Ciencias de la Rehabilitación

Proyecto denominado “Habilitando el juego”, que realizó un grupo de estudiantes en la Escuela de Terapia Ocupacional de la U. Andrés Bello en el establecimiento Especial Diferencial E-13 “Profesor Humberto Aranda Iribarren”, en la comuna de Conchalí, fue un completo éxito.

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Sencillamente espectacular. Así resultó el proyecto denominado “Habilitando el juego”, que ejecutó un grupo de estudiantes de cuarto año de la Escuela de Terapia Ocupacional de la U. Andrés Bello en la escuela especial diferencial E-13 “Profesor Humberto Aranda Iribarren”, en la comuna de Conchalí.

“A través de la elaboración de un árbol del problema, realizado en una actividad donde participaron estudiantes y profesores, el grupo ejecutor del proyecto identificó la falta de un espacio de juego y recreación para los niños y niñas de este establecimiento. Por lo que las actividades que se ejecutaron para dar cumplimiento a las necesidades de la comunidad escolar fueron principalmente habilitar el espacio físico e implementos para el juego”, describe Pabels Romero, estudiante de la UNAB y una de las integrantes del equipo.

Los estudiantes participantes de este proyecto – que se inició el 20 de marzo y finalizó el 5 de junio- son: Pamela Carvajal, Valentina Cortés, Janaly Honores, Pamela Núñez, Ana Ramírez, Victoria Rodríguez, María Javiera Monares, Catalina Pontiggia, Leyla López y Pabels Romero.

“Fue un proceso enriquecedor, no solo en cuanto a aspectos pedagógicos sino también personal, ya que es gratificante saber que un trabajo en equipo, que se realizó con tanto amor y pasión, será utilizado por niños/as. En relación a  nuestra formación como futuros terapeutas ocupacionales, es importante siempre reconocer y dimensionar la relevancia que tiene gestionar redes de apoyo lo cual es cada día más atingente a nuestro ejercicio práctico para poder llevar a cabo un proyecto, más aún en este caso donde el establecimiento cuenta con redes insuficiente para concretar un proyecto de este índole. Asimismo, la importancia de promover la participación social mediante un espacio de juego y disfrute, comprendiendo que el juego es la ocupación más significativa en la niñez”, detalló Pabels.

El resultado fue espectacular, con un gran impacto a nivel de vinculación con el medio, y beneficiará a niñas y niños de pre-kinder y kinder, de 3 a 6 años, que presentan un diagnóstico de multidéficit, ya sea con compromiso a nivel sensorial, motor, intelectual, entre otros.

Esta actividad se enmarca en la metodología Aprendizaje – Servicio, la que según explica Vicky Parraguez, académica de la Escuela de Terapia Ocupacional UNAB, “le proporciona a nuestros estudiantes conectarse de manera directa con la realidad de comunidades que requieren de apoyo o resolver alguna necesidad; y junto con esto, ellos aprenden desde la vivencia, uniendo teoría con la práctica. Esto permite salir de las aulas y descubrir nuevos talentos que no se logran sólo leyendo libros. Esta metodología hace que la universidad se extienda y preste un servicio a la comunidad por medio de acciones prácticas, en una real vinculación con el medio”, concluyó.

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