistema regular de educación, siendo un proceso largo su inclusión.

Valentina Salinas¿Qué significa para usted su hijo? ¿Tienes más hijos?
Él es hijo único, con su padre, hemos vivido todo este proceso juntos. Nos casamos hace dos años. Mi hijo lo es todo para nosotros, yo creo que como todos los padres. Sólo que, en él, sus pequeños logros son grandes momentos y que son vividos profundamente. Nosotros como padres, estamos alineados en que, mientras él sea feliz todo lo demás son beneficios extras.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Compartir momentos con mi familia, descansar. En general, salimos harto los tres, no nos limita la situación de salud de nuestro hijo.

¿El último libro que leyó?
Últimamente he estado leyendo harto, pero son documentos y textos de estudio asociados al Magister en Docencia en la Educación Superior el cual estoy cursando.

¿Algún lugar que le gustaría conocer?
En verdad no. Me gustaría volver a Barcelona, y vivirla desde la mirada en la cual me encuentro actualmente.
Si le dijeran que le cumplen un deseo, ¿qué pediría?
Tener una persona que sea un apoyo incondicional a lo largo de la vida de nuestro hijo.

“Todavía no estamos preparados para incluir a personas en situación de discapacidad de manera plena en la sociedad”.

¿Qué herramientas son fundamentales en casa para ayudar a un niño en situación de discapacidad?
En este ámbito es relevante tener los requerimientos necesarios para evitar las complicaciones que cada patología posee, con la finalidad de no agregar mayores dificultades y afecciones a la vida de la persona que presenta alguna situación de salud y su familia. En nuestro caso, por ejemplo, es fundamental facilitar un buen desarrollo de las caderas, para lo cual nuestro hijo posee un bipedestador de uso diario, que le permite mantenerse en posición bípeda, facilitando la mantención de posturas altas, entregando una nueva experiencia de su contexto, favoreciendo el aprendizaje por descubrimiento y potenciando la intención comunicativa, entre otros beneficios.

¿Qué consejos le podría dar a los papás que tienen un hijo en situación de discapacidad?
Que disfruten a su hijo(a), que vivan cada momento y cada experiencia de vida. Que no se ahoguen con todos los requerimientos médicos y de salud, que los desarrollen paso a paso, y que no se angustien ante las expectativas sin cumplir. Que suelten y que sean felices con su hijo(a) tal como es hoy.

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