14 Septiembre 2026

Licenciatura en Historia UNAB abordó nuevas perspectivas para estudiar el medioevo nórdico más allá de los vikingos

La actividad, realizada el martes 1 de septiembre y organizada por la Licenciatura en Historia de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello y la comunidad de Estudios Medievales, contó con la participación del investigador argentino Dr. Santiago Barreiro.

Cuando se piensa en el medioevo nórdico, la imagen de los vikingos suele ocupar un lugar central. Navegantes, guerreros y exploradores que recorrieron distintas regiones de Europa entre los siglos VIII y XI han protagonizado numerosas representaciones cinematográficas, televisivas y literarias. Sin embargo, estas imágenes constituyen solo una parte de una historia social y cultural mucho más amplia. 

Precisamente, ampliar esa mirada fue uno de los objetivos de la charla “Fuentes y perspectivas para el estudio del medioevo nórdico”, realizada el martes 1 de septiembre y organizada por la Licenciatura en Historia de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y la comunidad de Estudios Medievales. 

La actividad estuvo a cargo del Dr. Santiago Barreiro, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y de la Universidad Católica Argentina (UCA), quien presentó las principales características de este campo historiográfico y abordó las dificultades que implica reconstruir históricamente las sociedades escandinavas medievales. 

Especialista en historia medieval nórdica, Barreiro propuso superar las representaciones estereotipadas asociadas al mundo vikingo y aproximarse a estas sociedades a partir de la diversidad de testimonios que han llegado hasta nuestros días. 

Entre las fuentes disponibles se encuentran las sagas islandesas, las inscripciones rúnicas, las fuentes jurídicas y religiosas, las crónicas y los hallazgos arqueológicos. Cada uno de estos registros permite explorar distintos aspectos del pasado, pero también plantea desafíos metodológicos, ya que fueron producidos en contextos diferentes, respondieron a propósitos específicos y contienen silencios, tensiones y perspectivas que deben ser consideradas al momento de analizarlos. 

La diversidad documental constituye, de esta manera, tanto una posibilidad como un desafío para la investigación histórica. Más que ofrecer un relato único sobre las sociedades nórdicas, las fuentes requieren ser contrastadas e interpretadas críticamente, atendiendo a las condiciones en que fueron elaboradas y a aquello que permiten —o no— conocer sobre el pasado. 

Más allá de la imagen vikinga 

El análisis de estos testimonios permite abordar dimensiones de la vida medieval nórdica que exceden ampliamente la imagen del guerrero y del explorador. Las fuentes permiten aproximarse a las formas de organización política, las relaciones sociales, el mundo campesino, las actividades productivas, las creencias religiosas y los procesos de cristianización. 

Asimismo, contribuyen a comprender las transformaciones que experimentaron las sociedades escandinavas durante la Edad Media, entre ellas la formación de nuevas estructuras de poder y la progresiva integración de Escandinavia en el espacio europeo medieval. 

Estos procesos permiten observar el medioevo nórdico como parte de una historia europea más amplia, marcada por intercambios, transformaciones políticas y sociales y cambios en las formas de organización y representación del mundo. 

Un campo historiográfico con nuevas posibilidades 

La presentación permitió también poner en perspectiva el desarrollo de los estudios sobre el medioevo nórdico en lengua española. Se trata de un ámbito historiográfico que todavía cuenta con un desarrollo relativamente limitado en este espacio lingüístico, situación que plantea desafíos para la investigación y la formación académica, pero que también abre oportunidades para nuevas aproximaciones. 

En este sentido, el estudio de las sociedades nórdicas medievales requiere poner en diálogo distintas disciplinas y tipos de evidencia. El trabajo con fuentes literarias, arqueológicas, epigráficas, jurídicas y religiosas permite construir aproximaciones más complejas y cuestionar las representaciones simplificadas que han predominado en el imaginario contemporáneo. 

La actividad desarrollada por la Licenciatura en Historia de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello y la comunidad de Estudios Medievales se inscribió en este esfuerzo por ampliar las perspectivas desde las cuales se estudia la Edad Media y acercar a la comunidad universitaria debates y campos de investigación menos explorados. 

Más allá de la distancia geográfica y temporal, aproximarse al medioevo nórdico permite abordar preguntas que atraviesan distintas sociedades y períodos históricos: cómo se construye y transforma el poder, de qué manera las comunidades enfrentan los cambios, cómo interactúan tradición y transformación y cómo las personas interpretan y modifican el mundo en que viven. 

Desde esta perspectiva, estudiar el norte medieval no significa únicamente conocer una sociedad distante, sino también ampliar las preguntas y herramientas con las que comprendemos el pasado.