Núcleo Milenio que lidera investigadora UNAB consolida su trabajo sobre las crisis políticas en América Latina
Con 40 publicaciones científicas, más de 17 mil informes sistematizados para su Observatorio de Crisis Políticas y una creciente red de colaboración nacional e internacional, el Núcleo Milenio CRISPOL avanza en la construcción de una agenda interdisciplinaria para comprender las transformaciones políticas que atraviesa América Latina.
A poco más de un año de su puesta en marcha, el Núcleo Milenio sobre Crisis Políticas en América Latina (CRISPOL), que dirige la directora de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Stéphanie Alenda, ha consolidado una agenda de investigación que busca comprender la recurrencia de crisis políticas, sus diferentes manifestaciones y los mecanismos que explican su surgimiento, desarrollo y resolución.
Entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025, el Núcleo alcanzó 40 publicaciones científicas, 23 de ellas lideradas por sus investigadores principales, junto con una intensa presencia en congresos nacionales e internacionales y más de 60 actividades de vinculación y difusión con actores públicos y privados.
Uno de los rasgos distintivos de CRISPOL es su apuesta por estudiar las crisis políticas como fenómenos multidimensionales. En lugar de reducirlas exclusivamente a los conflictos entre poderes del Estado o a las rupturas presidenciales, sus investigaciones incorporan dimensiones institucionales y territoriales, movilización social, liderazgos políticos, memoria y emociones. A ello se suma el uso de herramientas metodológicas diversas, desde modelos de tópicos y análisis de votaciones nominales hasta diseños cuasi experimentales, análisis de eventos de protesta y process tracing.
Un Observatorio para estudiar las crisis de manera comparada
Uno de los principales proyectos desarrollados por el Núcleo es el Observatorio de Crisis Políticas en América Latina (https://crispol.cl/observatorio/) concebido como una infraestructura de investigación y, al mismo tiempo, como una herramienta de acceso público al conocimiento producido por CRISPOL.
Hasta ahora, el equipo ha revisado y sistematizado más de 17 mil informes correspondientes a 18 países latinoamericanos para el período 2001-2024. La base permite analizar comparativamente cuándo emergen las crisis, qué actores intervienen, cómo evolucionan y bajo qué condiciones encuentran una salida. Los primeros hallazgos muestran una concentración de episodios de crisis hacia fines de la década de 2010, particularmente en países como Perú, Bolivia, Venezuela y Nicaragua.
Esta apuesta se complementa con una política de ciencia abierta. Entre sus iniciativas se encuentran un dataset original sobre huelgas políticas en América Latina entre 1990 y 2020, desarrollado por Rodrigo Medel, y la actualización hasta 2025 del Dataset on Political Events de Christopher Martínez, que reúne información sobre 18 países.

Una comunidad científica en expansión
CRISPOL reúne actualmente a más de 20 investigadores, entre investigadores principales, adjuntos y seniors. Un papel especialmente importante ha correspondido a los 12 investigadores adjuntos, que representan el 52% del equipo y fueron responsables del 55% de las publicaciones producidas durante 2024-2025.
A ellos se suma un grupo de investigadores seniors de reconocida trayectoria internacional, entre quienes se encuentran Aníbal Pérez-Liñán, Flavia Freidenberg, Joel Stillerman, Laurence Morel, José Antonio Cheibub y Robert M. Fishman, vinculados a instituciones de Estados Unidos, México, Francia y España.
La formación de nuevas generaciones constituye otro componente de esta estrategia. Durante el período, el Núcleo ha supervisado tesistas y desarrollado pasantías nacionales e internacionales, además de impulsar un programa de mentoría para investigadoras jóvenes a través de la Red de Politólogas. Los vínculos con programas de posgrado de la UNAB, la Universidad Católica, la Universidad de Chile y la Universidad de Concepción buscan ampliar esta comunidad de jóvenes investigadores.
De la investigación académica al debate público
Junto con la producción científica, CRISPOL ha buscado que el conocimiento generado dialogue con actores que se encuentran fuera de la academia. En Bolivia, por ejemplo, estableció un convenio con Fundación ARU que permitió desarrollar una encuesta nacional sobre polarización y avanzar en una agenda conjunta de investigación sobre las crisis políticas del país. También ha desarrollado vínculos con actores diplomáticos y políticos, think tanks y organizaciones de la sociedad civil, además de colaboraciones con el sector privado en materia de producción y análisis de datos.
La dimensión internacional también se ha fortalecido. La red del Núcleo incluye al Institut des Amériques de Francia y proyectos de investigación en Brasil, Argentina, Perú y Bolivia. En Chile, CRISPOL impulsa además una estrategia de descentralización que contempla la articulación con ocho universidades regionales para extender la agenda científica más allá de Santiago.

Esta proyección se refleja también en la participación de sus investigadores en espacios científicos internacionales. Durante el período se registraron más de 60 participaciones en congresos y encuentros como MPSA, LASA y APSA, mientras integrantes del Núcleo han desarrollado actividades académicas en instituciones de Europa, Estados Unidos y América Latina.
Llevar la investigación a nuevas audiencias
Durante el último trimestre de 2026, el Núcleo proyecta además el lanzamiento de “América Latina Radical”, una serie de cinco episodios dedicada a explorar las crisis políticas y la emergencia de liderazgos radicales en la región, incorporando testimonios de actores relevantes y buscando acercar la investigación académica a públicos más amplios.
Con estos avances, CRISPOL entra en una nueva etapa orientada no solo a profundizar su investigación comparada sobre las crisis políticas latinoamericanas, sino también a transformar la evidencia acumulada en herramientas que permitan comprender mejor la incertidumbre política de la región y contribuir al debate público sobre sus causas, dinámicas y posibles desenlaces.
La directora de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales y directora de CRISPOL, Stéphanie Alenda, comenta que «el Núcleo ha crecido mucho, tanto en producción científica como en la conformación de un equipo y de una red de colaboración que hoy trasciende ampliamente nuestras fronteras. Uno de nuestros grandes desafíos para los próximos meses será el lanzamiento del Observatorio de Crisis Políticas en América Latina, que constituye una pieza central del proyecto CRISPOL».

«Queremos que sea mucho más que una base de datos: estamos construyendo un archivo regional sistemático de las crisis políticas desde el año 2000, sustentado en criterios conceptuales y metodológicos que permitan identificarlas, clasificarlas y comparar sus trayectorias, sus mecanismos de escalamiento y contención y sus distintos desenlaces. Pero el Observatorio tendrá también una vocación de seguimiento de los procesos políticos en curso y de análisis prospectivo, así como una fuerte dimensión pública, a través de informes, boletines, podcasts, seminarios y visualizaciones interactivas», dijo.
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