Radio Bio Bio | Riesgo de intoxicaciones alimentarias en fiestas de fin de año
La académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, Perla Valenzuela, alertó sobre los errores más comunes al manipular y almacenar alimentos durante celebraciones estivales y entregó recomendaciones clave para prevenir intoxicaciones.
El aumento de las temperaturas durante las fiestas de fin de año incrementa el riesgo de intoxicaciones alimentarias, principalmente por la rápida proliferación de bacterias en comidas mal almacenadas. Así lo advirtió Perla Valenzuela, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, quien llamó a extremar los cuidados durante celebraciones como Navidad y Año Nuevo.
La especialista explicó que uno de los errores más frecuentes es dejar los alimentos preparados a temperatura ambiente por tiempos prolongados. Indicó que cualquier comida cocinada debe refrigerarse idealmente dentro de las primeras dos horas desde su preparación. Con calor, ese tiempo basta para que aumente el riesgo sanitario.
Valenzuela recalcó que el almacenamiento debe realizarse en recipientes herméticos, preferentemente de vidrio o plástico libre de BPA. Esto evita la contaminación cruzada y la absorción de olores dentro del refrigerador. Además, recomendó ubicar los alimentos cocidos en las bandejas superiores y los crudos en las inferiores, para reducir riesgos.

Entre los alimentos más sensibles mencionó las carnes, pescados, pollo, huevos y preparaciones con lácteos. Estos productos requieren refrigeración inmediata tras su preparación. En el caso de comidas crudas, como ceviches o mariscos, fue enfática en señalar que no se recomienda guardarlos para el día siguiente, ya que no han pasado por procesos térmicos que eliminen bacterias.
Respecto a las ensaladas, señaló que pueden conservarse si se refrigeran a tiempo. Sin embargo, advirtió que si están aliñadas pueden alterar su sabor y olor, por lo que es clave evaluar sus características antes de consumirlas. En cuanto a las papas cocidas, aclaró que no presentan riesgo sanitario, aunque su textura puede cambiar al recalentarse.
Finalmente, la académica indicó que las comidas preparadas no deben consumirse más allá de cuatro días desde su cocción. Añadió que las proteínas suelen durar menos tiempo y que los alimentos crudos descongelados no deben volver a congelarse, sino cocinarse dentro de las siguientes 48 horas. “Con medidas simples se pueden evitar muchas intoxicaciones que cada año terminan en consultas de urgencia”, concluyó.
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