Fonoaudiólogo rehabilita pacientes con COVID-19 | Fonoaudiología UNAB
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Fonoaudiólogo titulado hace dos años en la UNAB cuenta su experiencia en el servicio de Otorrinolaringología de la Clínica Santa María, en medio de la pandemia. Esta es la historia de Carlos Curinao.

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“Trabajar en el contexto de pandemia, ha sido una experiencia intensa, pero que me ha hecho crecer aún más. Me siento agradecido del trabajo que tengo actualmente y de poder ejercer mi profesión con mucha vocación”, subraya Carlos Gabriel Curinao Traipe, titulado en la Escuela de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello hace dos años.

A sus 26 años, este fonoaudiólogo –nacido en Victoria, localidad de la Región de la Araucanía- forma parte del servicio de Otorrinolaringología de la Clínica Santa María, específicamente del equipo dedicado al área de deglución, donde ha tenido una función primordial en el proceso de rehabilitación de la deglución y de la voz de los pacientes con COVID-19.

¿Por qué decidiste estudiar Fonoaudiología?
Por mucho tiempo me llamó la atención la carrera de fonoaudiología, ya que notaba que podía cumplir con muchas funciones relacionas con el perfil profesional y al mismo tiempo incorporar funciones artísticas. Siendo sincero, esto último fue clave para tomar mi decisión. Me dediqué a investigar y conocer más de la carrera, comencé a asistir a charlas, universidades y, sobre todo, averigüé con los que eran en ese entonces mis futuros colegas respecto a su lugar de trabajo y labor, esto me llevó a conocer la hermosa misión que tenemos como rehabilitadores en diferentes áreas a lo largo del ciclo vital. Decidí lo que quería ser por el resto de mi vida e ingresé a estudiar fonoaudiología.

Orgullo Curinao Fono¿Cómo llegaste a Clínica Santa María y cuál es tu labor actualmente?
Dado a la alta demanda, se abrió un cargo para pertenecer al equipo de deglución de la clínica, postulé y, luego de un largo periodo de preselección junto a otros colegas, como entrevistas con los jefes de servicios y capacitaciones, fui seleccionado para el cargo. Actualmente, pertenezco al servicio de Otorrinolaringología, específicamente al equipo dedicado al área de deglución. Por lo anterior, mi labor en la clínica consiste en realizar la evaluación y el proceso de rehabilitación de los usuarios hospitalizados con disfagias causadas por diferentes etiologías. Debido a esto, soy parte de un equipo multidisciplinario conformado por nutricionistas, kinesiólogos, enfermeros y un gran equipo de médicos, en especial otorrinolaringólogos y neurólogos, con los que participo en constantes reuniones clínicas. Sumado a lo anterior, actualmente junto al equipo de deglución de adultos, conformado por 3 doctoras otorrinolaringólogas y un colega fonoaudiólogo nos encontramos realizando una investigación relacionada a la disfagia en pacientes hospitalizados por COVID-19.

¿Qué significa para ti trabajar en una clínica justo en un momento de pandemia?
Trabajar en la clínica, desde un comienzo fue una gran oportunidad para mi crecimiento profesional y personal. En el contexto de pandemia, ha sido una experiencia intensa, pero que me ha hecho crecer aún más. Me siento agradecido del trabajo que tengo actualmente y de poder ejercer mi profesión con mucha vocación.

¿Cómo describirías estos 5 meses de pandemia en tu vida?
Si fuese en dos palabras la primera sería incertidumbre, quizás mis colegas y también los otros profesionales del área de la salud, compartan esa descripción. El trabajar con pacientes contagiados y el saber que estamos expuestos al posible contagio, genera gran preocupación, lo que aumenta considerablemente cuando sabes que puedes contagiar a tus seres queridos. Además, el no saber con certeza el desarrollo de la contingencia, incluso de los días próximos, solo incrementaba este sentimiento. La segunda es reconfortante. Ver los avances de las personas siempre me ha motivado y en este contexto más aún. Poder apoyar y facilitar el proceso de rehabilitación, incluso en pacientes de alta complejidad, en cuanto a su realimentación por vía oral y ser partícipe activo de las primeras conversaciones de ellos con sus  familias luego de meses,  me motiva a querer seguir trabajando pese al riesgo que esto significa.

“Nuestra profesión es crucial dentro del equipo de salud y, no lo digo solamente por el contexto de pandemia, somos profesionales que tenemos mucho que aportar a nuestros pacientes, promoviendo una mejor calidad de atención, disminuyendo las posibles secuelas y días de hospitalización, favoreciendo directamente a una mejor calidad de vida para ellos”.

¿Cómo te preparaste para esta contingencia?
Me instruí respecto a los protocolos utilizados en la clínica, sobre todo el correcto uso de los elementos de protección personales (EPP) previo a la atención de un paciente y en el retiro de estos. Por otra parte, tomé todas las precauciones en la atención de cada paciente y, junto a mi colega, coordinamos nuevas estrategias para agilizar nuestras intervenciones, como la adaptación de las evaluaciones, estar por menor tiempo en la habitación sin descuidar la efectividad del resultado de la evaluación o intervención, cuidar el posicionamiento, entre otros.  Todo, con el fin de disminuir la probabilidad de contagio, lo cual ha resultado ya que junto con mi colega que también se dedica al trabajo con pacientes COVID no nos hemos contagiado. También opté por irme a vivir solo y así evitar contagiar a mi familia en el caso de que yo lo hiciera, lo que me ha permitido trabajar con mayor tranquilidad.

¿Recuerdas algún momento crítico que tuviste que enfrentar con algún paciente?
Más que un momento crítico, con mi colega tuvimos casos de alta complejidad, muchos de ellos relacionados con el proceso de rehabilitación de la deglución y de la voz, lo cual se daba con mayor dificultad por el gran compromiso ventilatorio y estado general del usuario. En ocasiones, veíamos a usuarios relativamente estables y, al día siguiente, su cuadro empeoraba por lo que no podíamos continuar, viéndose afectado el proceso de rehabilitación. Sin embargo, el trabajo coordinado junto a todo el equipo médico en estos casos fue y es fundamental.  A todo lo anterior se suma el cansancio y desgate emocional de nosotros y del personal médico en general.

¿Crees que después de la pandemia cambie la idea o percepción del rol del Fonoaudiólogo?
Totalmente, al menos eso quiero y espero.  He visto y leído varias publicaciones en redes sociales, diarios y noticieros donde se hace referencia a la gran importancia de nuestra labor, como pieza fundamental en la rehabilitación de pacientes COVID. Nuestra profesión es crucial dentro del equipo de salud y, no lo digo solamente por el contexto de pandemia, somos profesionales que tenemos mucho que aportar a nuestros pacientes, promoviendo una mejor calidad de atención, disminuyendo las posibles secuelas y días de hospitalización, favoreciendo directamente a una mejor calidad de vida para ellos. Por esto, nuevamente, espero que nuestro trabajo sea más valorado, no solo por el tiempo que dure esta pandemia, sino que perdure con el tiempo.

“En ocasiones, veíamos a usuarios relativamente estables y, al día siguiente, su cuadro empeoraba por lo que no podíamos continuar, viéndose afectado el proceso de rehabilitación. Sin embargo, el trabajo coordinado junto a todo el equipo médico en estos casos fue y es fundamental”. 

¿Qué herramientas crees que te entregó la UNAB para enfrentar este momento de tu experiencia laboral?
En particular, estoy muy agradecido de los grandes profesionales que me formaron tanto en lo teórico y, sobre todo, en lo práctico. De ellos obtuve grandes herramientas que me permiten desenvolverme de manera adecuada y profesional en la actualidad. También aprendí de ellos a conservar siempre nuestro lado humanitario, a no olvidar que debemos ver a nuestros pacientes como un ser holístico, en el cual su entorno influye y de esta forma, entregarle una atención de calidad que logre mejorar sus condiciones de vida.

¿Cómo te imaginas en 20 años más?
Quiero seguir creciendo profesionalmente en el área clínica en la institución en la que estoy, por eso me veo ejerciendo de esta forma en 20 años más. Debo reconocer que me interesa y me encanta la idea de poder compatibilizar en una nueva área, la docencia, siempre me ha gustado enseñar lo que sé en todo ámbito, entonces si hablamos de apoyar a otros en su proceso de formación profesional sería muy gratificante. Sé que en el transcurso de los años seguiré profundizando y ampliando mis conocimientos para mantenerme actualizado y porque siempre existirá algo nuevo que aprender. También me gustaría seguir incursionando en el área de la investigación en la cual he ido ingresando de manera paulatina. Por último, me gustaría presentar proyectos o investigaciones en mi lugar de trabajo, es un equipo en el cual se da esta posibilidad debido a que nos apoyamos entre todos para crecer tanto como unidad de deglución y de forma personal en pro de nuestros pacientes.

El fonoaudiólogo Carlos Curinao, titulado hace dos años en la UNAB, detalla la importancia de estos profesionales en época de pandemia:

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