27 Marzo 2026

Orgullo UNAB | Atreverse es la clave, el sello creativo de Pablo Guzmán que rompe con lo convencional

Egresado de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello, Pablo Guzmán ha construido una carrera marcada por la creatividad, el diseño interior y la valentía para desafiar tendencias. Actualmente lidera proyectos de interiorismo y una tienda de diseño, consolidando un estilo propio que fusiona lo clásico y lo contemporáneo, y que recientemente ha sido reconocido a nivel nacional.

¿Dónde estudiaste y cómo fue tu llegada a la arquitectura?

Estudié Arquitectura en la Universidad Andrés Bello, en la casona de Las Condes, cuando recién partía la carrera. No fue una decisión tan clara desde el inicio; incluso me daba un poco de miedo por las matemáticas. Pero finalmente me decidí, en parte por descarte y también porque el campus y la experiencia universitaria me hicieron sentido.

¿En qué estás actualmente?

Hoy tengo dos líneas principales: una tienda de diseño llamada Larry, donde importamos distintos productos, y una oficina de arquitectura e interiorismo. Ahí desarrollamos proyectos de viviendas, restaurantes, bares y pilotos inmobiliarios, con un fuerte enfoque en el interiorismo.

¿Cómo recuerdas tu etapa universitaria?

La recuerdo como una experiencia muy intensa, pero muy entretenida. Pasábamos gran parte del tiempo en la universidad, trabajando en grupo y desarrollando proyectos. Hasta hoy conservo amistades de esa época. Además, tuvimos muy buenos profesores, incluso algunos internacionales, lo que enriquecía mucho la formación.

¿Hubo algún momento clave que definiera tu camino hacia el interiorismo?

Siempre supe que me gustaba el interiorismo, pero lo tenía un poco negado porque en ese tiempo era mal visto dentro de la arquitectura. Fue en mi primer trabajo, diseñando restaurantes, donde confirmé que eso era lo que realmente me apasionaba.

¿Cómo nace tu oficina de interiorismo?

Partió de forma natural. Desde una tienda anterior comencé a hacer trabajos para revistas y proyectos pequeños. Luego, tras distintas experiencias —incluyendo trabajo en retail y aprendizaje en tendencias— decidí independizarme y separar claramente la tienda del área de interiorismo, creando una marca propia.

Recientemente han recibido importantes reconocimientos. ¿Qué significan para ti?

Fue un proceso muy inesperado y emocionante. Ganamos premios en Chile Diseño y luego una medalla de oro en Casa Foa, que es muy difícil. Este último reconocimiento fue especialmente significativo, porque no hacemos un estilo tradicional ni minimalista, entonces valida mucho nuestra propuesta.

¿Qué herramientas de la universidad han sido clave en tu desarrollo profesional?

Más que herramientas específicas, diría que el cambio de mentalidad. La arquitectura te enseña a pensar espacialmente, a ser creativo y a entender el diseño en profundidad. Esa base es fundamental y marca una gran diferencia en el interiorismo.

¿Qué consejo le darías a los arquitectos jóvenes?

Que se atrevan más. Falta convicción y salir a buscar oportunidades. Yo, por ejemplo, conseguí mi primer trabajo tocando la puerta de una oficina y ofreciéndome incluso gratis. Esa iniciativa hace toda la diferencia.

¿Cómo te proyectas a futuro?

Me gustaría desarrollar proyectos más grandes, como hoteles o restaurantes de mayor escala, e idealmente internacionalizar el trabajo. Pero también seguir creciendo de forma coherente con lo que me gusta hacer.

¿Cuál es tu sello como arquitecto?

Ser uno mismo y atreverse. Nosotros trabajamos mucho con color, humor y mezclas poco convencionales. Me gusta lo ecléctico: combinar lo antiguo con lo moderno. En Chile hay mucho miedo a salir de lo tradicional, y creo que ahí hay una oportunidad enorme.