19 Enero 2026

Página 7 | Columna de humo por incendios en Biobío y Ñuble: ¿cómo protegerse frente a las toxinas?

El director de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, Mauricio Muñoz, afirmó que el primer punto crítico es el resguardo respiratorio

Monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre figuran entre los gases que se liberan durante los incendios forestales y que hacen imprescindible contar con medidas de protección adecuadas.

Para el director de la carrera de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello en Concepción, Mauricio Muñoz, el primer punto crítico es el resguardo respiratorio, ya que “el humo forestal está cargado de material particulado fino” capaz de llegar directamente a los alvéolos y atravesar hacia el torrente sanguíneo.

Lo que dejan los incendios

Según explica, estas partículas pueden incluso “gatillar eventos cardiovasculares”,incendios kit emergencia verano por lo que, enfatiza, es necesario contar con una barrera de protección de las vías respiratorias en caso de que se presenten columnas de humo por incendios forestales.

A su vez, aclara que una mascarilla quirúrgica no ofrece una barrera suficiente.

En sus palabras, utilizar una de estas sería “como intentar detener arena con una red de fútbol”, de modo que se requiere el sellado hermético y la filtración electrostática de una N95 o una P100.

Otros cuidados

Otro componente es la protección visual, ya que el humo es un aerosol que incorpora ácidos y resinas. En ese sentido, el experto advierte que “el ojo es una mucosa expuesta”.

Ante ello, las gafas de seguridad con ventilación no sirven porque permiten el flujo de gases.

“Necesitamos aquellas con sello de silicona que aíslen el globo ocular, evitando la queratoconjuntivitis química y el daño por estrés oxidativo en la córnea”, dice.

La elección de la vestimenta también forma parte de las acciones de resguardo.

El académico señala que las fibras sintéticas, como el poliéster o el nylon, presentan puntos de fusión bajos y, ante el calor radiante, “se ‘derriten’ sobre la piel”, generando una quemadura adicional adherida a la dermis.

En contraste, el algodón se carboniza y mantiene su estructura, lo que permite ofrecer una barrera térmica estable.

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