MIRA-me 2026: impulsando el bienestar y autocuidado de mujeres con distintos tipos de cáncer desde una mirada interdisciplinaria
La iniciativa, desarrollada en la sede Concepción de UNAB, reunió a mujeres que enfrentan o han enfrentado distintos tipos de la enfermedad, en una jornada de charlas socioeducativas, talleres interdisciplinarios y actividades orientadas al bienestar socioemocional, autocuidado, acompañamiento integral y las redes de apoyo.
En su 10.ª versión realizada en la sede Concepción, el Programa MIRA-me 2026: “Una mirada interdisciplinaria para respuestas conjuntas”, impulsado por la carrera de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello en conjunto con Vinculación con el Medio institucional, amplió su alcance histórico.
Si bien la iniciativa se ha orientado principalmente a mujeres con cáncer de mama, en esta edición se propuso incorporar y acompañar también a mujeres que presentan o han presentado otros tipos de cáncer, fortaleciendo una mirada más integral de las necesidades de la comunidad.
La iniciativa fue liderada por el kinesiólogo y académico Benjamín Fuentealba Luco, articulando el trabajo de académicos y estudiantes de la carrera de Kinesiología en colaboración con distintas carreras, facultades y unidades de la Universidad Andrés Bello.
Actividades del MIRA-me 2026
La jornada comenzó con charlas socioeducativas orientadas a entregar
información, herramientas y orientaciones relacionadas con el proceso oncológico, el bienestar y la recuperación funcional.
Posteriormente, se desarrollaron talleres interdisciplinarios liderados por la carrera de Kinesiología, con participación de académicos y estudiantes en colaboración con diversas carreras y facultades de la institución, promoviendo una experiencia de vinculación con la comunidad basada en el trabajo conjunto y la aplicación de conocimientos en contextos reales.
La directora de la carrera de Kinesiología, Claudia Marchant, aseguró que “nos quedamos con una sensación de profunda satisfacción, porque MIRA-me nos permitió responder a necesidades que van más allá de lo clínico, especialmente en el ámbito emocional de las mujeres que viven o han vivido un cáncer de mama»
Fue una instancia de cuidado, aprendizaje y acompañamiento, en un entorno amable y cercano, que ellas mismas sintieron como un regalo.
Kinesiología oncológica
La académica comentó que Kinesiología UNAB lidera el desarrollo de la kinesiología oncológica como un nuevo campo profesional.
“Por eso, hemos incorporado esta temática en nuestra innovación curricular 2027, contamos con una colega que se está especializando en esta área y también estamos generando nuevos campos clínicos en servicios de oncología”, sostuvo.
Agregó que el objetivo es que los estudiantes puedan adquirir conocimientos y competencias que respondan a una necesidad real de la comunidad y que, al mismo tiempo, se abran nuevas oportunidades de desarrollo profesional.
“Este tipo de iniciativas también nos permite visibilizar, a nivel regional, la necesidad de contar con kinesiólogos especializados en oncología, capaces de abordar requerimientos específicos de tratamiento y rehabilitación, pero también de acompañar integralmente a las personas”.
Disminuir los efectos secundarios
Daniela Castillo, kinesióloga y directora del Centro de Rehabilitación Oncológica y Vascular, aseguró que ella “nos permite dar a conocer el trabajo que realizamos como kinesiólogos oncológicos».
Esta puede comenzar desde el momento del diagnóstico, acompañando al paciente tanto en la prehabilitación como en la rehabilitación.
La profesional precisó que la prehabilitación busca preparar a la persona antes de enfrentar tratamientos como la quimioterapia, radioterapia o cirugía, con el objetivo de disminuir la intensidad de los efectos secundarios.
“Por ejemplo, la fatiga oncológica puede generar un círculo de inactividad, pérdida de fuerza y mayor cansancio, que podemos ayudar a prevenir o disminuir mediante ejercicio y acompañamiento especializado”, relató.
Agregó que “debemos escuchar al paciente y comenzar de manera progresiva para favorecer la adherencia. El ejercicio no solo contribuye a mejorar la calidad de vida durante el proceso oncológico, sino que respalda sus beneficios en distintos aspectos de la recuperación y el bienestar de las personas”.
Descubrir nuevas herramientas
Una de las beneficiarias del programa, Carol Espinoza, contó que hoy está
cursando un proceso de cáncer. “Hace un año me lo detectaron, luego tuve quimioterapia, fui operada y en agosto terminé la radioterapia. Ahora continúo con un tratamiento”, dijo.
Sobre MIRA-Me, comentó que “esta actividad me llamó la atención, porque me pareció una instancia interesante para quienes enfrentamos un diagnóstico de este tipo”.
Agregó que pudo tomar mayor conciencia de la importancia del ejercicio. “Yo no hacía actividad física y ahora estoy buscando la orientación de los profesionales para poder comenzar de manera segura, considerando que mi operación fue hace poco. Entiendo que no se trata de ir a un gimnasio, sino de hacerlo con el acompañamiento adecuado”.
Además, comentó que, a pesar de todo lo que significa atravesar un cáncer, “uno mantiene la ilusión y el optimismo de seguir adelante y continuar desarrollando su vida. Estas instancias ayudan justamente a sentirse acompañada, informarse y descubrir nuevas herramientas para enfrentar este proceso”.
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