Facultad de Medicina

Mario Rodríguez, se tituló en octubre de 2013 de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, desde entonces su carrera no ha parado y lo ha llevado a ser miembro del Comité de Científico de la división de Farmacéuticos de la Sociedad de Medicina Intensiva de Chile; a estar encargado de Infectología del Hospital El Pino y docente. Esta es su historia.

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Un amigo le aconsejó que estudiara Farmacia y dice que fue lo mejor que le pudo pasar porque ama su profesión. Eso confiesa Mario Rodríguez Pérez, ex egresado de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello y, actualmente, uno de sus profesores.

Nacido en Santiago, pero con 5 años viviendo en Punta Arenas, Mario ha tenido una importante trayectoria pese a sus 29 años: Es Farmacéutico Clínico encargado de Infectología del Hospital El Pino, miembro del Comité de Científico de la división de Farmacéuticos Clínicos de la Sociedad de Medicina Intensiva de Chile y académico de la UNAB.

Soltero y sin hijos, aunque le gustaría tenerlos pronto, confiesa su historia a Noticias UNAB:

Mario Rodriguez¿Por qué estudiaste Química y Farmacia?

Desde pequeño siempre me ha gustado la química y, además, se me hacía fácil aprenderla. Me encantaba ver los cambios de colores al mezclar dos compuestos, los olores y los laboratorios. No sabía inicialmente nada sobre farmacia ni cómo funcionaba, de hecho, iba a estudiar bioquímica, pero un amigo bioquímico me recomendó farmacia, ya que pagaban más, así que ingresé a química y farmacia (risas)… Menos mal le hice caso, la verdad es que amo esta carrera.

¿Qué significa para ti ser miembro del Comité de Científico de la división de farmacéuticos clínicos de la sociedad de medicina intensiva (SOCHIMI)?

Un orgullo. Desde mi época de estudiante que iba a todos los cursos de paciente crítico para aprender más y siempre que veía a los farmacéuticos exponiendo, decía: “Algún día estaré ahí”.

¿Cómo es tu labor como Farmacéutico Clínico Encargado de Infectología Hospital El Pino?

Todas las mañanas veo a los pacientes adultos del hospital, que le prescriben antibióticos de uso restringido, y converso con los médicos tratantes sobre el uso del antibiótico en el paciente, donde estos se autorizan, sugiero cambio de antibióticos o dosis de estos, o también la suspensión de ellos. Algunas tardes paso visita con el infectólogo, que viene pocas horas al hospital, y discutimos los casos más complejos y también resolvemos interconsultas. Además, apoyo en docencia a los alumnos de farmacia y medicina, que llegan al hospital de nuestra Universidad.

“Me encantaría poder potenciar el área de farmacia clínica en la Escuela, y que está sea reconocida como la escuela que forma los mejores farmacéuticos clínicos de Chile”.

¿Cómo llegaste ahí?

Empecé a trabajar como tutor de la UCI para estudiantes de internado de Farmacia. Cuando quería sugerir cambios en los antibióticos de los pacientes, y los médicos no me tomaban en cuenta, siempre buscaba al médico que estaba encargado en ese entonces de infectología, discutíamos los casos y luego él iba a ver a los pacientes. Después de un tiempo el médico me ofreció trabajar con él, acepté, y al año siguiente me dejó solo en infectología.

Mario Rodriguez¿Cómo nació tu gusto por la docencia?

Siempre he encontrado muy linda la labor de los profesores de enseñar a los estudiantes, y siendo alumno tuve la oportunidad de ser ayudante de un ramo, y ahí me fui dando cuenta que mis compañeros me entendían. Como así también me di cuenta de que me encantaba explicarles y motivarlos de alguna forma con la carrera de farmacia.

¿Cuáles han sido tus máximos logros en lo profesional?

Me llena de satisfacción ver a mis estudiantes titulándose y agradecidos por haber estado yo en su etapa de formación. También en el hospital ver que los pacientes mejoren día a día con cada intervención farmacológica que yo haya sugerido. Como un logro fue haberme quedado solo en algún momento encargado de infectología del hospital, y recibir el apoyo de los jefes de servicio, subdirector médico y los equipos tratantes, es impagable.

¿Alguna anécdota que recuerdes en tu época de estudiante?

Uff la verdad es que muchas (risas), varias no se pueden contar… Me acuerdo una simulación clínica en un OSCE donde contrataban actores simulando ser médicos, y me tuve que poner una pechera de aislamiento antes de entrar. Entre el nervio y que nunca me había puesto una, me la puse de cualquier forma, y la actriz en la simulación mientras me contaba el caso, no podía parar de reírse de mi por como tenía la pechera, lloraba de la risa, hasta se escuchaba la risa de mi profe que estaba afuera de la sala de simulación. Le dije a la doctora que eran de Alemania las pecheras, por eso no sabía ponérmela (risas). Claramente no resulto muy bien esa simulación.

¿Cuáles son las herramientas que te entregó la Escuela para tu desempeño profesional?

Bastantes. Conocimiento teórico, pensamiento crítico, análisis de información, formas de estudios, habilidades blandas y muchas más…, pero con lo que más me quedo, es que la Escuela te motiva en todo momento a tener vocación por los pacientes. Te hace creer que, como profesional farmacéutico, puedes lograr muchas cosas.

Mario Rodriguez¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me encanta viajar y conocer otras culturas, hacer deporte, ir al gimnasio a nadar y de vez en cuando hacer trekking. Me gusta estar con mi familia, amigos, mi polola y, sobre todo, ir a ver a mi perrita Pascuala, una Schnauzer exquisita.

¿Alguna película o serie que te guste?

Series!!!, Game of Thrones, Vikingo y Homeland!. No soy mucho de películas.

¿Qué te gusta comer?

¡Me encanta los asados y la comida agridulce!, pero como de todo, excepto las humitas y las guatitas.

¿Cómo te definirías en una frase?

¡Un soñador!

¿Qué metas a corto y mediano plazo tienes en lo profesional y personal?

En el ámbito como docente de la escuela de Química y Farmacia UNAB, me encantaría poder potenciar el área de farmacia clínica en la Escuela, y que está sea reconocida como la escuela que forma los mejores farmacéuticos clínicos de Chile. Motivar cada día a más estudiantes a seguir en este camino de la farmacia clínica para ayudar las personas que tienen problemas de salud y utilizan medicamentos. En el ámbito hospitalario, seguir creciendo como profesional en el Hospital El Pino, para poder ayudar cada día a pacientes de bajos recursos a que tenga una terapia farmacológica efectiva y segura, que no le provoque aún más problemas de salud que los que ya tienen y, asimismo, formar una Unidad de Farmacia Clínica en el hospital, junto a más colegas.

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