23 Enero 2026

Rector Julio Castro se reúne con la comunidad de la sede Concepción y con afectados por la emergencia: “Son parte de la familia UNAB y queremos estar con ellos”

En su visita a la Región, el rector Julio Castro acompañó a los voluntarios UNAB que están apoyando a los miembros de la comunidad de la Universidad que se han visto afectados por los incendios ocurridos hace unos días. Además, conversó con toda la comunidad para conocer sus preocupaciones y acompañar su duelo por el fallecimiento del estudiante de Geología, Álvaro Aroca.

Sin ser aún cifras definitivas, casi 2100 viviendas y sobre 40 mil hectáreas han sido afectadas por los incendios forestales y estructurales que desde el domingo se registran en el centro sur del país. Varios puntos continúan activos, sin embargo, la urgencia por acompañar y ayudar a quienes han sufrido la pérdida total o parcial de su hogar movilizó de inmediato a toda la comunidad de la Universidad Andrés Bello.

Lo primero fue la realización de un catastro que centraliza todos los casos de estudiantes afectados por la emergencia, así también se hizo lo mismo con colaboradores. Estos catastros son fundamentales para, luego, asignar las ayudas institucionales correspondientes. Junto a lo anterior, y de inmediato, se derivaron brigadas de voluntarios UNAB a trabajar en la remoción de escombros y la recolección y entrega de donaciones como víveres y enseres.

Junto a ello, toda la comunidad de la Sede y a nivel institucional se puso a disposición de colaborar a través de diversas iniciativas. Al voluntariado coordinado a través de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DGDE), donde participan más de 60 estudiantes, se sumaron acciones impulsadas por las distintas facultades, como el trabajo del Hospital Clínico Veterinario, que ofreció atención gratuita para mascotas afectadas por los incendios y habilitó un espacio para la atención de fauna silvestre. Asimismo, la unidad de equinos desplegó a su personal médico y puso a disposición sus instalaciones.

En el ámbito de la salud, carreras como Enfermería y Tecnología Médica realizaron operativos dirigidos a personas damnificadas y a equipos de rescate, además de la entrega de insumos, mientras que desde Nutrición y Dietética se organizaron comedores comunitarios, entre otras acciones de apoyo.

El miércoles 21, el rector Julio Castro recorrió sectores especialmente golpeados por el fuego, como Vipla y población Gabriela Mistral, en Lirquén, y Penco, junto al vicerrector de la sede Concepción, Carlos González y los representantes de la Dirección General de Desarrollo Estudiantil (DGDE), Vicente Cáceres y Eduardo Quinteros. Durante la jornada visitaron a estudiantes, colaboradores y sus familias que sufrieron los efectos de esta emergencia en sus viviendas.

“La UNAB no puede permanecer al margen de esto”, señaló el rector durante la visita. “Más allá de las ayudas que estamos entregando, la idea es acompañar los estudiantes, colaboradores y sus familias. Son parte de la familia de la gran comunidad UNAB y queremos estar junto a ellos”, manifestó la autoridad, representando en ellos a todos los afectados y a toda la comunidad universitaria.

El recorrido permitió constatar no solo el daño material, sino también la fortaleza con que muchos estudiantes enfrentan la tragedia. “No hay palabras para describir lo que uno siente al ver lo que han vivido, pero también al ver la resiliencia de nuestros estudiantes. Muchos dicen ‘pasó, por suerte estamos bien y vamos a seguir’, y eso conmueve profundamente”, agregó el rector, reafirmando que el compromiso institucional es sostenido en el tiempo. “No queremos venir una vez y que todo pase. Vamos a acompañarlos con apoyo económico, con insumos, con equipamiento y, sobre todo, con contención emocional”.

Agregó que se busca que puedan continuar sus estudios y destacó que en catástrofes anteriores ningún estudiante debió dejar la universidad como consecuencia de la adversidad. “Queremos que sean capaces de sortear estas dificultades y que en el futuro puedan transformarse en un motor de movilidad social para su familia”, señaló.

No hay palabras para describir lo que uno siente al ver lo que han vivido, pero también al ver la resiliencia de nuestros estudiantes.

Pecheras rojas en acción

Ese acompañamiento se expresa también en el despliegue de estudiantes voluntarios, organizados a través de la DGDE. Vicente Cáceres, director general de esta unidad, destacó que la visita del miércoles fue parte de un trabajo más amplio que se viene desarrollando desde los primeros días de la emergencia. “Es paradójico, uno siente una pena enorme por las familias que lo han perdido todo, por ver sus testimonios y sus realidades, pero al mismo tiempo hay un sentimiento de orgullo tremendo por nuestros estudiantes voluntarios y por la comunidad de la sede Concepción”, afirmó.

Actualmente, los más de 60 voluntarios se encuentran desplegados en cuadrillas y centros de acopio, apoyando a distintos casos registrados entre estudiantes y colaboradores. “Muchos dejaron sus vacaciones y regresaron antes para ponerse a disposición de la universidad y colaborar con las familias. Eso muestra el espíritu de resiliencia, de colaboración y el sello de la UNAB, que en momentos como estos se pone a disposición de quienes más lo necesitan”, explicó Cáceres, enfatizando que se trata de un proceso de mediano y largo plazo. “La emergencia recién está comenzando y sabemos, por experiencias anteriores, que este acompañamiento va a durar meses”.

Eduardo Quinteros agregó que “hemos logrado llegar prácticamente a todas las familias de nuestra comunidad para apoyarlos en remoción de escombros, con enseres y requerimientos básicos, pero también con alegría, con compañerismo, guiados y acompañados por nuestros estudiantes que han demostrado nuevamente el tremendo valor y vocación de servicio que los caracteriza”.

Muchos dejaron sus vacaciones y regresaron antes para ponerse a disposición de la universidad y colaborar con las familias

El testimonio de familias afectadas

Para las familias afectadas, esa presencia ha sido especialmente significativa en un contexto donde, señalaron, otras ayudas no siempre llegan de inmediato. Giuliana Ramírez, estudiante de Ingeniería Civil Industrial, relató que durante los primeros días tras el incendio su familia se encontraba completamente sola. “La UNAB es la única casa de estudios que se ha hecho presente durante esta tragedia, y la verdad es que eso ha sido muy motivador”, señaló. “Yo vi una camioneta de la universidad dando vueltas y fui a buscarla. Fue lindo tener a alguien que te suba el ánimo, que te diga ‘vamos, sí se puede, vamos a levantar esta casa’”. “Nos dijeron que van a volver a acompañarnos, a ayudar en la construcción. Nos hemos sentido acompañados durante todo este proceso”, agregó.

En la población Gabriela Mistral, Valentina Valdés, estudiante de Psicología, recibió también la visita de las autoridades universitarias y los voluntarios. Ella y su familia no estaban en la casa cuando se produjo el incendio. “Fue todo un caos. Estábamos en Quillón, las carreteras estaban cortadas y no alcanzamos a rescatar nada”, recordó. A pesar de la tragedia, intenta sostenerse desde lo esencial: “Agradezco que estamos todos bien y sanos”, dijo, aunque el impacto emocional sigue presente. “Estoy muy emocionada porque se me perdió mi perrito. Lo busqué y no aparece”. Nuevamente los voluntarios UNAB se pusieron en contacto para apoyarla en la búsqueda de su mascota.

Otra de las estudiantes visitadas fue Natalia Sánchez, alumna de Enfermería, destacó el despliegue constante de los voluntarios y el impacto emocional de sentirse acompañada. “Hemos avanzado sacando escombros, limpiando, ayudando también a casas cercanas”, relató. “Más allá del trabajo físico, sentir el respaldo de la universidad, de mis compañeras y que el rector haya venido, se siente como un apoyo grande”.

Detrás de cada uno de estos casos hay historias muy personales e íntimas de dolor y pérdida y un camino difícil por recorrer. Sin embargo, el poder aportar certidumbre para sus futuros y apoyo y contención en el proceso es fundamental, expresó el vicerrector de la sede Concepción, Carlos González. “El objetivo fue acompañar, tomar conocimiento de la situación de nuestros estudiantes y hacerles sentir que la universidad, sus compañeros y sus autoridades están presentes”, explicó. “Queremos que hoy se preocupen de sus familias y que sepan que en sus estudios van a tener las facilidades necesarias, porque nuestro objetivo es que completen sus carreras y puedan seguir su vocación”.

Vi una camioneta de la universidad dando vueltas y fui a buscarla. Es lindo tener a alguien que te suba el ánimo

Una instancia de conversación

El jueves por la mañana, el Auditorio Poeta Gonzalo Rojas fue el punto de encuentro para la reunión que sostuvo el rector con los colaboradores de la sede. El objetivo fue escucharlos y, al igual que con los estudiantes, transmitirles el respaldo institucional.

Pese al duelo que vive la sede tras el fallecimiento de Álvaro Aroca, estudiante de Geología, como consecuencia del incendio ocurrido en Lirquén, el ambiente estuvo marcado por la resiliencia, la colaboración y la unidad. “El hecho de escuchar a colegas de otras carreras y conocer vivencias similares a las que hemos tenido que enfrentar fortalece un espíritu comunitario frente a esta catástrofe”, señaló el director de Química y Farmacia, Mauricio Muñoz. “Ese espíritu, que siempre ha caracterizado a la sede de Concepción —agregó—, se acentúa aún más en momentos difíciles, y resulta muy sano poder compartirlo entre todos. Asimismo, considero muy importante ver a las máximas autoridades de la universidad presentes en terreno, acompañando y relevando este sentir”.

Por su parte, María Carolina Rodríguez, directora de Obstetricia, enfatizó que el encuentro no solo permitió entregar certezas respecto del apoyo que recibirán los estudiantes, sino que también se constituyó como un espacio de reflexión para toda la comunidad. “Una de las cosas que destaco es, en primer lugar, que se haya generado esta instancia de reunión, porque, si bien nos mantenemos conectados, nos vemos en los pasillos y estamos atentos a las necesidades existentes, también nos hace bien contenernos y estar todos juntos en un mismo espacio para compartir experiencias”.

La directora de Obstetricia destacó además que “el rector haya estado en terreno y haya podido evidenciar directamente lo que está ocurriendo, porque eso le permite dimensionar mejor la situación”.

En la misma línea, Matías Villarroel, secretario académico de Tecnología Médica, coincidió con lo observado por el rector respecto del sello que caracteriza a los estudiantes de la sede: “son muy solidarios y son los primeros en colaborar frente a situaciones tan complejas como esta”.

Nos hace bien contenernos y estar todos juntos en un mismo espacio para compartir experiencias