08 Septiembre 2026

Laboratorio de Aprendizaje UNAB conmemora 10 años de innovación pedagógica y colaboración con comunidades educativas

El Laboratorio de Aprendizaje (LaP) de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello ha desarrollado iniciativas de formación docente, experimentación pedagógica, investigación y vinculación con el sistema escolar, consolidando una propuesta centrada en comprender la enseñanza como un lugar de creación, reflexión y trabajo colectivo.

El Laboratorio de Aprendizaje (LAp) de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello conmemoró sus 10 años de trayectoria, instancia que permitió revisar los principales hitos de su desarrollo y reflexionar sobre los desafíos actuales y futuros de la enseñanza universitaria y escolar.

La actividad puso en común parte del trabajo desarrollado por el Laboratorio durante esta década, así como experiencias de innovación impulsadas junto a académicos universitarios y docentes del sistema escolar. En este recorrido, el LAp ha buscado generar espacios donde la docencia pueda ser observada, experimentada y reconstruida a partir de la colaboración y del análisis de las propias prácticas educativas.

Para Carmen Garrido, directora del Laboratorio de Aprendizaje, “el LAp es un espacio de innovación pedagógica, formación docente, investigación pedagógica y vinculación con el sistema escolar. Se define como: dispositivo de implementación del Modelo Educativo UNAB, sistema de fortalecimiento docente y ecosistema de innovación pedagógica”.

Por su parte, René Valdés, investigador del Laboratorio de Aprendizaje, sostuvo que «a diez años de su creación, creo que uno de los principales aportes del LAp ha sido mostrarnos la necesidad de volver a mirar los grandes temas educativos desde una perspectiva propiamente pedagógica. Esto significa recuperar la pedagogía como un saber construido por pedagogos y pedagogas, retomando también aquellas discusiones clásicas que permiten preguntarnos qué significa enseñar y para qué enseñamos».

Añadió que «desde esta perspectiva, la pedagogía es entendida en el LAp como un campo capaz de vincular el aprendizaje con el arte, la tecnología, la ciudadanía, la inclusión y el mundo. Cuando los problemas educativos se observan desde esta mirada, dejan de aparecer como asuntos fragmentados y comienzan a adquirir un sentido más amplio y articulado. Eso es uno de los grandes aprendizajes que me ha dejado el LAp y uno de sus aportes más significativos durante estos diez años».

A su vez, Jaime Fauré, académico de Psicopedagogía e integrante de este espacio educativo, remarcó que «los 10 años del LAp son una excelente noticia. Por un lado, muestran que hacer innovación en el campo educativo no solo es posible, sino que puede hacerse responsablemente. Por el otro lado, estos 10 años nos muestran que cuando el proceso de innovación está acompañado de estabilidad en el tiempo y, por tanto, de apoyo institucional, es posible realizar actividades diferentes y con sentido, que mejoran de manera efectiva el aprendizaje de los y las estudiantes».

«Enhorabuena al equipo que dirige y hace posible que el Laboratorio de Aprendizaje sea ya parte del ADN de la Facultad de Educación y Humanidades. Y enhorabuena a todas nuestras estudiantes y nuestros estudiantes que pueden decir, con orgullo, que han sido formados en programas de excelencia pedagógica», dijo Jaime Fauré.

 

 

Una concepción de la enseñanza basada en la experimentación

Uno de los elementos que ha orientado el trabajo del Laboratorio es la comprensión de la clase como una escena pedagógica, donde enseñar implica diseñar experiencias de encuentro entre docentes, estudiantes, conocimientos, objetos, tecnologías y preguntas.

Desde esta perspectiva, la diversidad forma parte constitutiva de la experiencia educativa y la sala de clases también puede entenderse como un espacio de cuidado y formación ética. A ello se suma una aproximación que incorpora el arte, los objetos y la cultura como dispositivos capaces de abrir nuevas posibilidades para la enseñanza.

Esta concepción supone también entender la docencia como una práctica en permanente construcción. “Enseñar es experimentar: la docencia es una práctica que se construye diseñando, probando, analizando, ajustando y reconstruyendo de manera sistemática”, plantea Garrido. En paralelo, el Laboratorio concibe la investigación como una herramienta para comprender y transformar las prácticas educativas, reconociendo el aula, la experiencia escolar y las voces de docentes y estudiantes como fuentes legítimas de conocimiento.

En este marco, la investigación-acción ocupa un lugar relevante, al permitir generar conocimiento situado y devolverlo a las propias comunidades educativas. Esta dimensión se articula con el trabajo del Núcleo Pedagógico y con las distintas iniciativas de vinculación que el LAp ha desarrollado con establecimientos escolares.

Diez años de desarrollo y expansión

La trayectoria del Laboratorio contempla distintos momentos de consolidación. Entre sus principales hitos se encuentra la expansión a tres sedes en 2016; la apertura al sistema escolar mediante LAp Comunidad en 2017; la consolidación conceptual desarrollada entre 2018 y 2019; y el fortalecimiento de su posicionamiento académico e investigativo entre 2020 y 2023.

En los últimos años, además, el trabajo se ha profundizado en el ámbito social, particularmente mediante la implementación de salas LAp en escuelas vulnerables entre 2023 y 2025.

El recorrido acumulado se expresa también en iniciativas y productos concretos: nueve residencias, cinco laboratorios de experimentación, seis salas en sedes de la Universidad Andrés Bello, 150 diseños de materiales, seis publicaciones indexadas y dos libros.

Para Garrido, este desarrollo responde a la articulación de distintos ámbitos que, más que funcionar de manera aislada, conforman un ecosistema. “Cinco ámbitos articulados que operan de manera simultánea: formación docente; innovación pedagógica; investigación basada en investigación–acción (a cargo del Núcleo Pedagógico); vinculación con el sistema escolar; internacionalización e innovación digital. La articulación es lo distintivo”.

Recuperar el lenguaje propio de la pedagogía

La conmemoración también abrió un espacio de reflexión en torno a una pregunta central para el Laboratorio: qué significa enseñar y cómo construir una mirada pedagógica que permita abordar esa pregunta desde sus propios conceptos y experiencias.

En ese contexto, Carmen Gloria Garrido planteó la necesidad de “devolverle a la pedagogía su lenguaje propio”, junto con recuperar la escuela y la universidad como espacios de estudio, cuidado y conversación. Su reflexión puso énfasis, además, en la importancia de pensar con otros y de superar una comprensión de la enseñanza centrada exclusivamente en la explicación o en resultados inmediatos.

“Esto no está acabado, esto está recién comenzado. Pero ya tenemos algunas luces que podemos seguir reflexionando”, señaló durante la actividad.

La reflexión se vinculó también con la distinción entre ser docente y llegar a ser maestro, entendiendo esta última figura como el resultado de una relación pedagógica que trasciende la transmisión de contenidos. Desde esta mirada, los gestos, las formas de acompañamiento y la disposición hacia los estudiantes pueden constituir experiencias formativas tan significativas como los contenidos abordados en una asignatura.

Esta perspectiva invita, asimismo, a revisar el lenguaje con que se piensa la educación. Conceptos provenientes de ámbitos organizacionales o de otras disciplinas pueden aportar a la discusión, pero el desafío planteado por el Laboratorio es mantener abierta la posibilidad de pensar la pedagogía desde sus propias preguntas, experiencias y categorías.

Una proyección hacia 2030

La mirada hacia el futuro contempla profundizar el trabajo desarrollado durante estos primeros diez años. La proyección del Laboratorio hacia 2030 considera cinco ámbitos prioritarios: formación docente como eje central; investigación aplicada y producción académica; vinculación escolar y desarrollo territorial; e internacionalización e innovación digital.

En términos organizacionales, se proyecta una estructura académica en red, con una casa matriz en Viña del Mar y coordinaciones por sede y campus en Santiago. El objetivo es fortalecer la articulación entre las distintas experiencias y capacidades que forman parte del ecosistema del Laboratorio.

Para la decana de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello, Erika Castillo, uno de los principales aportes del LAp se encuentra precisamente en su capacidad para materializar la experiencia pedagógica. “El Laboratorio de Aprendizaje es un tremendo espacio que genera materialidades y yo estoy convencida junto a toda la comunidad que esos materiales son una gran evidencia de competencia docente. Felicitar al Laboratorio de Aprendizaje por estos 10 años”.

Respecto al futuro que se avecina, la Decana Erika Castillo manifestó que «el mayor desafío y que el Lap ha demostrado capacidad es sostener prácticas de innovación en el tiempo. Dentro de sus desafíos está una gestión integrada a las distintas formaciones de la Facultad; articulación explícita con el Modelo Educativo y sus orientaciones, fortalecer el rol de innovación en la educación superior (para formadores de formadores) e integrar calidad.

A una década de su creación, el Laboratorio de Aprendizaje plantea así una continuidad basada en la experimentación, la investigación y el trabajo colaborativo, con el desafío de seguir construyendo respuestas a las transformaciones que atraviesan la educación. Más que cerrar una etapa, la conmemoración proyecta una conversación que busca seguir interrogando las formas de enseñar, aprender y generar conocimiento junto a las comunidades educativas.