El Mercurio EYN | Se deteriora el empleo en población en pobreza
Un análisis del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello analizó la tasa de ocupación de la población y los desafíos en materia laboral a la luz de la Encuesta CASEN 2024.
En 2017, una de cada cinco personas en situación de pobreza estaba desempleada. Siete años después, lejos de mejorar, esa proporción aumento a una de cada cuatro, de acuerdo con los datos recién divulgados de la Encuesta Casen 2024.
Del total de personas en situación de pobreza, un 24,8% estaba desocupado. Dicha cifra representa un incremento desde el 23,4% observado en 2022, y mucho mas pronunciado respecto del 19,8% que se veía en 2017. En términos absolutos, esto significa que, en los últimos siete años, el país sumó poco más de 19.400 personas en condiciones de pobreza y sin trabajo.
No son las únicas muestras de deterioro. Según los detalles que proporciona Casen para este mismo período, la composición del empleo en aquellos que sí tienen un puesto de trabajo ha mutado, con una disminución en la proporción de asalariados -es decir, con un contrato- desde 62,9% a 55,7%, mientras aquellos que se desempeñan por cuenta propia, usualmente ligados al ámbito informal, pasaron de 35,2% a 41,2% del total.
Peores trabajos, menos ingresos
Un deterioro en las condiciones laborales para la población de menores ingresos esta directamente relacionado con su riesgo de caer en pobreza. De hecho, uno de los datos que mas preocupan a los expertos en la ultima Casen tiene que ver con el origen de sus recursos. Para el 10% de menores ingresos (es decir, el primer decil), los ingresos del trabajo cayeron en 59,8% desde 2017, mientras los subsidios monetarios crecieron 93,8%, cuando se mide en montos reajustados al valor de noviembre de 2024 (son variaciones reales, descontando la inflación).
Significa que, en este decil y usando montos comparables, el ingreso laboral promedio disminuyo a casi un tercio de su valor: desde $130.711 en 2017 a $52.577 en la actualidad (ver gráfico). Algo similar ocurre con los ingresos autónomos, que además de salarios y remuneraciones contemplan utilidades, dividendos u otras rentas que no tengan que ver con beneficios fiscales: el promedio para el primer decil es de $93.302, y en 2006 era de $138.601.
La directora del Departamento de Economía de la U. Diego Portales, Marcela Perticara, que integra el Panel de Expertos Casen, destaca que en la dimensión laboral es donde se observa un «contraste muy fuerte» entre hogares pobres y no pobres. «Mientras en los hogares pobres severos menos de un tercio tiene al menos una persona ocupada, en los no pobres esta
proporción supera el 90%. Esta diferencia es mas determinante que cualquier transferencia o subsidio para explicar por que algunos hogares logran salir de la pobreza y otros no», asegura.
Paulina Henoch, economista e investigadora LyD que integró el comité de expertos para actualizar la metodología de la Casen, añade que el empeoramiento en las condiciones laborales se observa no solo en la pobreza por ingresos: «A pesar de que en casi todos los indicadores de la pobreza multidimensional existe una mejora, en el de ocupación y subempleo se presenta un deterioro». Hay elementos en el deterioro del mercado laboral que se deben analizar mas en profundidad: por ejemplo, «si eventualmente políticas como la PGU podrían estar generando efectos de reemplazo en los ingresos, llevando a que algunas personas opten por no trabajar».
Brechas abiertas
Además de un retroceso en la capacidad de la economía para crear puestos de trabajo, hay otro tipo de desafíos, como el cambio demográfico, que inciden en la relación entre trabajo y pobreza. En los hogares de menores ingresos se han ido sumando más jubilados que no participan del mercado laboral, lo que en muchos casos «no coincide necesariamente con pobreza ni con falta de empleo, sino con una composición demográfica diferente», remarca Marcela Perticará.
Un análisis del Instituto de Políticas Públicas (IPP) de la U. Andrés Bello (UNAB) identifica que hay determinados grupos donde el deterioro del acceso al trabajo es mucho más pronunciado. Así, por ejemplo, aunque se observa que la tasa de ocupación general ha ido en aumento desde 2017 hasta ahora, la distancia entre la tasa de ocupación para el quintil de menores ingresos (27,4%) y el mejor remunerado (81,7%) ha aumentado considerablemente respecto de lo que se observaba en 2017, cuando las tasas eran de 30,9% y 74%, respectivamente.
Esta brecha se replica al distinguir por sexo, donde además se suman dos fenómenos: en cada uno de los deciles, los hombres tienen mas empleo que las mujeres; pero a mayor ingreso, menor distancia. Así, por ejemplo, la brecha de género en materia de ocupación es de 11,3% en el grupo de 20% de mayores ingresos (el quinto quintil), versus, por ejemplo, un 21,4% en el segundo quintil.

Sandra Bravo, investigadora del IPP, sostiene que la heterogeneidad del deterioro laboral debe «analizarse con cautela», considerando el impacto de otras variables como los cambios demográficos, migración o nuevas estructuras familiares. Concluye que «los resultados ponen de relieve el desafío de fortalecer el rol del empleo como principal mecanismo de generación de ingresos, sin perder de vista la necesidad de considerar los factores demográficos y estructurales que subyacen a estas dinámicas«.
Deuda formativa
Una de las tendencias mas claras en la inclusion laboral por grupos tiene que ver con el nivel educativo: a mayor calificación, más empleo. Entre 2022 y 2024, el único incremento significativo en la tasa de ocupación se produjo en las personas con educación superior, desde 71% a 81%. «Sugiere que la recuperación del empleo ha beneficiado con mayor
intensidad a los grupos con mayor capital humano», plantea el informe UNAB.
Esto sugiere que en el menor nivel educativo hay mas probabilidades de vivir en pobreza, plantea Andrés Barrios, director del Human Development Lab de la U. de los Andes. «Tenemos que invertir en los trabajadores para mejorar su productividad, hacerlos mas atractivos para las posiciones laborales con mas demanda en el mundo de hoy».
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