Radio Bio Bío | Edificio Kandinsky vuelve a ser habitable
El director de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello, Juan Paulo Alarcón, explicó por qué el edificio volvió a ser habitable y qué aprendizajes deja para la planificación urbana en sectores costeros.
Tras casi 29 meses de evacuación, el edificio Kandinsky, ubicado en el sector de Cochoa, volvió a ser declarado habitable luego de que el municipio de Viña del Mar levantara el decreto que prohibía su uso. La medida permitirá que 34 familias regresen a sus departamentos, cerrando uno de los episodios más complejos asociados a edificaciones en zonas de riesgo geológico.
En conversación con Radio Bío Bío, Juan Paulo Alarcón, director de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello, explicó que declarar un edificio habitable implica verificar que los problemas que originaron la evacuación fueron corregidos. En este caso, indicó, las autoridades aplicaron soluciones técnicas que aseguran condiciones mínimas de seguridad para los residentes.
El académico precisó que el edificio no presentó daños estructurales en sus fundaciones. El problema se concentró en el suelo colindante que lo sustentaba. Por ello, los trabajos se enfocaron en la estabilización del terreno, la ampliación del colector de aguas lluvias y la construcción de un muro de contención visible desde la vía costera.

Alarcón afirmó que un edificio puede recuperar su habitabilidad, incluso tras quedar expuesto a un socavón, siempre que se adopten medidas técnicas adecuadas. Sin embargo, advirtió que estos procesos exigen evaluar cuidadosamente los costos, beneficios y niveles de riesgo, sobre todo en zonas con alta complejidad geológica.
El caso Kandinsky, agregó, dejó en evidencia falencias en la planificación urbana y en la actualización de las normativas vigentes. Según explicó, fenómenos como socavones, incendios y aluviones se intensifican con el cambio climático, mientras las regulaciones avanzan a un ritmo más lento que la evidencia técnica disponible.
El director de Arquitectura UNAB también alertó sobre los riesgos de construir en sectores dunares y del borde costero. Subrayó que las dunas corresponden a ecosistemas frágiles, cuyo deterioro afecta tanto a la estabilidad de las edificaciones como al equilibrio ambiental del territorio.
Finalmente, el académico abordó el impacto emocional del retorno de las familias al edificio. Reconoció que el temor resulta comprensible, pese a las garantías técnicas. Por ello, destacó la importancia de contar con planes de contingencia claros y protocolos de evacuación, que entreguen mayor tranquilidad ante eventuales emergencias futuras.
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