02 Noviembre 2026

Nutrición UNAB abordó nuevas tendencias de innovación alimentaria y emprendimiento

Especialistas de CeTA Alimentos y Mizos compartieron experiencias sobre desarrollo de productos, hábitos de consumo y sostenibilidad durante una jornada realizada en la sede Viña del Mar.

¿Cómo transformar una idea en un alimento innovador que responda a las necesidades del mercado? Esta fue una de las principales interrogantes abordadas durante la Jornada de Innovación Alimentaria: Innovación y Emprendimiento para el Desarrollo de Nuevos Productos Alimentarios, organizada por la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar.

La actividad, desarrollada en el marco de la asignatura Innovación Alimentaria NUYD 084, contó con la participación de representantes de CeTA Alimentos y Mizos, quienes compartieron experiencias sobre desarrollo de nuevos productos, tendencias de consumo y oportunidades de emprendimiento en la industria.

El encuentro permitió que los estudiantes conocieran los procesos que existen detrás de la creación de un alimento, desde la identificación de una necesidad hasta su formulación, validación y eventual comercialización.

De idea a producto

Verónica Céspedes Pincheira, jefa de Negocios de CeTA Alimentos, explicó que uno de los principales desafíos de la innovación consiste en transformar las ideas de los emprendedores en productos técnicamente viables y comercialmente sostenibles.

Durante su presentación, detalló el trabajo que realiza el centro tecnológico mediante etapas de desarrollo, prototipado y pilotaje, procesos que permiten evaluar formulaciones, ajustar ingredientes y determinar las posibilidades reales de producción.

“Las demandas hacia la industria pueden ser infinitas, por lo que se requiere eficiencia en el uso del tiempo y los recursos para detectar y desarrollar las oportunidades que estén más alineadas con la estrategia comercial de cada empresa”, explicó Céspedes.

La especialista destacó que el desarrollo de un nuevo producto puede contemplar entre seis y ocho meses de trabajo, considerando las etapas iniciales de investigación, formulación y prototipado, antes de avanzar hacia su validación comercial.

Asimismo, presentó experiencias relacionadas con bebidas vegetales, alimentos funcionales, productos para niños y nuevas alternativas de snacks, destacando que no todas las ideas resultan viables desde el punto de vista técnico o económico.

Otro de los ámbitos abordados fue la revalorización de residuos agroindustriales, una tendencia que busca transformar descartes de los procesos productivos en ingredientes o alimentos con valor agregado.

Consumidores exigentes

Por su parte, Catalina Santa Cruz, subgerente de Marketing y Producto de Mizos, abordó las transformaciones que están experimentando los hábitos de consumo y cómo estas influyen en el desarrollo de nuevos alimentos.

Durante su exposición, explicó que las personas ya no buscan únicamente productos con menos azúcar o calorías, sino también alternativas que incorporen atributos funcionales, como proteínas y fibra, sin renunciar al sabor.

“Hoy los consumidores buscan algo más que un producto saludable. Quieren alimentos que sean ricos, que entreguen beneficios adicionales y que también representen una experiencia de consumo. Por eso, al desarrollar un snack, es fundamental comprender qué necesita la persona, en qué momento lo consumirá y qué valor está dispuesta a reconocer en ese producto”, señaló Santa Cruz.

La especialista también destacó la importancia de identificar necesidades reales antes de invertir en un emprendimiento, validar las propuestas a pequeña escala y ajustar los productos de acuerdo con la respuesta del mercado.

En ese contexto, explicó que el sabor, las texturas, los ingredientes funcionales y la experiencia de consumo son factores cada vez más relevantes para diferenciar una propuesta alimentaria.

Innovación sostenible

Desde la formación académica, Oriana Monsalve, secretaria académica de Nutrición y Dietética UNAB Viña del Mar, destacó que el desarrollo de nuevos alimentos también debe incorporar criterios ambientales y una mirada integral de los sistemas alimentarios.

La académica explicó que los futuros nutricionistas necesitan comprender las oportunidades que ofrece la industria, pero también los desafíos asociados al cambio climático, la utilización de recursos y la generación de residuos.

“Hoy los nutricionistas deben ser capaces de enfrentar las distintas áreas de desempeño con una mirada de sostenibilidad. Esto significa aprovechar, por ejemplo, los descartes agroindustriales y trabajar junto a las empresas para transformarlos en oportunidades de desarrollo. La innovación no consiste solamente en crear nuevos productos, sino también en mejorar los que ya existen”, señaló Monsalve.

En esa línea, enfatizó la importancia de promover el uso de materias primas locales y establecer vínculos con agricultores, feriantes y productores de la región, con el propósito de reducir el impacto ambiental asociado a las cadenas de abastecimiento.

“Uno de los desafíos es evitar que la innovación genere una mayor huella de carbono o hídrica. Por eso es importante utilizar los recursos que tenemos en el país y, ojalá, dentro de nuestra propia región. El paradigma de la nutrición está cambiando y debemos incorporar la sostenibilidad en las decisiones que tomamos sobre los alimentos”, agregó.