La Tercera | Nancy Pelosi y la provocación irresponsable
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Columna escrita por Fernando Reyes Matta, académico UNAB y ex embajador de Chile en China, que aborda la visita de Nancy Pelosi a Taiwán que dejan las relaciones entre China y Estados Unidos en un punto crítico.

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Por Fernando Reyes Matta, académico UNAB y ex embajador de Chile en China

Nancy Pelosi decidió subirse a la cuerda floja del peligro. No obstante las advertencias desde el Pentágono como de la Casa Blanca, siguió adelante con su plan y aterrizó en Taiwán. ¿Resultado? Las relaciones entre China y Estados Unidos se han tornado aún más críticas de lo que ya estaban. Lo suyo ha sido, claramente, una provocación que socava los pocos entendimientos derivados de la última conversación entre los presidentes Joe Biden y Xi Jinping.

¿Estamos ya en otra Guerra Fría? Si no lo es, se le parece mucho. Pelosi sabe que el poder militar de China es hoy mucho más fuerte de cuando Newt Gingrich, su antecesor como presidente de la Cámara de Representantes, visitó Taiwán. Un ejemplo concreto: en la víspera del viaje el portaaviones Ronald Reagan de la Armada de Estados Unidos se instaló cerca del lado sureste de Taiwán en el Mar de Filipinas; pero China, ahora con dos portaviones, el Liaoning y el Shandong, marcó presencia y éstos se ubicaron próximos a la isla en el norte y el sur. Según el diario chino Global Times, un alto mando militar habría dicho: “así como la Armada de los Estados Unidos usa su portaaviones para mostrar disuasión, los portaaviones de la Armada de China también pueden servir para ese propósito”.

Hace cinco años un informe de la influyente Rand Corporation dijo que, si bien era poco probable un ataque premeditado de Estados Unidos sobre China o al revés, los desarrollos en tecnología militar, posicionamiento global y ciberseguridad tienen tal avance que frente a una amenaza de acción militar de uno la respuesta del otro “puede ser igualmente potente”. El peligro está en que una circunstancia menor puede desatar el conflicto mayor. Lo de Pelosi tiene esa connotación y, por eso, analistas norteamericanos como Thomas L. Friedman lo han calificado como “algo completamente imprudente, peligroso e irresponsable”.

Xi Jinping le dijo a Biden que esa visita era “jugar con fuego”. Biden respondió que Pelosi tenía autonomía para resolver sus viajes al exterior. Pudo haberla llamado, los dos son demócratas, pero al parecer no lo hizo para no ser considerado débil frente a Beijing. Para la líder parlamentaria, de 82 años, puede que su visita a Taiwán sea la última con la posición que hoy ocupa, hay elecciones en noviembre. Pero si buscó simbología para ella, también la fecha elegida fue muy simbólica para China: el 1° de agosto hace 95 años se fundó el EPL. Y eso determinó, justo en estos días, una gran muestra de avances en el poder militar chino.

Todo ello ocurre mientras la guerra en Ucrania tiene visos de no acabar pronto. Así, agregar otra tensión extrema también para Estados Unidos, da cuenta de la irresponsabilidad de Pelosi incluso con su país. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, no ocultó su angustia ante este escenario. Hablando también este lunes dijo que “la humanidad está a solo un malentendido, un error de cálculo, de la aniquilación nuclear”.

Para China la reunificación de Taiwán con el continente es tema de principio, existe “una sola China”. Reitera que Taiwán es tema interno y rechaza a todo quien cruce esa línea roja. La vía pacífica sigue siendo su prioridad y el momento llegará cuando las condiciones políticas lo determinen, pero no descarta el recurso de la fuerza en caso de alteración sustancial del statu quo. Por eso, la hora reclama, más que nunca, la acción diplomática para salir de la provocación creada por Pelosi y las secuencias que deja su visita.

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