08 Mayo 2026

Orgullo UNAB: María José Ureta y su camino en la economía circular

Nuestra Alumni de Ingeniería ambiental, y actual Jefa de Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medioambiente, ha dedicado más de 10 años a trabajar en este tema, y en esta entrevista cuenta sus logros y los principales desafíos que tiene pendiente Chile en esta materia.

La egresada de Ingeniería Ambiental de la Universidad Andrés Bello, María José Ureta, ha desarrollado una trayectoria en sostenibilidad y economía circular marcada por el trabajo en terreno, la articulación entre actores y la implementación de proyectos que hoy siguen vigentes en distintos territorios del país. Con experiencia en el sector público y privado, su carrera refleja cómo una formación con enfoque sistémico puede traducirse en impacto concreto.

En esta entrevista, repasa su paso por la universidad, los aprendizajes que marcaron su desarrollo profesional y los desafíos que enfrenta Chile en materia de sostenibilidad.

¿Cómo recuerdas tu paso por la Universidad Andrés Bello y qué herramientas marcaron tu formación profesional?

Tengo buenos recuerdos, sobre todo de los profesores que tuve, hubo varios que me marcaron mucho. Es bonito porque hoy me los vuelvo a encontrar en mi vida profesional, como Alex Godoy, que me hizo clases; o Marcelo Mena, que fue mi director de carrera, y también Sara Contreras. En ese momento, quizás uno no dimensiona tanto el impacto, pero después te das cuenta de que había una visión bien distinta.

Yo siento que el enfoque hacia la sostenibilidad, hacia temas que en ese tiempo eran mucho más incipientes, como la economía circular, la simbiosis industrial o la biomímesis, a mí me voló la cabeza. Era una época en que el Ministerio del Medio Ambiente recién se estaba configurando, entonces estábamos viendo cosas muy nuevas para el país.

Los primeros años fueron más generales, pero cuando entré a los ramos más aplicados, como evaluación ambiental estratégica o responsabilidad social empresarial, fue súper inspirador. Ahí sentí que realmente estaba entendiendo cómo aplicar lo aprendido y eso fue clave en mi desarrollo.

¿Qué aprendizajes de esa etapa sigues aplicando en tu vida laboral?

Hay algo que nunca se me olvidó y que ha sido fundamental: la mirada sistémica. Entender que cuando uno trabaja en temas ambientales o de sostenibilidad, todo está conectado, todo impacta a todo. No son problemas aislados, son problemas multidimensionales.

También aprendí mucho sobre cómo integrar a distintos actores, porque en estos temas nunca trabajas solo. Siempre hay instituciones públicas, privadas, comunidades, y lograr que todos dialoguen es parte importante del trabajo.

¿Cómo llegaste a especializarte en economía circular?

No fue algo que planifiqué desde el inicio, más bien la vida me fue llevando hacia allá. Siempre me gustó la sostenibilidad en general, incluso me interesaba mucho la responsabilidad social empresarial, como esa mirada más estratégica.Pero cuando entré a trabajar a la Municipalidad de Vitacura, me tocó involucrarme en gestión de residuos, que finalmente es la base de lo que hoy entendemos como economía circular. Y ahí me pasó algo bien interesante, porque yo en la universidad decía que nunca iba a trabajar en reciclaje, pero cuando me tocó hacerlo en terreno, me di cuenta del impacto real que tenía.

Desde tu experiencia, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta Chile en sostenibilidad y reciclaje?

Creo que uno de los desafíos más grandes es la sensibilización, pero no solo a nivel ciudadano, sino en general. La ciudadanía es un actor clave, pero es complejo porque no está regulado como otros sectores, entonces su participación depende mucho de procesos culturales.

También hay un desafío importante en la coordinación. En estos temas no basta con que un ministerio funcione bien, tiene que haber articulación entre distintas instituciones: medio ambiente, salud, vivienda, gobiernos regionales, municipios. Y esa coordinación no siempre es fácil, porque depende de personas, de contextos y de prioridades.

Además, hay desafíos en el desarrollo de mercados. La economía circular también es economía, entonces necesitamos que los materiales reciclados tengan valor, que existan mercados secundarios sólidos. En un país como Chile, que es pequeño, eso es más complejo y requiere mucho trabajo.

¿Qué habilidades crees que son clave para quienes quieren desarrollarse en esta área?

Además de lo técnico, que obviamente es importante, este es un ámbito muy estratégico. Se necesitan habilidades blandas, capacidad de comunicación, escucha activa, saber articular actores.

También es clave tener una mirada sistémica, porque si no entiendes cómo se conectan las cosas, es muy difícil generar soluciones efectivas. Y algo muy importante es la capacidad de construir narrativas, de convencer, de generar acuerdos. Muchas veces te toca defender ideas que no son necesariamente populares, entonces tienes que saber cómo plantearlas.

Has trabajado en distintos espacios, ¿cómo ves la relación entre el sector público, privado y los municipios?

Es una relación que cuesta, pero que es fundamental. El sector público define muchas veces los lineamientos, pero necesita del sector privado para implementar y escalar soluciones. Y los municipios son clave porque son el puente con el territorio, son quienes bajan la política pública a la realidad concreta.

Mirando tu trayectoria, ¿cuál sientes que ha sido tu aporte en estos años?

Yo creo que he puesto mucho mi creatividad al servicio de los proyectos en los que he participado. Muchas veces trabajamos con pocos recursos, entonces hay que buscar formas distintas de hacer las cosas, generar alianzas, movilizar voluntades.

Y algo que me deja muy contenta es ver que varios de los programas en los que participé siguen funcionando hoy, que se han replicado en otras comunas o territorios. Eso te da la sensación de que el trabajo realmente tuvo impacto.

¿Hay algún proyecto que te genere especial orgullo?

Sí, uno en particular es el Mercado Sustentable en Vitacura. Partió como un proyecto muy pequeño, muy de equipo, muy a pulso, y hoy es un espacio grande, consolidado, que incluso se ha replicado en otras comunas.

La historia de María José Ureta refleja cómo la formación académica, cuando se combina con experiencia en terreno y vocación por el impacto, puede traducirse en cambios concretos. Su trayectoria es un ejemplo del sello UNAB: profesionales capaces de comprender la complejidad de los desafíos actuales y de trabajar activamente para transformarlos.