Laboratorio para el Aprendizaje de la UNAB: más de 10 años transformando la enseñanza
Creado en 2015 en la sede Viña del Mar, el espacio se ha consolidado como un referente en investigación educativa, formación docente y trabajo colaborativo con establecimientos escolares de todo el país.
Hace más de diez años, la Universidad Andrés Bello dio vida al Laboratorio para el Aprendizaje (LAp), una iniciativa que nació con un propósito claro: repensar la forma de enseñar dentro y fuera de las aulas mediante experiencias innovadoras que integraran creatividad, investigación, tecnología y trabajo colaborativo.
Lo que comenzó en 2015 como un espacio de experimentación en la sede Viña del Mar, hoy se ha consolidado como un ecosistema dedicado al fortalecimiento de la docencia, la formación de profesores, la investigación educativa aplicada y la vinculación permanente con el sistema escolar.
La directora del Laboratorio para el Aprendizaje, Carmen Gloria Garrido, explicó que el proyecto surgió a partir de una inquietud por renovar las metodologías tradicionales de enseñanza.
«El Laboratorio nació con una pregunta muy simple, pero profundamente desafiante: cómo renovar los formatos tradicionales de la clase universitaria. Desde sus inicios buscamos que la sala de clases se transformara en una verdadera escena pedagógica, capaz de despertar curiosidad, diálogo, creatividad y pensamiento crítico mediante experiencias de aprendizaje significativas», señaló.
Un puente entre la universidad y las escuelas
El crecimiento del LAp ha sido progresivo. En 2016 extendió su trabajo a las sedes de Santiago y Concepción y, un año más tarde, comenzó a desarrollar iniciativas junto a establecimientos educacionales, dando origen a LAp Comunidad, modelo de colaboración permanente entre la universidad y el sistema escolar.

A lo largo de esta década también ha impulsado residencias pedagógicas, espacios de experimentación en escuelas, la instalación de salas LAp tanto en establecimientos educacionales como en la universidad, además de la creación de más de 150 materialidades pedagógicas, publicaciones científicas, participación en congresos internacionales y experiencias vinculadas a inteligencia artificial y realidad virtual.
En este sentido, la decana de la Facultad de Educación UNAB, Erika Castillo, afirmó que “dentro de los desafíos del LAp, está una gestión integrada a las distintas formaciones de la Facultad; articulación explícita con el Modelo Educativo y sus orientaciones, fortalecer el rol de innovación en la educación superior e integrar calidad.
Actualmente, el equipo desarrolla investigaciones centradas en las prácticas pedagógicas, la innovación escolar y la atención a la diversidad desde una perspectiva ética, inclusiva y socialmente comprometida.
Del aula a la evidencia
El trabajo del laboratorio se basa en una metodología de investigación-acción, que permite diseñar experiencias, implementarlas en contextos reales, analizar sus resultados y perfeccionarlas de manera permanente.

Gracias a este enfoque, sus estudios han permitido comprender aspectos fundamentales para impulsar cambios en educación, como el rol de los equipos directivos, la importancia de los espacios físicos de aprendizaje y la necesidad de incorporar la voz de los estudiantes en los procesos de transformación escolar.
Para Garrido, el mayor valor de este trabajo radica en que la investigación genera cambios concretos en la forma de enseñar.
«La investigación que realizamos tiene sentido cuando vuelve a las salas de clases. Nuestros resultados permiten fortalecer prácticas docentes más reflexivas, diseñar nuevas estrategias de enseñanza y evaluación, desarrollar recursos pedagógicos innovadores e incorporar activamente la voz de los estudiantes en las experiencias educativas. En definitiva, buscamos mejorar la relación entre las personas y el conocimiento», afirmó.
Los resultados obtenidos también han contribuido a fortalecer prácticas docentes más creativas e inclusivas, mejorar el diseño de clases, desarrollar nuevas formas de evaluación y promover una mayor participación del estudiantado, favoreciendo además el pensamiento creativo y la construcción de proyectos colaborativos.
Los desafíos de la próxima década
Con la mirada puesta en 2030, el Laboratorio para el Aprendizaje busca consolidarse como un modelo institucional permanente de innovación pedagógica y fortalecer su posicionamiento tanto en Chile como en el extranjero.

Entre sus principales objetivos se encuentran ampliar las redes de colaboración con escuelas y universidades, incrementar la investigación aplicada, fortalecer la formación inicial y continua de profesores, incorporar nuevas experiencias inmersivas y recursos digitales, además de implementar un sistema permanente de evaluación que permita medir el impacto de sus iniciativas en la docencia, las comunidades escolares y la producción científica.
Para Carmen Gloria Garrido, el desafío es seguir impulsando una educación que responda a las necesidades del presente sin perder de vista el futuro.
«Nuestro gran desafío es consolidarnos como un referente nacional e internacional en innovación pedagógica. Queremos seguir construyendo conocimiento junto a las escuelas, fortaleciendo la formación de profesores e incorporando nuevas tecnologías, siempre con un foco claro: que la innovación tenga un impacto real en la enseñanza y en las oportunidades de aprendizaje de las personas», concluyó.
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