Odontóloga relata su experiencia como parte del equipo de seguimiento de pacientes con sospecha de COVID19 | ORGULLO UNAB | Facultad de Odontología
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La Dra. Valentina Tobar es cirujano dentista y decidió especializarse en Trastornos Temporomandibulares (TTM) y de Dolor Orofacial (DOF) de la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello. A sus 28 años, esta estudiante de postgrado UNAB trabaja en un Centro de Salud Familiar (CESFAM), ubicado en el sector de Bajos de Mena en Puente Alto y tuvo que reformular sus funciones debido a la pandemia.

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La Dra. Valentina Tobar Lahosa es la menor de cuatro hermanos y la única que sigue viviendo con sus padres (ambos adultos mayores), por esa razón dice estar muy preocupada por la salud de ellos en esta época de pandemia y más si trabaja en un consultorio.

Efectivamente, esta joven que vive en San Miguel se traslada de lunes a viernes un Centro de Salud Familiar (CESFAM), ubicado en el sector de Bajos de Mena en Puente Alto, para cumplir con nuevas labores debido a la propagación del COVID-19, lo que complementa con su postgrado que cursa en la Facultad de Odontología de la U. Andrés Bello.

¿Por qué decidiste especializarte en Trastornos Temporomandibulares (TTM) y de Dolor Orofacial (DOF) de la Facultad de Odontología de la Universidad Andrés Bello?
Desde pregrado que el área de TTM me resulta interesante. Ahí tuve una profe que era especialista egresada de la UNAB y nos introdujo a esta parte de la odontología tan particular. El programa que ofrece la UNAB es el único acreditado en el país y posee más de 14 años de experiencia, además el enfoque que le dan a la especialidad me agrada mucho, sobre todo, por la dinámica de aprendizaje autogestionado y basado en la evidencia. Por esta razón, decidí elegir esta casa de estudios.

“Es como estar nadando contra la corriente. Porque todos los días uno hace el esfuerzo por educar a las personas acerca del peligro de contagio, los síntomas y las medidas de prevención. Todo ese esfuerzo se va a la basura. Hay algunos pocos que no se toman en serio la crisis sanitaria”.

¿Cómo evalúas estos días de Pandemia en nuestro país?
Creo que aún no estamos en la peor parte de esta pandemia. Se vendrán semanas muy duras de aquí en adelante y tengo la sensación de que, desgraciadamente, la gente aún no le ha tomado el pulso a la situación. Claro que no quiero generalizar, porque sé que hay personas muy responsables y que cumplen las medidas de cuidado y distanciamiento social. Pero al menos desde la perspectiva que a mí me toca ver, me consta que hay muchas otras personas que no las cumplen, en su mayoría porque no cuentan con los beneficios para poder hacerlo.

Actualmente, ¿cuál es tu labor en el CESFAM de Bajos de Mena en Puente Alto?
Soy odontóloga, pero lo que menos he hecho este último tiempo es odontología. Al ser una de las profesiones con más riesgo de contagio y dispersión del virus, las atenciones odontológicas presenciales han sido acotadas solo a resolución de urgencias. Por ende, los dentistas de mi consultorio hemos tenido que reformular funciones hacia lo que la contingencia necesite. Actualmente, soy parte del equipo de notificación y seguimiento de pacientes con sospecha de COVID19. Eso significa tener que contactar a todos aquellos que estén a la espera de su resultado, para monitorear cómo se han sentido, resolver sus dudas, realizar educación de autocuidado, gestionar licencias médicas, visitas domiciliarias o atenciones de salud presenciales en los casos que se necesite, etc. También me toca llamar a pacientes para notificarles sus resultados, una vez que el laboratorio nos los hace llegar. Además, me ha tocado apoyar en la entrega de medicamentos a los pacientes crónicos, realizar controles de acceso al CESFAM midiendo temperatura y realizando encuestas epidemiológicas y, por supuesto, que también he atendido urgencias odontológicas.

¿Cómo son tus turnos?
Como sigo teniendo clases en la universidad de manera online, divido mi semana en dos: Los lunes y jueves me toca ir al CESFAM todo el día y los miércoles en las tardes también. El resto de la semana estoy en modo Postgrado. Igual con esto del equipo de seguimiento y notificación me ha tocado hacer harto teletrabajo, sobre todo, fines de semana… porqué sí, los resultados de exámenes siguen llegando los sábados, domingos y feriados. En ese sentido el trabajo nunca se acaba.

“Al ser una de las profesiones con más riesgo de contagio y dispersión del virus, las atenciones odontológicas presenciales han sido acotadas solo a resolución de urgencias. Por ende, los dentistas de mi consultorio hemos tenido que reformular funciones hacia lo que la contingencia necesite”.

¿Qué hacías antes de la pandemia?
Hacía un programa de atención odontológica de la JUNAEB. Todas las mañanas me traían niños de prekinder hasta octavo básico pertenecientes a colegios de la zona, para ser atendidos. Ahí se les hacía educación, instrucción de higiene y yo les realizaba los tratamientos que fuesen necesarios. En las tardes me tocaba atender, sobre todo, niños de 6 años que venían acompañados de sus padres, por el programa de salud oral integral (Garantía explícita en salud, GES).

¿Has tratado con pacientes COVID19?
Que yo sepa, no. Me tienen trabajando en el “sector no respiratorio” del CESFAM. Aunque uno siempre debe asumir que todos pueden andar dando vuelta por ahí y estar contagiados. Uno no tiene cómo saberlo y para eso, se nos enseña acerca de las precauciones universales. De hecho, recientemente tuvimos un caso de un compañero de trabajo que resultó con PCR positivo (SARS CoV2) con síntomas de resfrío leve. Debido a que varios funcionarios fuimos contacto estrecho de él, debimos cumplir aislamiento preventivo 14 días, eso significó que viví encerrada en mi pieza todo ese tiempo para evitar un posible contagio a mis papás, quienes viven conmigo.

¿Qué opinas de las personas que no han tomado aún en serio esta pandemia?
Es como estar nadando contra la corriente. Porque todos los días uno hace el esfuerzo por educar a las personas acerca del peligro de contagio, los síntomas y las medidas de prevención. Todo ese esfuerzo se va a la basura. Hay algunos pocos que no se toman en serio la crisis sanitaria, porque terminan generando brotes de contagio. Es bastante frustrante. Igual quiero dejar en claro que no todos aquellos que incumplen las medidas de cuarentena y distanciamiento social lo hacen porque no se lo tomen en serio. Hay personas que sencillamente no tienen casa dónde poder hacer cuarentena. O si la tienen, deben vivir hacinados en grupos familiares extensos y departamentos minúsculos. Esa es una realidad en Chile que muchos quieren esconder debajo de la alfombra, pero en tiempos de pandemia, lo esencial es el bien común.

¿Cómo te cuidas en lo personal tanto para evitar contagios como en lo emocional?
Evitando salir de mi casa innecesariamente -prefiero hacer compras básicas por internet que de manera presencial-, lavándome las manos cada vez que sea necesario y manteniendo siempre conciencia de lo que está limpio y lo que está contaminado. Desde el punto de vista de salud mental creo que, lo que más me ha ayudado es seguir en terapia con mi psicóloga, a través de teleconsultas mediante videoconferencias semanales. Sin duda, darme un espacio para evaluar cómo está mi mente y mis emociones ha sido fundamental para no dar rienda suelta a la ansiedad. Además, con esto he podido adquirir herramientas para saber convivir con las personas que me rodean y mantener relaciones sociales lo más saludable posibles. Por ejemplo, en mi casa conversamos mucho de todo lo que nos pasa. Ha sido una oportunidad para generar más comunicación con mis papás.

Más información sobre los protocolos institucionales adoptados, así como los detalles de la campaña “Prevenir en UNAB”, pueden revisarlo en www.unab.cl/coronavirus. Para consultas adicionales pueden escribir a coronavirus@unab.cl.

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