Asesor del MINSAL revela sus aspiraciones para la salud pública de Chile | ORGULLO UNAB | Medicina
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Ignacio Silva a sus 35 años relata cómo fue su intenso trabajo durante la pandemia, todo lo que aprendió en este tiempo y cuáles son sus desafíos desde su actual labor como asesor del Ministerio de Salud.

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Nueve años han pasado desde la aventura y las nuevas experiencias que Ignacio Silva, junto a su esposa Ingrid Baier, vivió en Burundi, una pequeña nación ubicada en la región de los grandes lagos de África Oriental y con una población estimada en 8.700.000 habitantes.

Hoy, este médico es padre, fruto de su matrimonio con Ingrid (también Alumni UNAB, pediatra y endocrinóloga) de dos niños y dos mellizas, una familia grande “que fue como la que soñamos”, dice, desde que fueron compañeros en la Escuela de Medicina de la U. Andrés Bello.

Internista que gusta de la lectura, principalmente la latinoamericana, como Julio Cortázar, Roberto Bolaños, entre otros, no abandona por nada la música, desde el rock clásico, jazz y la trova, y revela a Noticias UNAB cómo han sido estos últimos años y sus desafíos.

Actualmente eres asesor del Ministerio de Salud (MINSAL), tras dos años muy difíciles por la pandemia y post pandemia. ¿Cómo ha sido este proceso?
Fueron dos años de mucho estrés físico, cansancio y estrés emocional. He tenido que trabajar de lunes a domingo y durante, prácticamente, todo el día. Afortunadamente, tengo una familia muy apañadora, que siempre estuvo conmigo, lo que me permitió dedicarle todo el tiempo al trabajo, tanto en la Universidad, como en el hospital donde trabajaba. Por lo mismo, me parece súper importante el apoyo familiar, la contención que te otorga. También fue duro no tener respuestas para la gran cantidad de preguntas que el equipo tenía en plena pandemia, sobre todo, los funcionarios del hospital. Todos tenían grandes expectativas de saber lo que estaba sucediendo. De los efectos que se producen en una pandemia. Obviamente, esas respuestas no las teníamos todas, asumíamos pocas respuestas lo que resulta agotador. Muchas veces he tratado de ir disminuyendo la propia ansiedad, también la de la familia, principalmente, por salud. Finalmente, después de mucho leer y estudiar, de ver casos, etc., comencé a convertirme en un referente en la materia y para aportar en distintos escenarios, para ayudar, desde el hospital, la academia, la investigación, en la universidad, en las clases y después también aportando al Ministerio, como miembro del Consejo, desde mi puesto como asesor. Por lo tanto, creo que fue un proceso de bastante aprendizaje y de mucho esfuerzo.

¿Cuáles han sido los aprendizajes más significativos para ti como profesional en estos dos años
Estos dos años han sido muy intensos. A nadie lo forman o capacitan para enfrentar una situación como la que vivimos en nuestro país, sobre todo, desde el ámbito de la salud, que es algo que afectó a todas las personas. Para quienes trabajamos en salud, enfrentar este desafío fue muy distinto.  Más intenso, cuando uno trabaja con esta presión y en una situación, como la que vivimos te ayuda a crecer más rápido y se puede tomar la oportunidad como una experiencia de crecimiento acelerado. Uno aprende a relacionarse con las personas de manera diferente, a mirar sobre todo a las personas con más experiencia y acercarse para que le ayuden a tomar decisiones en el contexto de una situación de emergencia como la que vivimos.

“En lo personal, esta pandemia me enseñó o me ayudó a reforzar la humildad como médico. Entender que no se tienen respuestas para todo fue, para muchos funcionarios de la salud y sobre todo para especialistas, una gran lección, de aprender de nuevo. Reconocerlo y que debemos tener la humildad para aprender nuevas cosas, en un espacio de ignorancia y tomando una oportunidad de aprendizaje para aprender cosas nuevas”.

Respecto a la salud pública del país, ¿Cuáles crees que son los principales factores en los que se debe dar un mayor impulso para ir mejorando?
Me parece que esta pandemia como en muchos aspectos de la vida, sacó lo mejor y lo peor de la salud pública. Dentro de los aspectos positivos, creo que hay que destacar la enorme entrega que tienen los recursos humanos que forman parte de la salud pública. Tanto a nivel de atención primaria, hospitalario y a nivel de equipos gubernamentales. Todos de se esforzaron e hicieron todo lo posible y más durante el Covid-19, sacrificaron tiempo personal, la vida familiar, etc. para mostrar su vocación de servicio genuinamente y creo que aquí sí apareció en el fondo la vocación de servicio en su máxima expresión. La cara más negativa, se vio la realidad hospitalaria donde muchas veces la infraestructura no es suficiente, los recursos no alcanzaban para dar una buena atención o la mejor posible. Pero, al ver la voluntad del personal, ésta se topa con un sistema de salud empobrecido y que contrasta con la salud privada. Ese ha sido uno de los factores que ha llevado a que el tema de salud sea tan relevante. En el fondo, tenemos una gran población que cubrir y el número de camas disponibles, no da abasto. Entonces, se requiere más capacidad resolutiva en cuanto a espacio para recibir a la gran cantidad de personas que se atienden en el sistema público. En conclusión, tenemos que mejorar es la capacidad de resolución y eso también incluye a las personas que requieren atención al sistema público, la calidad de la salud y que ésta sea humana.

Aporte al país

¿Cómo fue que llegaste a estudiar medicina y en la UNAB?
Antes de Medicina, estudié un año de Psicología en la Católica Valparaíso, porque me gustaba mucho la salud mental, el entendimiento del ser humano. Y estudiando psicología, me encanté con la integración más biopsicosocial del ser humano, o sea no solo lo humanista, sino que lo científico, integrando todo. Me llamó mucho la atención y me cambié a medicina, pensando en estudiar psiquiatría, y ya en la carrera, me encanté de la medicina en general. No solo la salud mental, sino que de la medicina más amplia y en ese sentido la medicina interna, que es mi especialidad primaria y después en infectología.

“Me gustaría ser parte activa de la reforma de salud. Actualmente, estoy en un cargo directivo en un Servicio de Salud, más bien de gestión, y creo que es lo que hoy día me toca hacer para fortalecer y crear un sistema de salud nuevo que vuelva a poner en el centro al paciente y darle un giro a la inequidad que hoy existe en distintos servicios, sobre todo en la salud”.

¿Te sientes conforme con ser un aporte al país como médico?
Afortunadamente he tenido experiencia como médico donde he podido aportar a la salud y a la salud pública del país y a la vez, a la medicina, la salud de los pacientes y, sobre todo, he recibido mucha colaboración. Dentro de todo, me han ayudado a crecer como persona, he logrado tener una relación de mutua entre el aporte que he logrado dar y lo que me han proporcionado para formarme como persona en la carrera que elegí y la profesión que ejerzo. Por lo tanto, me siento muy conforme y, además, me tocó ejercer mi especialidad en un momento clave, que es una pandemia, por lo que creo que he entregado mucho y que la vida me lo ha devuelto con creces.

¿Qué mensaje que le darías a los futuros profesionales de la salud para que ejerzan como un aporte al país?
Lo más importante, es que entiendan que el centro de la carrera, de la medicina o de ser médico o médica, está en el paciente, en la persona que sufre, la persona que está enferma. Ese es el centro de nuestra profesión. Si logramos entender eso, inevitablemente, vamos a tener una conducta ética profesional y vamos a querer saber más, porque vamos a querer darle la mejor atención a las personas. Este sería el principal mensaje: nunca olvidarse de que lo que estamos haciendo, aprendemos, estudiamos y lo que hacemos es siempre por los pacientes.

Finalmente, ¿Cuáles son tus próximos desafíos?
Todavía tengo mucho por aportar, también mucho por aprender. Personalmente, con estos años de pandemia, junto con todo lo que está pasando en nuestro país siento que lo que viene por delante es ser un aporte a la salud pública y no solo la atención directa de los pacientes, sino que también en reformular las políticas públicas que van a ser la base de la salud de nuestro país en los próximos años. Me gustaría ser parte activa de la reforma de salud. Actualmente, estoy en un cargo directivo en un Servicio de Salud, más bien de gestión, y creo que es lo que hoy día me toca hacer para fortalecer y crear un sistema de salud nuevo que vuelva a poner en el centro al paciente y darle un giro a la inequidad que hoy existe en distintos servicios, sobre todo en la salud.

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