Más allá del acceso: cómo UNAB impulsa una inclusión integral en la educación superior
Con una trayectoria de más de 20 años impulsando iniciativas pioneras de inclusión y una década de una política institucional enfocada en la promoción del respeto y la igualdad de oportunidades, UNAB consolidado la inclusión como uno de los sellos de su proyecto educativo.

La Universidad Andrés Bello (UNAB) tiene un férreo compromiso con la inclusión, lo cual se ha visto mediante distintas iniciativas y una política institucional que promueve la convivencia, el respeto y la igualdad de oportunidades para toda su comunidad universitaria que cumple una década desde su creación.
Además, a través de programas de acompañamiento, investigación aplicada y medidas concretas de reconocimiento a la diversidad, la institución busca garantizar una experiencia educativa integradora y de excelencia. Así como generar un ambiente laboral inclusivo y aportar al país en materia de políticas públicas, junto con visibilizar desafíos emergentes relacionados con el neurodesarrollo y las neurodivergencias.

En la actualidad, la Política de Convivencia de la UNAB se estructura en dos grandes ejes: inclusión y promoción del respeto. Esta iniciativa se enmarca en la misión institucional de entregar una formación de excelencia en un entorno diverso y globalizado, alineándose además con la Constitución Política de la República, la Ley N°20.609 contra la Discriminación, la Ley N°20.422 sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Eliminando barreras
Uno de los principales mecanismos de apoyo de la UNAB es el Centro Integral de Acompañamiento y Desarrollo al Estudiante (CIADE + Inclusión), que busca eliminar barreras en el entorno educativo y promover la igualdad de oportunidades, mediante un acompañamiento personalizado que favorece la participación plena de los estudiantes en la vida universitaria. Durante el último año, el programa brindó apoyo a más de 450 estudiantes, incluyendo personas con discapacidad, estudiantes neurodivergentes y estudiantes transgénero, a través de estrategias de apoyo académico, adecuaciones y ajustes razonables, contribuyendo a su bienestar, permanencia y desarrollo integral dentro de la universidad.
Actualmente, las carreras que concentran la mayor cantidad de estudiantes en situación de discapacidad corresponden a Bachillerato en Ciencias, Tecnología Médica, Química y Farmacia y Psicología, lo que refleja la creciente diversidad presente en las aulas universitarias.
En materia de diversidad sexual, la Universidad Andrés Bello fue pionera en implementar medidas de reconocimiento e inclusión. Desde octubre de 2018, mediante el Decreto Universitario N°2578/2018, la institución autoriza el uso del nombre social para estudiantes trans en registros de asistencia, documentación interna y comunicaciones verbales y escritas vinculadas a su vida universitaria. Esta medida constituye un avance significativo en el reconocimiento de la identidad de género y el respeto por la diversidad.
“En la UNAB entendemos la inclusión como un compromiso permanente con la equidad, la participación y el reconocimiento de la diversidad. A través de nuestros programas de acompañamiento, accesibilidad y apoyo estudiantil, buscamos eliminar barreras y generar condiciones que permitan a cada estudiante desarrollar su trayectoria académica y personal en igualdad de oportunidades”, señala Verónica Aguila, directora de CIADE+Inclusión de la UNAB.
Este trabajo requiere una mirada institucional, colaborativa y centrada en las necesidades de las personas. Creemos que una universidad más inclusiva no solo beneficia a quienes requieren apoyos específicos, sino que enriquece la experiencia educativa de toda la comunidad.
En la misma línea también está la Dirección de Inclusión y Diversidad de la Universidad Andrés Bello que tiene como misión liderar y articular de manera transversal las iniciativas relacionadas con la sana convivencia, la equidad de género, la diversidad y la inclusión.

La directora de Inclusión y Diversidad de la UNAB, Karen Medina Muñoz, explica que «la Dirección fue creada para cumplir un rol articulador que coordine y genere sinergias entre las distintas unidades que impulsan iniciativas de inclusión, diversidad, equidad de género y sana convivencia», dice.
La fortaleza radica precisamente en esa capacidad de coordinar transversalmente el trabajo institucional, potenciando las acciones existentes y transformando el compromiso de la UNAB en iniciativas concretas, medibles y con impacto para toda la comunidad.
De esta manera la Universidad busca consolidar una cultura basada en el respeto, la diversidad y la inclusión, fortaleciendo un entorno educativo seguro donde todas las personas, independientemente de sus características, condiciones o trayectorias, puedan desarrollarse plenamente.
La universidad también cuenta con el Observatorio para la Inclusión, una alianza entre la Facultad de Educación y Ciencias Sociales y el Instituto de Políticas Públicas de la UNAB. Esta instancia busca promover una cultura inclusiva en la sociedad, fomentar la inserción laboral y generar insumos para el diseño de políticas públicas. A ello se suman mesas interseccionales, focus groups y diversas actividades de vinculación que permiten evaluar permanentemente la accesibilidad y generar nuevas iniciativas institucionales.
“La inclusión es parte fundamental del ADN de nuestra institución; comenzó como un proyecto puntual para personas con discapacidad, pero hoy es un sello que atraviesa todos nuestros procesos. Nos enfocamos en eliminar barreras de participación para cualquier persona, sin descuidar la calidad educativa. La inclusión ya no es solo para un grupo específico, sino un compromiso permanente con la equidad y la diversidad en toda la comunidad”, indicó Alejandra Ríos, directora del Observatorio para la Inclusión de la UNAB.
Inclusión universitaria
Otro hito relevante es el Programa Diploma en Habilidades Laborales (DHL), pionero en el país y creado en 2006 para facilitar el acceso de jóvenes con discapacidad cognitiva a la educación universitaria y favorecer su inserción en el mundo laboral.

El programa, de tres años de duración, cuenta con un equipo multidisciplinario integrado por psicólogos, educadores diferenciales, terapeutas educacionales y psicopedagogos, quienes trabajan en el fortalecimiento de habilidades intelectuales, sociales, de autonomía y competencias laborales específicas.
“El programa elimina barreras para que las personas con discapacidad participen en igualdad de oportunidades y ha impulsado políticas de inclusión que hoy forman parte de una cultura cada vez más inclusiva. Todavía existen barreras culturales respecto a cómo se percibe a las personas con discapacidad intelectual. A veces se les sigue infantilizando o se piensa que no pueden asumir responsabilidades», explica María Florencia Iriart, directora nacional del Diploma en Habilidades laborales de la UNAB.
Por eso seguimos trabajando con distintas carreras, generando conciencia y fortaleciendo el vínculo con las familias, que son fundamentales en los procesos de autonomía e inclusión.
Etapa de postgrado
También la UNAB a través del Instituto de Salud Pública (ISP) de la Facultad de Medicina ofrece programas formativos y de acompañamiento orientados a la inclusión, el abordaje clínico y la psicoeducación sobre neurodivergencias. Destaca el Diplomado en Neurodivergencias: Inclusión, Derechos y Calidad de la Atención Sanitaria que comenzó este año y enseña a profesionales de la salud a eliminar barreras, garantizando una atención equitativa e inclusiva para personas neurodivergentes.
Así lo explica la directora del diplomado y del programa de neurodivergencia del ISP Paulina Arango. “Este diplomado surge porque la legislación exige cada vez más una atención de calidad e igualitaria para personas neurodivergentes. Aunque ha habido avances en accesibilidad física, falta mucho en accesibilidad cognitiva, lo que dificulta cumplir con tratados y leyes. Por eso, es necesario que los profesionales y las instituciones cuenten con formación adecuada para brindar estas atenciones”, indica Arango.
La nueva iniciativa neurodivergente
La UNAB también dio un nuevo paso en su compromiso con la inclusión y la diversidad al crear el Observatorio de Neurodivergencias (OdN), una plataforma estratégica impulsada por la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación que busca cerrar la brecha entre el conocimiento científico y la realidad social de las personas neurodivergentes.
“El Observatorio nace con el objetivo de sistematizar, divulgar y transferir conocimiento de vanguardia sobre neurodivergencias, incorporando un enfoque participativo que permita orientar la toma de decisiones de distintos actores sociales y contribuir al desarrollo de políticas públicas basadas en evidencia”, detalló Christian Campos, el decano de la Facultad de Ciencias y Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello.
Uno de los principios fundamentales que orienta el trabajo del OdN es «Nada sobre nosotros sin nosotros», enfoque que promueve la participación activa de las comunidades neurodivergentes en todos los procesos de análisis, investigación y generación de propuestas.
Desde esta perspectiva, el Observatorio impulsa un cambio de paradigma centrado en la despatologización de las neurodivergencias y en el reconocimiento de la diversidad humana, promoviendo entornos más inclusivos y accesibles en distintos ámbitos de la sociedad. Así lo explica su directora Andrea Mira.
“Queremos que el Observatorio sea un puente dinámico que conecte el conocimiento con las necesidades reales de las comunidades neurodivergentes. Por ello, impulsamos un trabajo sinérgico con distintos institutos y facultades de nuestra universidad, potenciando capacidades para generar un impacto social profundo. A través de nuestro rol de difusión y divulgación del conocimiento buscamos inspirar un cambio cultural positivo que enriquezca la convivencia de todo”, indica Mira.

El Observatorio también sustenta su trabajo en una sólida agenda de investigación desarrollada por académicos de la Universidad Andrés Bello. Entre las líneas activas destacan los estudios sobre salud mental, funciones ejecutivas, enmascaramiento y experiencias de estudiantes universitarios autistas, investigaciones financiadas por el Fondo Jorge Millas UNAB.
Durante su primer año de funcionamiento, el Observatorio contempla la elaboración de reportes científicos, el desarrollo de productos de divulgación masiva y una presencia activa en medios de comunicación, con el propósito de consolidarse como un referente nacional en neurodivergencias y contribuir al fortalecimiento de una cultura basada en el respeto, la inclusión y los derechos humanos.
Con cada una de las iniciativas, programas o estudios, UNAB confirma que la inclusión es un pilar fundamental dentro de sus objetivos como institución universitaria, reforzando que todos son importantes y que efectivamente puede existir una verdadera inclusión universitaria.
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