27 Febrero 2026

Orgullo UNAB| Carmen Gloria Larenas: “Disfrutar el camino y prepararse bien para cuando llegue la oportunidad ha sido clave en mi vida”

La directora general del Teatro Municipal de Santiago y egresada de Periodismo de la Universidad Andrés Bello repasa su etapa universitaria, su inesperado regreso al mundo del teatro y su mirada sobre liderazgo, cultura y nuevas generaciones.

En los últimos meses, Carmen Gloria Larenas, destacada Alumni de la Universidad Andrés Bello y directora general del Teatro Municipal de Santiago, ha recibido importantes distinciones tanto a nivel nacional como internacional: en diciembre de 2025 fue distinguida con el Premio al Mérito en la categoría Arte y Cultura por la Universidad Andrés Bello, en reconocimiento a su trayectoria y aporte significativo al desarrollo cultural del país.

Además, en enero de 2026 Larenas fue condecorada con la Legión de Honor de la República Francesa, la máxima distinción civil que otorga ese país, valorando su labor en el fortalecimiento del diálogo cultural entre Francia y Chile y su gestión al frente del teatro capitalino.

Carmen Gloria Larenas inició su vida artística en el Teatro Municipal, pero tras una lesión que la alejó del ballet no esperaba volver al teatro. Tampoco proyectó dirigir el principal escenario lírico del país. Sin embargo, su trayectoria —marcada por la rigurosidad, la honestidad profesional y la convicción de que la cultura transforma vidas— la llevó a convertirse en la primera mujer en liderar el Teatro Municipal de Santiago.

En esta entrevista, recuerda su paso por la Universidad Andrés Bello, reflexiona sobre los aprendizajes que han guiado su carrera y comparte su visión sobre el valor social del arte.

¿Qué recuerdos guardas de tu etapa en la Universidad Andrés Bello?

Tengo los mejores recuerdos de una etapa que no necesariamente fue la más fácil para mí. Había dejado hace poquito de bailar, que era la profesión que yo creí que iba a tener por siempre, entonces fue un periodo de adaptación.

Encontré en la universidad un lugar de aprendizaje fantástico. Tuve muy buenos profesores y fue una etapa de mucha alegría. Lo pasé muy bien, hice un grupo de amigas que conservo hasta el día de hoy: Maite Breton, Bárbara Barse y Bárbara Tayer. Juntas recorrimos un camino de estudio muy interesante que me abrió nuevas perspectivas.

En esa época nuestro campus estaba en calle República, en un edificio que le decíamos el ‘Caliphon’. La escuela recién se había formado hace poquito. Guardo recuerdos increíbles. Ya en tercer año empecé a trabajar en algunos medios y desde ahí fue solo seguir creciendo y disfrutando del aprendizaje.

Cuando elegiste estudiar Periodismo, ¿tenías claro que era tu camino?

Honestamente no tenía la certeza de que era lo correcto. Pero sí pensé que era la carrera que me iba a permitir seguir en contacto con el mundo que yo conocía desde los cinco años: el mundo de la cultura, muy particularmente la danza.

Los estudios me abrieron un mundo mucho más amplio. Descubrí que me fascina la historia, una pasión que cultivo hasta hoy. Comprendí la riqueza del periodismo y cómo podía seguir aportando en el mundo cultural, pero también me permitió reconocer que había otras áreas donde podía contribuir.

Cuando empecé a trabajar cubrí tribunales, salud, política internacional. Recorrí muchos lugares y de todos aprendí. Todos me gustaron.

¿Cómo se produjo tu regreso al teatro?

Nunca pensé que iba a volver al teatro. Fue algo que sucedió. Después de titularme asumí el Departamento de Comunicaciones del Teatro Municipal. Fue una etapa que me gustó mucho y donde aprendí muchísimo. Estuve ocho años.

Después decidí emigrar a la gestión cultural. Eso me llevó al Teatro del Lago y finalmente volví como directora general al Teatro Municipal. No fue un objetivo en sí mismo. Nunca pensé que tendría estos dos regresos.

Aprendí que más que ponerse un objetivo específico —porque cuando lo hice no siempre fue tan exitoso— lo más interesante ha sido disfrutar el camino, prepararse bien para cuando llegue la oportunidad y dar lo mejor.

¿Qué has aprendido sobre el éxito y los fracasos en tu trayectoria?

Hay momentos en que uno logra tener éxito, generalmente cuando uno se muestra. Pero todos tenemos fracasos en el camino y de esos fracasos se aprende mucho.

Las reflexiones que nacen de los problemas son las que permiten seguir avanzando y probablemente llegar a un mejor lugar.

¿Cómo es trabajar en el corazón del Teatro Municipal?

Cada día es una aventura. Somos un teatro de 434 personas, muchos de ellos artistas, todos con universos muy particulares. En lo personal lo disfruto mucho.

No todo es perfecto ni todo es fácil, pero me inspira saber que lo que hacemos puede contribuir a mejorar el tejido social de Chile.

A veces es difícil explicar por qué las experiencias culturales son importantes. El deporte ha avanzado mucho en demostrar su impacto. La cultura pareciera que no sirve de mucho, pero está en todo.

Son viajes muy personales y profundos. Tienen que ver con la manera en que uno se conecta con el mundo, con las personas, con la belleza. Y en ese sentido el Teatro Municipal realiza una labor muy encomiable.

También has hablado de revitalizar el centro de Santiago. ¿Cómo se logra?

Esperamos ser suficientemente atractivos para que las personas quieran venir al centro, motivadas por la experiencia que el Teatro Municipal y sus artistas ofrecen.

Este es un proyecto social. Lo que se ve en el escenario es solo una dimensión. Detrás hay formación de nuevas generaciones de bailarines, perfeccionamiento de cantantes, trabajo con la Fundación Ibáñez Atkinson, nuestra orquesta de cámara, los Amigos del Municipal. Muchas iniciativas que contribuyen en silencio a ampliar el impacto del teatro.

Las instituciones hoy son relevantes cuando son multidimensionales. No es solo el escenario; es todo lo que ocurre detrás.

A finales del año pasado recibiste un reconocimiento por tu liderazgo. ¿Qué significa para ti?

Los premios son importantes y uno se siente reconocida, pero lo recibo con mucha humildad. Cuando uno está en una posición visible parece que todo es éxito, y la verdad es que todo se logra en equipo.

En este premio están todas esas personas que muchas veces están en el anonimato y que hacen posible que las visiones lleguen a buen puerto.

Tuve el privilegio de ser la primera mujer en dirigir este espacio, pero espero ser la primera de muchas. En las artes hay mucho mérito en todo lo que uno hace y el mérito es importante porque uno tiene que poner lo mejor de uno más allá del resultado.

¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones?

Es difícil aconsejar porque están mucho más empoderadas que mi generación. Pero diría que aprovechen la oportunidad de estar ahí. No es evidente que todos puedan llegar.

Si tienen que fracasar, fracasen, reconózcanlo y aprendan. Ese aprendizaje los va a llevar a otro lugar.

Que no se queden en el miedo. Ir adelante, siempre adelante, en los buenos y en los malos tiempos, con la convicción de estar dando lo mejor de uno.