09 Diciembre 2024

Programa Agrosimbiosis impulsa soluciones sostenibles para el agro del Maule

El Programa Agrosimbiosis, que lidera la Universidad Andrés Bello, permite convertir residuos en abonos orgánicos, obtener ingredientes de alto valor desde materias primas y mejorar la sostenibilidad y resiliencia agrícola con costo subsidiado por Corfo.

Con la presencia de más de 30 representantes de empresas e instituciones del agro y alimentos del Maule se realizó esta semana en Curicó un encuentro ciencia-empresa donde se dieron a conocer las oportunidades que ofrece a la agroindustria de la región el Programa Agrosimbiosis, liderado por el Centro de Biotecnología de Sistemas de la Universidad Andrés Bello. Se trata de una iniciativa que es parte del Programa Tecnológico de Transformación Productiva ante el Cambio Climático de Corfo y cuenta con financiamiento de esta entidad.

“Para nosotros es fundamental salir de Santiago y llegar a los territorios donde están los desafíos que tienen relación con la agroindustria, principalmente porque el trabajo de Agrosimbiosis es conectar y hacer ecosistema con las regiones, para que puedan acceder a los desarrollos tecnológicos en las cuatro líneas en las que trabajamos”, dijo Pilar Parada, directora de CSB UNAB y del Programa Agrosimbiosis.

Durante el encuentro, cada una de estas líneas fue presentada por las y los investigadores a cargo.

La ingeniera en biotecnología Catalina Lagos, destacó la importancia de monitorear y enriquecer el microbioma o conjunto de microorganismos benéficos de los suelos agrícolas para contrarrestar la degradación y erosión que los afecta y  darles mayor resiliencia ante el cambio climático.

“Los microorganismos tienen la capacidad de promover la salud y el crecimiento de los cultivos al solubilizar minerales esenciales, fijar nitrógeno y aumentar los nutrientes disponibles para la planta. Además, ayudan a que estas resistan mejor el ataque de patógenos y condiciones ambientales adversas, como la sequía o la salinidad de los suelos”, explicó.

El ingeniero químico, Andrés Arroyo explicó la posibilidad de convertir residuos agrícolas —como rastrojos, hojas, podas y cáscaras— en abonos fermentados y bioestimulantes agrícolas, incorporando microorganismos especializados.

A diferencia del compostaje industrial, el proceso de producción de los abonos fermentados no emite malos olores, permite obtener un abono clase A y se puede producir tres veces más rápido, llegando incluso a 21 días.

“Transformar los residuos agroindustriales en estos fertilizantes orgánicos es una excelente opción para reducir impactos ambientales y ahorrar en fertilizantes químicos y en disposición de residuos”, señaló Arroyo.

 Desarrollos a costo rebajado

En tanto, Freddy Urrego, doctor en ingeniería química y bioprocesos, destacó la oportunidad de obtener ingredientes de alto valor, como antioxidantes, probióticos y conservantes naturales, entre otros, a partir de materias primas frescas y descartes  como pulpa y cáscaras de frutas, orujo, alperujos y otros, para agregar valor a la producción y disminuir el impacto ambiental.

La cuarta línea que se abordó, a cargo de la bióloga Sharon Rodríguez, apunta a implementar una agricultura más sostenible y productiva de huertos frutales plantando en su interior bordes de flora nativa para aumentar su biodiversidad. De esta forma, indicó, aumenta la polinización de abejas nativas y melíferas y la presencia de insectos que controlan plagas, “lo que mejora la gestión ambiental y permite cumplir con nuevas exigencias para la exportación de fruta”.

Pilar Parada explicó que los desarrollos que las empresas contratan al Programa  Agrosimbiosis “tienen una rebaja en su costo porque están subsidiados por Corfo, lo que permite a las empresas acceder a un descuento de hasta 50% en el desarrollo completo”. Agregó que también es posible que “empresas u organizaciones que tengan problemáticas comunes puedan asociarse para ofrecerles soluciones de manera más integral”.

Refiriéndose a potencial de llevar ciencia aplicada a la industria, al cerrar el evento la directora regional de Corfo, Sara Ramírez, destacó que “esto es una sinergia y esa sinergia tiene que converger en mejorar sus capacidades productivas con una mirada más resiliente y enfocada a cuidar nuestro suelo, a cuidar nuestros productos y a entregar productos y servicios más saludables”.