13 Julio 2026

Radio Agricultura | Hígado graso: estos son los hábitos que ayudan a prevenir y revertir la enfermedad silenciosa

En una nota del 13 de julio de 2026, el coordinador académico de Medicina UNAB Concepción, Javier Maruri, abordó las causas, consecuencias y cuidados del hígado graso.

El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Participa en funciones esenciales como el metabolismo de los nutrientes, la eliminación de sustancias tóxicas y el almacenamiento de energía.

Sin embargo, cuando comienza a acumular grasa en exceso, puede desarrollarse el llamado hígado graso, una enfermedad que no suele dar señales evidentes y afecta a millones de personas en todo el mundo.

“Es una condición que muchas veces no presenta síntomas, pero que puede derivar en complicaciones importantes si no se trata a tiempo. La buena noticia es que la alimentación y los hábitos saludables pueden marcar una diferencia significativa”, explicó Javier Maruri, coordinador académico de la carrera de Medicina de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción.

Cómo detectar el hígado graso

El hígado graso ocurre cuando más del 5% del peso del hígado corresponde a grasa. Aunque durante años fue considerado un problema de menor relevancia, hoy se sabe que puede evolucionar hacia cuadros más complejos, como inflamación hepática, fibrosis, cirrosis e incluso aumentar el riesgo de cáncer hepático en algunos pacientes.

“Se trata de una enfermedad silenciosa. Muchas personas no presentan molestias y el diagnóstico suele realizarse durante una ecografía o mediante exámenes de sangre que muestran alteraciones en las enzimas hepáticas. Por ello, quienes presentan factores de riesgo como obesidad, diabetes tipo 2, colesterol o triglicéridos elevados, hipertensión arterial o resistencia a la insulina deberían mantener controles médicos periódicos”, explicó el nutricionista.

El especialista agregó que el hígado graso asociado a alteraciones metabólicas puede mejorar considerablemente con modificaciones en el estilo de vida. Incluso una reducción moderada del peso corporal, entre un 5% y un 10%, puede disminuir la cantidad de grasa acumulada en el hígado y favorecer su recuperación.

Mejorar la alimentación

Más que seguir una dieta estricta o tendencias alimentarias de moda, el académico recomienda adoptar un patrón de alimentación saludable y sostenible a largo plazo.

“Entre los alimentos que conviene priorizar se encuentran las verduras y frutas de distintos colores, las legumbres, los cereales integrales, los pescados, las carnes magras, los huevos, los lácteos bajos en grasa y las fuentes de grasas saludables, como el aceite de oliva, la palta y los frutos secos en porciones adecuadas.

Estos alimentos aportan fibra, vitaminas, minerales y grasas de buena calidad, favoreciendo un mejor control del peso y de la salud metabólica”, detalló.

Por el contrario, recomendó disminuir el consumo de bebidas azucaradas, jugos, dulces, pasteles, productos ultraprocesados, comida rápida y alimentos ricos en grasas trans, ya que favorecen el exceso de calorías y la acumulación de grasa en el hígado, especialmente cuando forman parte habitual de la alimentación.

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