La Tribuna | Columna de opinión: Playas, fragatas y responsabilidad
Francisco Barriga, académico de la carrera de Administración en Ecoturismo, abordó la presencia de fragata portuguesa en las playas de la región de Valparaíso.
En una columna publicada el 9 de febrero por La Tribuna, el académico de la carrera de Administración en Ecoturismo de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Francisco Barriga, abordó la presencia de fragata portuguesa en la región de Valparaíso.
El académico señaló que «esta primera semana de febrero de 2026 nos ha traído una escena que debiera hacernos reflexionar como sociedad: varias comunas del litoral central decretaron prohibiciones de baño y actividades recreativas en playas por la presencia de fragata portuguesa».
«Esto motivó que la Seremi de Salud de Valparaíso ordenara el cierre preventivo de balnearios como Playa Amarilla en Concón, Los Corsarios y Punta de Tralca en El Quisco, entre otros sectores del borde costero del país» explicó Barriga.
Estos episodios invitan a una mirada que considere no solo la gestión de crisis, sino las causas estructurales y educativas que subyacen a la relación entre sociedad y océano.
El experto indicó que «en primer lugar, debemos ser honestos sobre la falta de educación ambiental, no como un mantra repetido, sino como una brecha real que incide en la forma en que la ciudadanía interactúa con el mar».
«No podemos ignorar que fenómenos como la presencia masiva de fragata portuguesa están vinculados a variaciones en la temperatura del mar y los patrones oceánicos, que científicos relacionan con el calentamiento global», añadió Barriga.
La fragata no es una amenaza aislada, es parte de un ecosistema en transformación, con mareas, corrientes y condiciones biológicas alteradas por el cambio climático.
Por este motivo, el académico señaló que «más allá de prohibiciones y cercos sanitarios, necesitamos estructuras educativas robustas desde la etapa escolar que integren el conocimiento de los océanos, sus dinámicas y riesgos».
«El mar nos está hablando. Escuchar requiere algo más que autoridades presentes: requiere una cultura que entienda al litoral no solo como un lugar de recreación, sino como un sistema vivo que demanda respeto y conocimiento», sentenció Barriga.
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