13 Febrero 2026

Orgullo UNAB| “La educación no te prepara solo para un cargo específico, te entrega herramientas para pensar”

Luis Cortez Huerta, nutricionista UNAB y gerente de Asuntos Médicos para Latinoamérica en Cardinal Health, comparte su trayectoria desde la Universidad y sus proyectos a futuro en esta entrevista.

Desde la gestión de calidad en salud hasta el liderazgo regional en una multinacional del sector sanitario, la trayectoria de Luis Cortez Huerta refleja un recorrido profesional marcado por la adaptación, el aprendizaje continuo y una mirada profundamente humana del trabajo. Nutricionista titulado de la Universidad Andrés Bello, con mención en Gestión y Calidad, hoy se desempeña como gerente de Asuntos Médicos para Latinoamérica en Cardinal Health, una de las principales compañías globales de dispositivos médicos.

En esta entrevista, comparte su paso por la UNAB, los aprendizajes que han marcado su desarrollo profesional y su visión sobre el mundo laboral para las nuevas generaciones.

¿Cómo recuerdas tu trayectoria en la carrera de Nutrición y Dietética?

Mi trayectoria en la universidad fue muy intensa en muchos sentidos. Partí estudiando Bachillerato en Ciencias en Viña del Mar, después de haber pasado por otra carrera antes, y eso fue un mundo completamente distinto para mí. Venía de Ingeniería Civil Eléctrica, un espacio muy duro, muy estructurado, con una cultura muy diferente. El cambio fue enorme y muy enriquecedor.

El bachillerato me permitió conocer personas de distintos lugares, trayectorias y formas de ver la vida. No me lo esperaba, y eso fue lo más bonito. Luego, llegar a Nutrición fue otro giro importante: cambiar la dinámica del aula, la convivencia, la forma de relacionarse. Todo eso fue muy formativo.

Además, fui parte del primer centro de estudiantes de la carrera y participé en la formación de la primera federación de estudiantes en Viña del Mar. Para mí, la vida universitaria no es solo lo académico: también es educación cívica, aprender cómo funcionan los espacios colectivos, la democracia interna. Mi paso por la UNAB fue muy global, muy integral, y eso lo valoro mucho.

¿Cómo fue la decisión de pasar desde una ingeniería dura al área de la salud y, finalmente, a Nutrición y Dietética?

Yo salí del colegio a fines de los noventa, y en ese tiempo parecía que había solo dos caminos posibles: estudiar ingeniería o estudiar medicina. Entré a ingeniería, no me arrepiento, porque me entregó herramientas que hoy sigo usando, pero nunca me sentí realmente parte de ese mundo.

Hubo un momento clave: un ramo de física moderna, con un profesor muy apasionado. Yo lo miraba y pensaba: “jamás voy a sentir esto haciendo esta profesión”. Ahí entendí que tenía que buscar otro camino, sin apuro, pero con honestidad conmigo mismo.

Entré a Bachillerato en Ciencias porque quería nivelar conocimientos y explorar el área de la salud. Siempre he creído que, más allá de la carrera, el foco tiene que estar en aportar a otros. Sentía que desde la salud podía cumplir ese rol de mejor manera, y ahí fui construyendo el camino que me llevó a Nutrición.

Pensando en tu mención en Gestión y Calidad, ¿qué aprendizajes de la UNAB te han acompañado en tu desarrollo profesional?

Todo suma. La ingeniería, el bachillerato, la carrera, la participación estudiantil. Las herramientas técnicas son importantes, pero también lo son las vivencias. Yo entré a Nutrición con más edad, con otra cabeza, y eso me permitió aprovechar distinto la formación.

Aprendí algo muy relevante: ninguna asignatura está de más. Incluso los ramos que uno cree que no sirven, los profesores con los que uno no conecta, todo va moldeando la persona que uno termina siendo. La educación no te prepara solo para un cargo específico, te entrega herramientas para pensar, adaptarte y salir de la caja.

Hoy veo la educación como un proceso que abre la mente y fortalece la capacidad cognitiva. Eso es lo que realmente te permite enfrentar distintos desafíos profesionales.

Hoy te desempeñas como Gerente de Asuntos Médicos para Latinoamérica en Cardinal Health. ¿Cómo describes tu rol y sus principales desafíos?

Cardinal Health es una empresa multinacional de dispositivos médicos, con operaciones en todo el mundo. Yo llegué tras una adquisición, cuando Cardinal compró la empresa en la que trabajaba, y fui transitando por distintos cargos regionales hasta llegar a Asuntos Médicos.

Mi rol hoy es establecer estrategias que vinculen el mundo de la venta con el mundo de la terapia y el paciente. Nosotros no vendemos productos: nos preocupamos de la terapia, de la educación y del relacionamiento con sociedades científicas, instituciones y profesionales de la salud.

El mayor desafío es la interculturalidad. Trabajo con toda Latinoamérica, con realidades muy distintas, husos horarios distintos, idiomas distintos. Mi jefa es australiana, trabajo en inglés, español y portugués, y eso exige una adaptación constante.

Pero también es lo más bonito: entender que somos parte de la cadena de suministro en salud y que, aunque sea con un granito de arena, podemos aportar a mejorar la atención y la calidad de vida de las personas.

¿Hubo alguna experiencia que haya marcado tu camino hacia roles de liderazgo regional?

Siempre he tenido una inclinación natural hacia el liderazgo, pero un liderazgo muy humano. Creo poco en el liderazgo de manual o de frases bonitas si no hay un trabajo personal detrás. Si uno no se conoce a sí mismo, ningún libro de liderazgo sirve.

Un momento clave fue cuando Cardinal Health compró la empresa en la que trabajábamos. No había estructura, no había liderazgo local, y alguien tenía que ordenar las cosas. Tomé ese rol no para figurar, sino porque alguien tenía que hacerlo.

Eso me permitió posicionarme y, más adelante, asumir un rol regional. Siempre he creído quesi uno puede hacer algo y tiene la capacidad, tiene que hacerlo.

¿Qué consejos le darías a estudiantes y egresados UNAB que están dando sus primeros pasos laborales, especialmente en salud y gestión?

Lo primero es entender que la universidad no te forma solo para un cargo específico. Te entrega herramientas para adaptarte.

También creo que al inicio de la carrera no hay que desechar oportunidades solo por el sueldo. la experiencia es un activo enorme. Muchas veces esa experiencia se transforma después en mejores oportunidades.

Además de tu rol profesional, has participado en trabajo social y fundaciones. ¿Qué lugar ocupa eso en tu vida?

Fui durante varios años director administrativo de una fundación de rescate animal. Siempre he tenido una veta social muy fuerte, heredada de mi padre, más por el ejemplo que por el discurso.

En algún momento tuve que dar un paso al costado porque no estaba logrando aportar como quería, pero fue una experiencia muy valiosa. Me encantaría volver a involucrarme en algo así en el futuro.

Mirando hacia adelante, ¿qué proyectos o desafíos te gustaría abordar?

Hoy mi foco está más en crecer como persona que solo como profesional. Si puedo asumir un cargo mayor manteniendo calidad de vida, bienvenido sea. Si no, también estoy bien.

Mi sueño personal es simple: irme a la playa, abrir un chiringuito pequeño, estar con mis perros y vivir tranquilo. Y si sigo en esta industria, me gustaría seguir aportando a la salud de las personas, aunque sea de forma silenciosa.

Siempre he creído que, si uno logra ayudar a una persona, y esa persona a otra, ya hizo su trabajo.