LT | Carta de Monona Valdés: prohibición de celulares en colegios
En muchos contextos con brechas digitales, los celulares no son un lujo, sino una herramienta imprescindible. Existen establecimientos con internet inestable, salas sin conectividad y plataformas que dependen de redes móviles.
La nueva normativa que prohíbe el uso de celulares en colegios se ha presentado como una medida para mejorar concentración, reducir distracciones y fortalecer la convivencia. Sin embargo, al extender la prohibición a docentes y otros integrantes de la comunidad educativa, evidencia una preocupante desconexión con la realidad. Se observa una contradicción estructural: se busca formar estudiantes críticos y responsables en el uso de tecnologías, pero se sitúa a profesores en el mismo plano regulatorio, desconociendo su rol profesional y naturaleza pedagógica.
En muchos contextos con brechas digitales, el teléfono no es un lujo, sino una herramienta imprescindible. Existen establecimientos con internet inestable, salas sin conectividad y plataformas que dependen de redes móviles. Incluso textos escolares incluyen códigos QR y enlaces a páginas ¿Cómo se espera que el docente utilice esos recursos si no puede recurrir a su propio dispositivo cuando no hay alternativas funcionales?

Monona Valdés, directora de Educación Diferencial UNAB.
La contradicción aumenta al considerar que el sistema educativo chileno ha promovido la integración de competencias digitales en el perfil de egreso y en los estándares de la profesión docente. Además, la comunicación con familias y la gestión de emergencias suelen realizarse mediante telefonía móvil omitiendo esta dimensión operativa.
Más allá de lo práctico, equiparar normativamente a docentes y estudiantes diluye la autonomía profesional. La escuela no está aislada del mundo digital; la solución no es negar la tecnología, sino regularla con criterios diferenciados.
Monona Valdés, directora de Educación Diferencial Universidad Andrés Bello
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